Tal Día como Hoy

Peste bubónica

Infección producida por la bacteria yersinia pestis

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La peste bubónica es una infección bacteriana grave producida por la bacteria Yersinia pestis en la que predomina la inflamación de ganglios linfáticos infectados. Cuando predomina la afectación pulmonar, la enfermedad recibe el nombre de peste neumónica.​ Los primeros síntomas son similares a los de la gripe y se presentan de uno a siete días después de la exposición a la bacteria. Entre estos síntomas se incluye la fiebre, dolor de cabeza y vómitos.​ Los ganglios linfáticos inflamados y dolorosos se producen en las áreas más cercanas a la zona donde la bacteria ingresó al organismo. Debido a la inflamación de los ganglios linfáticos, es posible que estos puedan abrirse y expulsar material purulento al exterior.​

La peste bubónica es endémica, principalmente, en Mongolia y es relativamente frecuente que surjan brotes aislados por la ingesta prohibida de carne de marmota.​

La primera epidemia de la que se tiene registro fue la que afectó al Imperio romano de Oriente (Imperio bizantino) y fue nombrada como la “Plaga de Justiniano” por el emperador Justiniano I, quien fue infectado, pero sobrevivió gracias a un tratamiento intensivo.​

​ El resultado de esta pandemia se saldó con la muerte de aproximadamente el 25 % de la población (brote del siglo VI d. C.), unos 50 millones de personas.​​ Procopio, historiador romano, escribió en el segundo volumen de la “Historia de las Guerras”, su encuentro personal con la enfermedad y observó su efecto sobre el Imperio en ascenso. En la primavera del año 542 d. C., la plaga llegó a Constantinopla, y se fue extendiendo de puerto a puerto llegando hasta el mar Mediterráneo, y posteriormente migró hacia el este por Asia Menor y el oeste hacia Grecia e Italia. La enfermedad se propagó por el tráfico de mercancías (bienes de lujo y otros suministros), la capital se convirtió en el principal foco de infección de la peste bubónica. Procopio, en su obra “Historia Secreta”, declaró que Justiniano era un demonio de un emperador que creaba la plaga o que estaba siendo castigado por sus pecados.​

A finales de la Edad Media (entre 1300-1400 d. C.), Europa experimentó el brote epidémico más mortífero de la historia con la peste negra, la infame pandemia de la peste bubónica, que azotó Europa en el año 1347, matando a un tercio de la población europea. Algunos historiadores creen que la sociedad se volvió más violenta debido a que la tasa de mortalidad disminuyó la calidad de vida, incrementó la guerra, el crimen, la revuelta popular y las olas de flagelantes, así como la persecución de elementos considerados indeseables.​ La peste negra se originó en el Asia Central (Mongolia, donde es enfermedad endémica, incluso en la actualidad), o sus alrededores; llegó a Asia menor a través de los comerciantes musulmanes y desde Venecia se extendió por Italia y a través de otros países europeos. Los historiadores Ibn Al-Wardni y Al-Maqrizi creían que la peste negra se había originado en Mongolia. Los registros chinos también tenían un seguimiento sobre un gran brote que ocurrió en Mongolia a principios de la década de 1330 d. C.​ Una investigación publicada en el año 2002 sugiere que la enfermedad comenzó a principios de 1346 d. C. en la región esteparia, donde era endémica, y se extendió desde la costa noroeste del Mar Caspio en el sur de Rusia. Los mongoles cortaron la ruta comercial de la seda, entre China y Europa. Esto frenó la propagación de la peste negra, desde el este de Rusia hacia Europa occidental. La epidemia comenzó con un ataque por parte de los mongoles a la última colonia de comerciantes venecianos en la región de Caffa, en Crimea.​ A finales de 1346 d. C., una plaga estalló entre los sitiadores y penetró en la ciudad. Cuando llegó la primavera, los mercaderes venecianos huyeron en sus navíos, sin saber que acarreaban la peste negra en las pulgas de las ratas de sus navíos, introduciéndola en los puertos a los que arribaban. La plaga se extendió por las costas del mar Negro y, posteriormente, hacia el resto de Europa. La emigración provocada por el pánico extendió aún más la infección.

