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Península ibérica

Península en el sudoeste de Europa

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La península ibérica, conocida en la Antigüedad como Iberia por los griegos, es una península situada en el suroeste de Europa. Está rodeada al este y sureste por el mar Mediterráneo, y al oeste y noroeste por el océano Atlántico, quedando unida al resto del continente europeo por el nordeste. Con una superficie aproximada de 583 254 km²,​ es la segunda península más extensa de Europa, tras la escandinava, y una de las tres principales del sur del continente junto con la itálica y la balcánica.

Tradicionalmente, su frontera natural se ha situado en la cordillera pirenaica, aunque el istmo peninsular corresponde a la línea recta que une el centro de los golfos de Vizcaya y León —entre las costas de Bayona y Narbona—, lo que incluye una pequeña franja de territorio perteneciente a Francia al sur del istmo.

La superficie peninsular comprende las partes continentales de España y Portugal, además de Andorra, el territorio británico de Gibraltar y, de forma parcial, los departamentos franceses de la zona pirenaica; lo que suma una población de más de 56 millones de habitantes para enero de 2026.

Históricamente, se ha denominado «península ibérica», «Iberia», «península hispánica»​ o «península hespérica»​ al territorio continental situado «más allá» de los Pirineos. La expresión «península ibérica» fue acuñada por primera vez por el geógrafo francés Jean-Baptiste Bory de Saint-Vincent en su obra Guide du voyageur en Espagne del año 1823.​

La expresión "península ibérica" es un término moderno de origen francés utilizado en la obra geográfica de 1823 Sobre la descripción física de España y Portugal de Jean-Baptiste Bory de Saint-Vincent.

En la actualidad, en español recibe el nombre de «península ibérica», escrito el adjetivo en minúscula.​ Distintos nombres de este accidente geográfico en otras lenguas y dialectos hablados en mayor o menor medida en el territorio serían el de «península ibérica» (portugués, gallego, asturiano y extremeño), «península ibèrica» (valenciano/catalán), «Iberian Peninsula» (inglés), «péninsule ibérique» (francés), «peninsula iberica» (aragonés y occitano) e «iberiar penintsula» (euskera).

Antaño, historiadores y geógrafos de cultura griega, como Heródoto, Estrabón y Apiano, la denominaron «Iberia». Los escritores romanos a su vez le daban el nombre de «Hispania».

Su nombre proviene del río Íber, probablemente el actual Ebro, aunque también pudiera ser otro río de la provincia de Huelva, donde textos muy antiguos citan un río Iberus y un pueblo al que llaman iberos. En un principio, en la Grecia arcaica los griegos pudieron llamarla «Hesperia», ya que Hesperia era descrita como la zona más occidental del Mediterráneo; aunque no se sabe con certeza si se refiere a la actual España, Marruecos o ambas. Más tarde los griegos pasarían a llamarla «Iberia».​

Polibio, un historiador griego del siglo II a. C. que vivió un tiempo en la península, escribe:

Estrabón dedica el Libro III a la península ibérica.

Apiano de Alejandría (siglo II), en su Historia romana, escribe:

La historiografía se refiere a ella también con otros vocablos, según el contexto histórico: «Celtaria», «Celtiberia», «Tierra de Tartessos», «Sefarad», «Al-Ándalus», etc. Algunos eruditos, como Dámaso Alonso, estimaban que el nombre de península hispánica sería más adecuado.​

Respecto a la Prehistoria, la península ibérica ha sido poblada en todos los periodos prehistóricos: Paleolítico Inferior, Paleolítico Medio, Paleolítico Superior, Epipaleolítico, Mesolítico, Neolítico, Calcolítico, Edad del Bronce y Edad del Hierro.​ Se han datado restos óseos humanos en los yacimientos de la sierra de Atapuerca con más de 1 000 000 de años de antigüedad. Según las investigaciones arqueopaleontológicas de las cuevas de la sierra de Atapuerca (Burgos), hasta la fecha hay restos óseos humanos de cuatro especies distintas: Homo antecessor (Pleistoceno Inferior), Homo heidelbergensis (Pleistoceno Medio), Homo neanderthalensis (Pleistoceno Superior) y Homo sapiens (Holoceno).​

Iberia fue el nombre dado por los griegos a la península, aunque la parte que más conocían era la zona meridional del levante peninsular, en torno al río Íber. «Hispania» era el nombre utilizado por los romanos para designar a la península ibérica, posiblemente de origen púnico (véase Origen del nombre de Hispania).

Tras la conquista musulmana recibió el nombre de al-Ándalus, pasando a ser parte de la provincia norteafricana del Califato omeya (711 a 1492) para más tarde convertirse en el emirato de Córdoba y posteriormente en el Califato de Córdoba independiente del Califato abasí. Con la disolución del Califato de Córdoba en 1031, el territorio se dividió en los primeros reinos de taifas, periodo al que sucedió la etapa de los almorávides, los segundos reinos de taifas, la etapa de los almohades y los terceros reinos de taifas.

Más adelante, después de la unión dinástica de las coronas de Castilla y Aragón y las conquistas de Granada y la mayor parte del Reino de Navarra, se empezó a llamar España a los territorios resultantes, por simplificación entre los no españoles, aunque la unificación jurídica de todos estos reinos no estuviera consolidada hasta el siglo XVIII, con los Borbones.

Por la manifiesta imposibilidad histórica, política y cultural demostrada de continuar llamando a los portugueses «españoles», sin que pudieran ser confundidos con los castellanos por otros pueblos que gobernaban dentro y fuera de la península hispánica, se empezó, desde entonces, a utilizar la expresión «ibérico» para designar a los «dos pueblos» de la península hispánica, ahora preferentemente llamada por el neologismo península ibérica. Este proceso fue paralelo y similar al que surgió en el exterior de llamar español al idioma castellano, convertido en la única lengua oficial por el gobierno español, hasta que cambiaron la designación oficial del Estado, con la creación de la denominación oficial: Reino de España en el siglo XVIII, y el cambio del título de los reyes de León, Castilla, Aragón, Sicilia, etc. para los reyes de España con fines simbólicos de unificación administrativa y para la nueva presentación internacional de la monarquía de la meseta.​

La península tiene unos 622 918 km², incluyendo cerca de 40 000 km² correspondientes a la parte al sur del istmo, pero al norte de los Pirineos, territorio francés.​ Si se excluye esa zona, el área ascendería a unos 582 918 km².​​

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