Tal Día como Hoy

Petronila I de Aragón

Reina de Aragón (1137-1164)

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Petronila​ de Aragón (Huesca, 29 de junio u 11 de agosto de 1136​​​-Barcelona, 15 de octubre de 1173)​ fue hija del rey de Aragón Ramiro II quien al año de nacer la «donó» «por mujer, con todo el reino aragonés íntegro» al conde de Barcelona Ramón Berenguer IV, con quien se casó en 1150, titulándose a partir de entonces reina de Aragón y condesa de Barcelona. En 1164, dos años después de la muerte de su marido, hizo donación formal a su hijo primogénito (ahora llamado por primera vez Alfonso; en el testamento de Ramón Berenguer era llamado Ramón) de sus derechos sobre el reino de Aragón.​ Es objeto de debate entre los historiadores si fue reina efectiva de Aragón, teniendo presente que según el derecho sucesorio aragonés las mujeres no podían reinar, aunque sí podían transmitir la potestas regia.​​

Nacimiento y esponsales con Ramón Berenguer IV

El rey Ramiro II de Aragón, proclamado rey por la nobleza aragonesa tras la muerte de su hermano Alfonso I el Batallador a principios de septiembre de 1134, renunció a su condición de eclesiástico para poder casarse con Inés de Poitou y tener un descendiente que heredara el trono («tomé esposa no por deseo de la carne, sino por la restauración de la sangre y de la estirpe», declaró en noviembre de 1137). Ramiro rondaba entonces los cincuenta años de edad. La boda se celebró en Jaca el 13 de noviembre de 1135 y el 11 de agosto del año siguiente nacía una niña, Petronila. Al no ser un varón Ramiro tuvo que planear rápidamente su futuro matrimonio, eligiendo entre la dinastía leonesa o la barcelonesa.​​​ Como ha señalado Ana Isabel Lapeña Paúl, «nació una niña y ello variaba sustancialmente las soluciones que debían buscarse. Era la primera vez que la sucesión aragonesa quedaba solo en manos femeninas. No había leyes escritas al respecto, pero sí existían lo que pueden considerarse unas pautas para resolver la situación. Las había fijado [en 1059] el primer rey de Aragón [Ramiro I] en el primero de los dos testamentos que otorgó. [...] Solo en el caso de que se agotara la estirpe, y esto era lo que sucedía en este momento, se contaba con la mujer para transmitir la potestas regia, pero sin que la ejerciera, ya que esta pasaba al marido que se le eligiese, por ello era necesario buscarle consorte».​

Pocos días después de que hubiera nacido Petronila​ Ramiro se entrevistó en Alagón con el rey leonés Alfonso VII de León quien le convenció para que le rindiera vasallaje por el «Regnum Caesaraugustanum».​ En esa reunión se habló también del futuro de Petronila y de su posible matrimonio con el heredero leonés Sancho.​ «La idea de Alfonso era que Petronila fuese educada en la corte castellana y se prometiese más tarde con su heredero», ha señalado Percy Ernst Schramm.​ Según Jerónimo Zurita, citado por Josep-David Garrido Valls, Alfonso VII tomó a la niña Petronila (a la que rebautizó Urraca, el nombre de su madre) como garantía del pacto.​ La madre de Petronila Inés de Poitou, por su parte, volvió a Poitiers y acabó ingresando en la abadía de Fontevraud.​

Frente a la candidatura de Sancho, heredero de Alfonso VII, una parte de la nobleza aragonesa y el propio rey Ramiro II apoyaron la opción del conde de Barcelona Ramón Berenguer IV.​​ Según el acuerdo firmado en Barbastro el 11 de agosto de 1137 el rey Ramiro «donaba» su «hija por mujer, con todo el reino aragonés íntegro» (tocius regni Aragonensis integritate) a Ramón Berenguer y le encomendaba a «todos los hombres del reino bajo homenaje y juramento, para que te sean fieles toda tu vida... y por todas las cosas que les pertenecen, salvada la fidelidad hacia mí y a mi hija». Ramiro decía también «que si mi hija muriese, y tu sobrevivieses, tengas la donación del predicho reino libre e inmutable, sin ningún impedimento después de mi muerte». Terminaba diciendo «que yo, el predicho rey Ramiro, sea rey, señor y padre en el predicho reino y en todos tus condados [rex, dominus et pater in prephato regno et in totis comitatibus tuis] mientras a mi me plazca».​​​

