Pere Calders i Rossinyol (Barcelona, 29 de septiembre de 1912-Barcelona, 21 de julio de 1994) fue un escritor español.
Pere Calders murió con 81 años y fue el único hijo del matrimonio formado por el escritor modernista Vicenç Caldés i Arús y Teresa Rusiñol Roviralta. Fue inscrito en el registro como Pedro de Alcántara Caldés i Rusiñol. Aunque nació en Barcelona, pasó gran parte de su infancia en el campo, en las cercanías de Polinyá, en el Vallés Occidental. En su vocación literaria fue decisiva la influencia de su padre. En Barcelona, hizo sus estudios primarios en la escuela catalana Mossèn Cinto. Uno de los maestros de esta escuela, Josep Parunella, le animó a encaminar sus pasos hacia la literatura. Como resultado, ya a los catorce años escribió un primer relato, El primer arlequí, que se publicaría muchos años después.
La literatura no era, sin embargo, la única vocación de Calders. La otra era el dibujo: durante un tiempo trabajó como ayudante del dibujante checo Karel Černý, y a los diecisiete años, en 1929, ingresó en la Escuela Superior de Bellas Artes de Barcelona.
Cuando tenía veinte años, gracias a los buenos oficios de su amigo y futuro cuñado, Avel·lí Artís-Gener, Tísner, entró a formar parte de la redacción del Diari Mercantil, que entonces dirigía Josep Jané i Olivé. La ayuda de Janés sería de gran importancia a la hora de que Calders viera publicada su obra. En 1933 apareció su primer relato, Història de fantasmes o el capillar «Estrella», en el diario Avui, y en 1936 vio la luz su primer libro, la colección de relatos breves El primer arlequí.
A pesar de los tiempos difíciles que corrían por entonces en España, con el estallido de la guerra civil, Calders desplegó una gran actividad creativa, colaborando, como escritor o como dibujante, en numerosas publicaciones, como el mencionado Diari Mercantil, La Rambla, Diari de Barcelona, Treball o L'Esquella de la Torratxa.
En 1937 fue incorporado al ejército republicano como técnico cartógrafo. Ese mismo año apareció su novela corta La glòria del doctor Larén. En 1938 quedó finalista del Premio Narcís Oller con su libro de cuentos L'any de la meva gràcia, y del Premio Crexells con Gaeli i l'home déu. El desarrollo posterior de los acontecimientos impidió que estas dos obras llegaran a publicarse. Sí llegó a editarse, sin embargo, otro libro suyo, Unitats de xoc, sobre sus experiencias en el frente.
Tras el final de la guerra civil, y después de haber sido internado en el campo de concentración de Prats de Molló, primero, y luego en el castillo de Roissy-en-Brie, se exilió en México. La adaptación fue muy difícil, pero siempre agradeció el espíritu generoso del país que le acogió. Desde su exilio, el trabajo de Calders, junto con el de otros intelectuales catalanes, fue clave para el desarrollo de la conciencia y la cultura catalanas. En 1955 publicó Cròniques de la veritat oculta (Premio Víctor Catalá 1954), y posteriormente aparecieron otras dos colecciones de relatos: Gent de l'alta vall ( 1957) y Demà, a les tres de la matinada (1959).
El 10 de diciembre de 1962 la familia Calders regresó a Barcelona, y al año siguiente el autor recibió el Premio Sant Jordi por la novela L'ombra de l'atzavara, que se aparta de su línea de escritura más habitual. En 1964 publicó una biografía del poeta Josep Carner, a quien había tratado durante su exilio mexicano. Ronda naval sota la boira (1966) supone el regreso de Calders al peculiar estilo de sus relatos breves. En 1967 publicó una novela corta ambientada en México, titulada Aquí descansa Nevares.
En el terreno profesional, el reconocimiento masivo le llegó con la representación de la obra Antaviana, basada en cuentos suyos, por el grupo teatral Dagoll Dagom, y con música de Jaume Sisa, en 1978.
