Tal Día como Hoy

Pier Giorgio Frassati

Santo de la Iglesia católica

Anúncio

Pier Giorgio Frassati (Turín, 6 de abril de 1901-Turín, 4 de julio de 1925)​ fue un joven laico dominico italiano y gran alpinista, miembro de la Sociedad de San Vicente de Paúl y de la Acción Católica, dedicando su vida a los pobres. Es venerado como santo de la Iglesia católica desde el 7 de septiembre de 2025, cuando el papa León XIV lo canonizó junto a Carlo Acutis.​​

Piero Giorgio Michelangelo Frassati nació el 6 de abril de 1901, Sábado Santo, en Turín. ​

Fue el segundo hijo del matrimonio formado por Alfredo Frassati y Adelaide Ametis. La pareja se casó en Pollone el 5 de septiembre de 1898. En 1900 nació su hija Elda, quien murió a los 8 meses de edad. ​ Cuando Pier Giorgio tenía 16 meses, nació su hermana menor, Luciana Frassati Gawronska (18 de agosto de 1902-7 de octubre de 2007), de la que fue inseparable durante toda su vida.

Alfredo Frassati (28 de septiembre de 1868-21 de mayo de 1961), además de ser propietario del periódico liberal La Stampa, sirvió en el Senado italiano antes de convertirse en embajador de Italia ante Alemania. Adelaide Ametis fue una pintora que expuso sus obras, entre otros eventos, en la Biennale de Venecia, donde el rey Víctor Manuel III adquirió algunas de ellas. ​

Pier Giorgio nació con problemas respiratorios, por lo que fue bautizado de urgencia en casa al día siguiente por Don Alessandro Rocatti, sacerdote de Turín. ​

Su nombre fue acordado entre sus progenitores, a quienes les costó ponerse de acuerdo. Alfredo quería llamarlo Pietro, en honor a su padre, y Adelaide, que se oponía a los nombres de Pietro y Giuseppe, sugirió Giorgio.​ Durante su primera infancia, en casa lo llamaron con el apelativo cariñoso de “Dodo”. ​

Cuando una prima de su padre fue a conocer al bebé y lo vio en la cuna, exclamó que parecía “una mosca caída en la leche”. ​

El 5 de septiembre, aniversario de bodas de sus padres, se realizó la ceremonia oficial de bautizo en la Iglesia de los Santos Fabián y Sebastián en Pollone. Sus padrinos fueron su abuela paterna, Giuseppina Frassati, y su abuelo materno, Francesco Ametis. ​

Los hijos del matrimonio Frassati crecieron muy unidos en la típica familia acomodada de la época. La situación económica de la familia fue tranquila, pero no desde el punto de vista afectivo: ambos criaron a sus hijos de forma rígida y estricta. Adelaide educó a sus hijos para que no tuvieran lástima de ellos mismos ni miedo a nada ni nadie. Según Luciana Frassati, la palabra “miedo” jamás se pronunciaba en casa. ​ Durante su infancia, la “igualdad” decretada por su madre hizo que los hermanos Frassati vistieran igual en muchas ocasiones. ​

Los niños pasaban la mayor parte del año en la villa familiar de Turín, aunque también disfrutaban de largas temporadas en Pollone, donde la familia de Adelaide tenía su residencia de verano.

El matrimonio de los Frassati no fue una unión feliz, siendo frecuentes las discusiones de la pareja, y convirtiéndose las comidas y cenas familiares en especialmente tensas, incómodas y tristes. ​

Desde pequeño, Pier Giorgio comenzó a mostrar una sensibilidad y un amor por las cosas de Dios poco comunes para su edad. Rina María Pierazzi, prima de su madre, recordaba como un día, cuando fue a visitarles “mi prima me invitó a admirar un cuadro de la Virgen que tenía en la cabecera de la cama; tenía en brazos a Pier Giorgio, de apenas dos años. Mientras miraba el cuadro, me di cuenta de que él también fijaba sus grandes y brillantes ojos en el lienzo. Adelaide dijo “Mira, Dodo, ésa es la Virgen de los niños buenos”. De repente, extendió sus bracitos hacia la imagen sagrada con un entusiasmo mayor que el de los niños al aferrarse a un objeto que les gusta; era un deseo aún no expresado, una ternura espontánea que jamás he podido olvidar”. ​

Linda Ametis, abuela de Pier Giorgio, también recordaba como un día su nieto llegó llorando desesperado porque temía que Jesús fuera huérfano. Logró tranquilizarle diciéndole que en realidad tenía dos padres: uno terrenal y otro espiritual en el cielo. ​

Su amor y su caridad hacia el prójimo fueron rasgos que le caracterizaron desde niño. Un día, cuando fue con su abuelo Francesco Ametis a visitar la guardería de Pollone, de la que era presidente y la cual estaba regentada por las monjas rosminianas, el pequeño Dodo vio a un niño aislado con un grave eccema facial. No dudó en correr hacia él y sentarse a su lado para compartir su sopa. ​

En otra ocasión, cuando llamaron a la puerta de su casa, ante la ausencia de su madre y del ama de llaves, el pequeño Dodo corrió a abrir y se encontró con una pobre mujer que llevaba un niño descalzo en brazos. Después de un instante de incertidumbre, Pier Giorgio se quitó los calcetines y los zapatos, se los dio a la mujer y cerró la puerta. ​

Así mismo, renunciaba voluntariamente a los pequeños placeres típicos de la infancia. Regalaba la poca paga que recibía de su tío Pietro y llegó a verter su modesta fortuna en las manos de su niñera porque le había oído hablar de sus muchos hijos y las consiguientes privaciones. ​

Si su hermana Luciana se portaba mal y la castigaban sin caramelos, él renunciaba voluntariamente a ellos en solidaridad. ​

Pier Giorgio comenzó su formación escolar en octubre de 1908 en la Scuola elementare Federico Sclopis de Turín. ​

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Pier Giorgio Frassati | World in Stories