Dos semanas después, el 27 de agosto, el acuerdo era ratificado en la llamada «Confirmación de Ayerbe»,​​ y finalmente, el 13 de noviembre, Ramiro II, ansioso por volver a la vida monástica, culminaba el traspaso de poderes en la llamada «Renuncia de Zaragoza» en la que tras ratificar nuevamente la «donación» de su hija con todo el reino y su honor a Ramón Berenguer, Ramiro II declaraba «por libre voluntad» que a partir de aquel momento todos sus vasallos (homines), tanto los milites (nobles) como los clerici (clero) y los pedites (pueblo llano), tenían que obedecerle como a su rey (tanquam regi). Y para que no hubiera duda le donó todo lo que se había reservado en el documento de Barbastro. Eso y lo que le había donado antes lo había de tener Ramón Berenguer ad servicium meum et fidelitatem (sin mencionar en esta ocasión a su hija Petronila).​​ Tras la abdicación Ramiro II se retiró al monasterio de San Pedro el Viejo de Huesca, manteniendo la dignidad real.​​ «Allí vivió todavía diez años sin volver a intervenir en el curso de los acontecimientos», ha señalado Percy Ernst Schramm.​ Por su parte Ramón Berenguer a partir de entonces incluyó en sus documentos la fórmula regnante comes Barchinona in Aragon​ y se intituló princeps de Aragón, al que en ocasiones añadiría dominador de Aragón, aunque nunca se intituló rey.​

En febrero de 1140 Ramon Berenguer IV se entrevistó con Alfonso VII en Carrión de los Condes. Allí le prestó homenaje por el Regnum Caesaraugustanum, renovando de esta forma el que le había hecho Ramiro II cuatro años antes, y ambos soberanos firmaron el Tratado de Carrión por el que acordaron repartirse el reino de Pamplona (aunque nunca llegó a realizarse).​​ Se desconoce si trataron sobre el destino de Petronila —Urraca—, que seguía en la corte castellana, ¿con el consentimiento de Ramón Berenguer IV porque allí se encontraba su hermana Berenguela, casada con Alfonso VII?, se pregunta Josep-David Garrido Valls.​

Matrimonio con Ramón Berenguer IV

La boda entre Petronila y Ramon Berenguer IV tuvo lugar en Lérida, recién conquistada, en el otoño de 1150 —se desconoce la fecha exacta del enlace—, tras cumplir aquella la edad canónica para contraer matrimonio, los catorce años edad (Ramón Berenguer tenía entonces treinta y siete años). Sin embargo, el año anterior pareció que no llegaría a realizarse el enlace porque los representantes de Ramón Berenguer firmaron en Pamplona el 1 de julio un documento por el que este se comprometía a casarse con Blanca, la hija mayor de rey de Pamplona García VI, antes del 29 de septiembre de 1150.​​​ «Desconocemos cuando, finalmente, Alfonso VII entregó a Petronila (Urraca en Castilla) a Ramon Berenguer IV... Llegado el 29 de septiembre de 1150 sin boda, ambos gobernantes [García VI y Ramon Berenguer] tuvieron las manos libres para pactar nuevos contratos matrimoniales...».​

Aunque la donación de 1137 establecía que si Petronila moría antes que Ramón Berenguer este heredaría el reino de Aragón, se quiso disipar cualquier duda y cuando tuvo su primer embarazo (iacens et in partu laborans apud Barchinonam: 'encamada y con dolores de parto en Barcelona') Petronila hizo un testamento en abril de 1152 que preveía todas las posibilidades. En caso de que diera a luz a un varón, le dejaba el regnum Aragonense pero solo lo heredaría después de que su marido muriese, y le reservaba a este el imperio y la donatio. Si el niño moría sin sucesión directa el regnum pasaría a Ramón Berenguer. Sin embargo no hubo necesidad de estas previsiones porque en 1154 (o en 1158) Petronila dio a luz a un niño, al que siguieron dos hijos varones más.​​​ El hijo o la hija nacida en 1152 vivió muy poco tiempo.​

Petronila y Ramon Berenguer, que tuvieron cinco hijos (por lo que Petronila se pasó embarazada la mayor parte de su vida conyugal),​ residieron con frecuencia en el palacio condal de San Pedro de Vilamajor, situado a unos kilómetros al norte Barcelona, trasladándose Petronila a menudo a la cercana Sant Celoni.​ Actualmente del palacio condal solo queda la «Torre Roja», torre de 25 m de altura, situada delante de la iglesia, de la que se cree que fue parte inferior de la torre de homenaje del antiguo castillo-palacio condal. Aquí se crio el futuro rey de Aragón y conde de Barcelona Alfonso II​ e incluso se creyó que había nacido en este lugar, aunque según el historiador aragonés Antonio Ubieto Arteta seguramente nació en Huesca.​

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