Murió el 21 de julio de 1994 después de una larga enfermedad.
Aunque la figura de Calders se relaciona con el cuento, el autor también hizo incursiones en la novela. Entre sus obras más destacadas pueden citarse Cròniques de la veritat oculta (1955), Demà, a les tres de la matinada (1959), L'ombra de l'atzavara (publicada también en 1959, y editada en México traducida al español como La sombra del magüey), Ronda naval sota la boira (1966), Invasió subtil i altres contes (1978) y Aquí descansa Nevares (1980).
La ironía, el absurdo y el componente mágico son elementos que se combinan en su literatura. Sus obras han sido traducidas a numerosas lenguas (español, inglés, alemán, portugués, búlgaro, ruso, checo, etc.)
Pere Calders es conocido sobre todo por sus narraciones breves, que han recibido mucha más atención por la crítica y el público que sus novelas. Los cuentos de Calders han sido descritos como humorísticos, irónicos, fantasiosos y absurdos, y algunos los han emmarcado dentro del realismo mágico.
En buena parte de sus cuentos, y sobre todo en sus primeras narraciones, Calders muestra una predilección por lo raro. En estos cuentos se producen hechos inverosímiles y fantásticos que interaccionan con el protagonista de la narración y que, en muchos casos, actúan como catalizadores de la historia. Pero cabe remarcar que la exaltación del elemento mágico o sobrenatural no es el propósito creativo de Calders, como lo puede ser en la literatura fantástica. Una tendencia que se puede observar en sus narraciones fantasiosas es que sus protagonistas, aunque a veces se quejan de estos hechos fantásticos, los suelen acabar aceptando con mucha naturalidad y, los que no lo han hecho, son ridiculizados por otros personajes de la historia, que entienden esos hechos como de lo más natural. Un ejemplo de esto se puede observar en el cuento El año de mi gracia, donde el protagonista de la historia un día descubre de repente que, pasando su mano por el rostro sin pintar de muñecas de madera, les puede pintar el rostro con un realismo extraordinario y, no solo acepta este poder que se le ha concedido, sino que incluso muestra su malestar porque cree que el poder recibido es muy modesto y muy poco útil. Según Amanda Bath, los cuentos de Calders se pueden equiparar con los de Borges, Cortázar o García Márquez como exponente igual de talentoso dentro del género del realismo mágico.
Pero no todos los cuentos de Calders son fantasiosos. Hay muchos que no contienen ningún elemento fantástico en los que Calders juega con el lector mostrándole una cosa pero diciéndole otra. En estas narraciones se presenta al lector una realidad que diverge completamente de lo que explica el narrador y suelen mostrar el humor y el ingenio de Calders a la hora de escribir. A veces, esta contraposición entre realidad y apariencia genera dudas al lector sobre qué ha sucedido verdaderamente, como por ejemplo en Invasión sutil, donde el narrador está plenamente convencido de que está comiendo con un japonés que se hace pasar por un catalán, aunque esta interpretación contradice completamente lo que se lee en el texto. O en Vinc per donar fe, donde el narrador dice que hay un vampiro en el pueblo y de repente se encuentra a su prima inconsciente en la calle, a quien mata creyendo que se trata de la vampiresa, aunque el texto nos explica que era una mujer que se desmayaba a menudo, generando la duda de si realmente se había convertido en vampiresa o no. Aunque no haya ninguna justificación al texto se provoca la especulación sobre la posibilidad de que el narrador tenga razón. Se produce un contraste entre realidad y apariencia.
Calders también escribió 5 cuentos y una novela corta que se desmarcan de las otras porque muestran una temática e influencia mexicana. En estas narraciones se describen a los protagonistas mexicanos con hábitos de comportamiento y tendencias psicológicas similares a las descritas por el antropólogo ameriacano Oscar Lewis, que Calders había leído. En algunas de estas narraciones se puede observar la actitud de los mexicanos frente a la muerte y el culto a la muerte que procesan. Estas narraciones también son diferentes de las otras porque tiene un tono más realista y menos fantasioso.