Tal Día como Hoy

Peter Singer

Filósofo australiano

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Peter Albert David Singer (Melbourne, Victoria; 6 de julio de 1946) es un filósofo australiano. Es profesor de derecho y de filosofía en la Universidad de Monash (Melbourne).

Tras sus estudios iniciales en Australia, se traslada a la Universidad de Oxford, donde toma contacto con el utilitarismo ético mediante la lectura de autores en lengua inglesa, como Jeremy Bentham y John Stuart Mill. Allí participa en protestas contra la guerra de Vietnam, y también tiene lugar su «conversión» al vegetarianismo,​ por influencia de algunos estudiantes, que le despertaron el interés por los problemas en ética aplicada relativos al trato ético a los animales, el aborto, la eutanasia, la pobreza, la distribución de ingresos, la educación, entre otros.

Singer es desde 2009 miembro de Giving What We Can, una organización centrada en el altruismo eficaz cuyos miembros se comprometen a donar al menos el 10% de sus ingresos a organizaciones benéficas efectivas.​

Los padres de Singer fueron vieneses judíos que emigraron a Australia en 1938 para escapar de la anexión de Austria por parte de la Alemania nazi. Sus abuelos no fueron tan afortunados: los paternos fueron llevados a Łódź por los nazis, donde se pierde sus rastros. Su abuelo materno murió en Theresiendstadt.​

El padre de Singer era importador de té y café, mientras su madre era médica. Asistió al Colegio Escocés. Después estudió leyes, historia y filosofía en la Universidad de Melbourne, obtuvo el grado académico en 1967. En 1969 recibió un MA (maestría en artes) por su tesis titulada ¿Por qué debería yo ser moral?.

Ganó una beca para estudiar en la Universidad de Oxford, obteniendo el bachillerato en Filosofía en 1971 con una tesis sobre la desobediencia civil, supervisada por R. M. Hare, y posteriormente, publicada como libro en 1973 (Democracia y Desobediencia civil). Después de ser lector (fellow) en la Universidad de Oxford, fue profesor visitante en la Universidad de Nueva York por 16 meses. Volvió a Melbourne en 1977, donde ha ejercido por mayor tiempo su carrera. Ha trabajado en la Universidad de Monash y en instituciones ligadas a ella, y en 1999 obtuvo la cátedra DeCamp de bioética en el Center of Human Values de la Universidad de Princeton, en EE. UU. Desde 1993 es líder de la plataforma animalista Proyecto Gran Simio, y autor del libro del mismo nombre junto con la pensadora italiana Paola Cavalieri.​​​​​​​​​​

En 2022 fue galardonado con el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Humanidades y Ciencias Sociales.​

Liberación animal (publicado en inglés en 1975; edición española en 1999) ejerció una influencia decisiva en las organizaciones que luchan por los derechos de los animales. Singer acepta la justificación de la existencia de los derechos mediante la derivación de principios utilitaristas,​ en particular mediante la aplicación del principio de minimización del sufrimiento.​ Singer acepta que los derechos de los animales no siempre coinciden con los derechos humanos, así escribe en Liberación animal: «Sin duda existen diferencias importantes entre los humanos y otros animales, y éstas originarán diferencias en los derechos que poseen».​ Singer ve un paralelismo entre los derechos de los animales y los derechos de la mujer; así comienza esta obra con el análisis de una comparación realizada por Thomas Taylor contra Mary Wollstonecraft en el siglo XVIII. Según Taylor, si el razonamiento de Wollstonecraft en defensa de los derechos de la mujer eran correctos, entonces también «las bestias» deberían poseer derechos. Taylor creyó haber reducido al absurdo la tesis de Wollstone. Singer ve en el análisis una implicación lógica; el modus tollens de Taylor es el modus ponens de Singer.

