Tal Día como Hoy

Peter Sutcliffe

Asesino en serie británico

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Peter William Sutcliffe (Bingley,​ Yorkshire del Oeste, Inglaterra, 2 de junio de 1946-Condado de Durham, 13 de noviembre de 2020)​ fue un asesino en serie británico, que operó entre mediados de los años setenta y principios de los ochenta del siglo XX, esencialmente en el condado de Yorkshire. Su modus operandi incluía mutilaciones abdominales y genitales, y extracción de órganos, lo que le valió el apodo de El destripador de Yorkshire.​

Asesinó a trece mujeres y agredió gravemente a otras siete; todas sus víctimas eran mujeres.

Peter Sutcliffe creía que oía voces mientras llevaba a cabo su trabajo de enterrador en el cementerio de su natal pueblo de Bingley, población rural 320 km al norte de Londres.

Una tarde, cuando hacía su trabajo, creyó oír una voz; se inquietó y dejó caer de súbito la pala con la que estaba cavando un hoyo para introducir un ataúd que yacía a sus pies. Nerviosamente, se puso a buscar a su alrededor tratando de identificar la procedencia del sonido. La voz que lo llamaba le hablaba en tono suave, gentil y persuasivo; no le daba órdenes ni le hacía amenazas, sino que tan solo le hacía sugerencias. Siguió el eco y se dirigió a una antigua tumba cubierta de maleza de un hombre polaco, fallecido muchos años atrás, y contempló el crucifijo grabado en la lápida. Pensó que el rumor surgía de esa tumba. Al comienzo, era solo un murmullo, frases sin conexión ni sentido, pero, luego, la resonancia se volvió más nítida, y el joven comprendió que la voz ahora le daba órdenes.

El sepulturero regresó a su casa embelesado por aquella experiencia casi religiosa y definió a esos sonidos como “la voz de Dios”, según contó posteriormente. Lo extraño fue que la voz, que al principio era amable y reconfortante, al transcurrir los meses le sugirió que debía volverse violento.

En eso, una prostituta le escamoteó unas libras esterlinas sin proporcionarle el correspondiente servicio, y se burló de él en la taberna del pueblo frente a sus amigos. Y el ahora mesiánico Peter no podía perdonar semejante afrenta. Animado por “la voz”, concluyó que su misión terrenal consistía en liquidar a todas las prostitutas posibles, porque las consideraba responsables de la mayoría de las lacras sociales. Ya antes de su contacto místico, Sutcliffe había lesionado a una vieja meretriz, a la que atropelló propinándole furiosos embistes en la cabeza con un calcetín dentro del cual había introducido una piedra.

«A su vez, había protagonizado reyertas absurdas. Le asestó un puñetazo a un amigo por una broma sin trascendencia que le hiciera aquel –el impacto fue tan violento que se fracturó la muñeca-, y también le pegó con un mazo en el cráneo a un compañero de trabajo, dejándolo inconsciente.»​

Sus víctimas, todas mortales salvo dos, fueron las siguientes:

Wilma McCann, 28 años (30-10-1975). Asesinada en los alrededores del barrio de emigrantes caribeños de Chapeltown en Leeds.

Emily Jackson, 43 años (20-1-1976). Asesinada, como la anterior, en los alrededores de Chapeltown.

Irene Richardson, 28 años (5-2-1977). Prostituta, como las anteriores y asesinada en Leeds.

Patricia Atkinson, 32 años (23-4-1977). Fue la primera víctima asesinada en su domicilio, así como en Bradford.

Jayne MacDonald, 16 años (26-6-1977). Fue la primera víctima que no era prostituta.

Maureen Long, (julio de 1977). Pese a las puñaladas recibidas, sobrevivió al ataque. Los daños cerebrales causados le impidieron dar adecuada información a la policía.

Jean Jordan, 20 años (1-10-1977). Prostituta. Apareció con el pelo quemado, eviscerada y con los senos mutilados. Su cadáver apareció en Mánchester, muy alejada de las anteriores víctimas. En principio el asesino la escondió bajo un seto. Al ver que la policía no daba con el cadáver, el asesino regresó y arrastró el cuerpo a un lugar más visible.

Marilyn Moore, (diciembre de 1977). Sobrevivió al ataque. Aportó valiosa información y por primera vez se disponía de una descripción detallada del asesino.

Ivonne Pearson, 21 años (21-1-1978). Su cadáver no fue localizado hasta marzo debajo de un sofá en un vertedero. El asesino volvió a la escena un mes más tarde y colocó un ejemplar del Daily Mirror del 21 de febrero bajo el brazo de la víctima, con el fin de ridiculizar a la policía.

Helen Rytka, 18 años (31-1-1978). Encontrada con ayuda de perros en un almacén maderero.

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