En jurisdicción del Servicio penitenciario federal (SPF), se inauguró en 1877 la Penitenciaría Nacional en el predio conformado entre el camino de Chavango (actual Av. Las Heras), Coronel (hoy Coronel Díaz), Juncal y Salguero (predio actualmente ocupado por el Parque Las Heras), imponente edificio demolido, de jurisdicción federal, en la Avenida Las Heras, Barrio de Palermo, Buenos Aires, Argentina.
Cronología de la Penitenciaría Nacional
1869: por Decreto se llama a concurso para "Planos y Presupuestos de construcción de una Cárcel Modelo", con los estándares penales de la época; el intento era cumplir los preceptos emanados del artículo 18° de la Constitución de 1853 (si bien los mismos fueron históricamente considerados como "letra muerta", en tanto y en cuanto funcionaba para la época la denominada "Cárcel del Cabildo" se encontraba en un estado lamentable, con presos hacinados y sin normas uniformes.
1872: se construye con los planos del arquitecto Bunge, quien utilizó como modelo de la planta interna el diseño del panóptico (es decir: todos los pabellones con la gente encarcelada eran radiales hacia un centro de vigilancia).
1876: se entrega la obra terminada. Se adopta un régimen penitenciario de organización y funcionamiento basado en el trabajo de los presos, en procura del aprendizaje de oficios, obligatorio, regular y retribuido. Fue “Gobernador de la Penitenciaria”, con independencia del Poder Judicial, el Sr. Enrique O´Gorman.
28 de mayo de 1877: se inaugura con una disimulada apertura la Penitenciaría Nacional, con el traslado de 300 presos que saturaban el Penal del Cabildo. Sus muros eran de gran porte con torres y garitas de vigilancia con disciplina militar. Estaba en una suave barranca y protegida con una reja de hierro de circunvalación.
1912: la Comisión Especial para el proyecto de Reforma Carcelaria planteaba el traslado de la Penitenciaría a algún punto de la Provincia de Buenos Aires alejado 150 km de la Capital, dejando el actual edificio sólo como Cárcel de Encausados. Las causas se fundaban en que, principalmente, había fallado la separación real entre los presos y el exterior, siendo estos totalmente conscientes de lo que sucedía fuera de los muros.
1915: Se presenta un proyecto de ley del exdiputado Carlos Carles que sugería la venta en subasta pública del terreno para sustanciar la construcción de un nuevo establecimiento en la Isla Martín García y otro en la Isla de los Estados, a fin de generar nuevas colonias penales. En sus fundamentos se planteaba que la presencia de la penitenciaría resultaba totalmente incompatible con este sector de la ciudad, que se estaba extendiendo hacia el norte con sus parques, sus universidades, sus hospitales y su barrio de chalets más elegantes.
1923: se produce una fuga de catorce prisioneros, fue una noticia muy resonante, lo que evita que se escapen más prisioneros es que el decimoquinto de ellos se queda trabado en un angosto túnel.
6 de septiembre de 1961: comenzó la demolición manual.
5 de enero de 1962 empezaron las explosiones con trotyl, que derrumbaron los muros de siete metros de alto, y cuatro metros de ancho en la base. La monumental cárcel pasó al olvido, relegada por el cambio de geografía en la ciudad de Buenos Aires, y reemplazada por el Parque Las Heras
Poseía un sistema celular de celdas distribuidas en dos pisos; anexo de cocina, lavadero y talleres; Capilla en la convergencia de los corredores, distribución que facilita la concurrencia de todos los internos a las homilías religiosas; Patios para agricultura.
En un cuerpo se encontraba el alojamiento del Gobernador, Salas y Juzgados del Crimen con Oficinas anexas, y, en otro cuerpo, la entrada principal de la Penitenciaria; Casa de la Administración; Galería de entrada a la prisión.
Su estructura y concepción era criminalista: diseño para la seguridad; sus pabellones situados en dos pisos centraban en un puesto de observación estratégico. El sistema era: aislamiento nocturno en celdas individuales, trabajo diurno en talleres, y en patios, con estricto silencio. En cada celda, se encontraban dos avisos: “Reglas para el Preso” (con penas disciplinarias), e “Instrucción para el Arreglo de la Celda ”.
Sus murallas, de siete metros de alto y cuatro metros de ancho en la base, contaban con torres y garitas de vigilancia ocupadas por guardias adiestrados. La construcción se ubicaba en un terreno sobre una barranca, con la protección de una reja de hierro que la circunvalaba totalmente, su entrada principal permitía acceder a la Casa de la Administración desde la que se desprendía una galería que llevaba al predio penal.
Había dos categorías de reclusos: Penados y Encausados.
Un avance en el penal, fue la dirección de Antonio Ballvé, entre 1904 y 1909. A su pedido, José Ingenieros visita la prisión y estudia su sistema. De su trabajo, se operó en la clasificación y estudios de los presos a partir de sus características psíquicas; se establecieron las calificaciones de conducta y los premios y castigos; se decidió eliminar el régimen de silencio.
El régimen en la penitenciaria fue estricto. Su funcionamiento era avanzado para el mundo entero. Con el tiempo las normas se flexibilizaron; comenzaron las visitas íntimas ("visitas de reunión conyugal"), se permitió usar su nombre a los internos, y los grilletes y trajes a rayas dejaron de existir con la dirección de Pettinato, en el gobierno de Juan Perón.