En Liberación animal Singer se opone a lo que denomina especismo: discriminación a un ser vivo por el solo hecho de pertenecer a una determinada especie. Defiende el derecho a una igual consideración de todos los seres capaces de sufrir. Así considera que conceder menor consideración a seres porque tengan alas o pelaje no es más justo que discriminar a alguien por el color de su piel. En concreto, expone que mientras que los animales dan muestra de menor inteligencia que el ser humano medio, muchos seres humanos con discapacidad intelectual grave muestran una inteligencia comparable a la animal, y que por ello la inteligencia no justifica que se otorgue menor consideración a los seres no humanos que a los humanos con discapacidad intelectual. Singer no condena específicamente que se utilicen animales para el consumo humano, siempre que los métodos que se utilicen para matarlos no conlleven ningún tipo de sufrimiento, pero concluye que la solución más práctica, para evitar controversias, es adoptar una dieta vegetariana o conforme al veganismo. Singer condena también la vivisección, aunque cree que algún experimento animal puede ser aceptable si el beneficio (mejora de tratamientos médicos etc.) supera al daño causado a los animales utilizados. Dado el carácter subjetivo del término «beneficio», ésta —y cualquier otra visión utilitarista— son objeto de controversia. No obstante Singer explicita cuáles seres humanos que sientan de forma parecida a los animales podrían ser objeto de experimentación si se aplica la regla de que el beneficio supere al sufrimiento. Así un mono y un bebé podrían ser igualmente utilizables para experimentos, desde un punto de vista moral y en igualdad de condiciones. Si realizar un experimento con un bebé no es justificable, Singer defiende que tampoco lo es con animales, en cuyo caso los investigadores deberían hacer sus experimentos haciendo simulaciones con ordenadores o mediante otros métodos. Respecto a la vivisección, la considera solo ligeramente especista al tener en cuenta que la pertenencia a una misma especie puede ser causa justificable que lleve a la decisión de utilizar al animal no humano.​

Su libro más extenso Ética práctica​ analiza en detalle por qué y cómo deben sopesarse los intereses de los individuos. Su principio de la consideración igual de intereses no dictamina la igualdad de tratamiento de estos intereses, porque diferentes intereses determinan un tratamiento diferente. Por ejemplo: todos tienen interés en evitar el dolor, pero pocos tienen interés en cultivar sus habilidades. Su principio justifica no sólo el diferente tratamiento para intereses diferentes, sino que permite diferentes tratamientos para el mismo interés cuando disminuye la utilidad marginal, por ejemplo, el interés por alimentarse de una persona hambrienta es superior al mismo interés de alguien satisfecho en su alimentación y que momentáneamente siente hambre.

Entre los intereses humanos más importantes están evitar el dolor, desarrollar las habilidades, satisfacer las necesidades básicas de comida y albergue, disfrutar de relaciones interpersonales provechosas, ser libre de escoger según las propias preferencias sin interferencia, y «muchos otros intereses». Pero el interés fundamental por el que pide un tratamiento igualitario es por la capacidad de «sufrir y/o disfrutar». Sostiene que los intereses siempre deben evaluarse en función de las características concretas del ser. Favorece un modelo de vida tipo «viaje» que sopese el error de vivir la vida por grados, lo que frustra las metas de la vida. El modelo de «viaje» es tolerante con un cierto grado de frustración de los deseos y explica por qué las personas que han emprendido sus viajes no son reemplazables. Solamente el interés personal en continuar viviendo explica el sentido de este modelo. Éste también explica la prioridad que Singer da a los intereses por sobre los deseos y placeres triviales. Requiere la idea de un punto de vista imparcial para comparar los intereses. Ha vacilado sobre si el objetivo preciso es la cantidad total de intereses satisfechos o el interés más satisfecho entre los seres que ya existen antes de que se tomara la decisión. La segunda edición de Ética práctica contradice lo sugerido en la primera edición, en que el total y la existencia previa de decisiones deben combinarse. En la segunda edición se defiende el utilitarismo de la preferencia y la satisfacción, incorporando el modelo del «viaje» y aplicando sin invocar la primera edición. Pero los detalles son borrosos y Singer mismo admite que no está «enteramente satisfecho» con este tratamiento.​

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