Había muchas creencias pseudomédicas para evitar la muerte por peste negra: una de las más populares era que, al caminar con flores alrededor de su nariz, la gente sería capaz de “evitar el hedor y el mal que les afligía”. La gente creía que la peste era un castigo de Dios, y que la única manera de librarse de la plaga era conseguir ser perdonado por Dios.​ Uno de los métodos para ser perdonados fue tallar el símbolo de la cruz en la puerta principal de una casa con las palabras “Señor, ten piedad de nosotros”.​

Pistoya, ciudad italiana, llegó a promulgar normas y reglamentos para la ciudad y sus habitantes para mantenerlos a salvo de la peste negra. Las reglas establecían que a nadie se le permitía visitar ninguna zona infectada por la peste y si algún ciudadano lo hacía, no podría regresar a la ciudad. Otras reglas eran que ninguna prenda de lino o de lana debía ser importada a la ciudad y que no se enterrarían cadáveres en ella. A pesar de que la aplicación de estas normas era estricta, la ciudad finalmente se infectó.​ Los individuos que no habían sido contagiados con la peste se reunían en grupos y se mantenían alejados de los enfermos. Los que sí, comían y bebían recursos limitados y no se les permitía una comunicación oral, porque se tenía la creencia de que solo con hablar aumentaba la posibilidad de transmitir la enfermedad.​

Mientras que Europa estaba siendo azotada por la enfermedad, el resto del mundo no se vio afectado con tanta severidad. En la India, la población aumentó de 91 millones en el año 1300, a 97 millones en el año 1400 y hasta 105 millones en el año 1500. La región de África subsahariana no fue afectada por la plaga.​

Los siglos siguientes fueron marcados por varios brotes localizados o regionales de menor gravedad. La Peste de San Cristóbal de La Laguna (1582-1583), la Gran Plaga de Milán (1629-1631 d. C.), la Gran peste de Sevilla (1647), la Gran peste de Londres (1665-1666), la Gran peste de Viena (1679), la Epidemia de peste en la Gran Guerra del Norte (1708-1712), la Gran peste de Marsella (1720), la Gran Peste de 1738 y la Peste de Caragea (1813-1814) fueron los últimos brotes importantes de la peste bubónica en Europa.

Los médicos medievales creían que la peste había sido creada debido al aire corrompido por el tiempo húmedo, los cuerpos no enterrados y los vapores producidos por falta de higiene. El tratamiento que se recomendaba era una buena dieta, descanso y reubicación a un ambiente no infectado para que el individuo pudiera tener acceso al aire limpio. Estas medidas ayudaron, pero no por las razones que los médicos creían. En realidad, funcionaban debido a que se recomendaba alejarse de lugares insalubres, y que la gente huía de los roedores que albergaban a las pulgas que propagaban la infección. Sin embargo, esto también ayudaba a extender la infección a nuevas áreas que no estaban infectadas.

La plaga surgió por tercera vez a mediados del siglo XIX, y al igual que los dos brotes anteriores, este también se originó en Asia Oriental, donde es endémica.​ El brote inicial ocurrió en la provincia de Yunnan en China, en el año 1855.​ La enfermedad permaneció localizada en el suroeste de China durante varios años matando a 80 000 personas en junio de ese año. El flujo de agua cercano a la ciudad de Hong Kong hizo que la enfermedad se propagara de manera rápida, y matara a más de 2400 personas en dos meses.​

Desde China, la plaga se propagó al subcontinente indio alrededor del año 1896. Durante los siguientes treinta años, la India perdería 12.5 millones de habitantes por la peste bubónica. La enfermedad se vio observada principalmente en las ciudades portuarias, comenzando por Bombay. En 1899, el brote se extendió a comunidades más pequeñas y a áreas rurales en diversas regiones de la India. El mayor impacto de las epidemias de peste fue en el oeste y norte de la India, mientras que el este y el sur no estuvieron afectados. En el último periodo, más de 12 millones de personas murieron a causa de la peste en la India (incluyendo el actual Pakistán y Bangladés) y China.

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