Peggy Guggenheim (Nueva York, 26 de agosto de 1898 - Padua, 23 de diciembre de 1979) fue una socialité, coleccionista y mecenas estadounidense de arte.
Al nacer (en el seno de una familia de magnates) fue registrada con el nombre de Marguerite Guggenheim. Era hija de Benjamin Guggenheim, hombre de negocios muerto en el naufragio del Titanic, y de Florette Seligman. El creador de la Fundación Guggenheim, Solomon R. Guggenheim, era tío suyo.
Su padre era de origen suizo-alemán judío y su madre judío-alemana holandesa. Ambos provenían de familias judías que habían emigrado desde Europa y llevaban dos generaciones haciendo fortuna en Estados Unidos. En sus memorias, Guggenheim recuerda que todos en su familia estaban locos o eran muy extraños. Uno de sus tíos maternos, llamado Washington, "tenía el hábito de mascar carbón, lo que le dejó los dientes negros. Incluso tenía una chaqueta con bolsillos especiales para guardar el carbón y el hielo, que también mascaba. Se suicidó a los cincuenta y seis años dándose un tiro con una pistola". Su madre, Florette Seligman, también tenía sus excentricidades; entre ellas, la costumbre de repetir tres veces todo lo que decía.
A la edad de 21 años, heredó una fortuna de 2,5 millones de dólares (aproximadamente 20 millones de dólares actuales).[cita requerida] Su padre, Benjamin, al fallecer en el hundimiento del Titanic, no llegó a amasar la fortuna de sus hermanos; por lo tanto, la cantidad que Peggy heredó fue poca, comparada con la gran riqueza de sus primos.
Tras terminar sus estudios, encontró trabajo en una librería vanguardista, donde, guiada por sus compañeras, conoció el arte vanguardista europeo por primera vez. En 1920 se mudó a París, Francia. Una vez allí se volvió amiga de los artistas y escritores de las vanguardias, muchos de los cuales vivían en la pobreza en el barrio de Montparnasse. En París, recorrió los museos y las calles y quedó maravillada por la ciudad. En 1921, viajó de vuelta a Nueva York para asistir a la boda de su hermana. En esta estancia en Nueva York, conoció a Laurence Vail, el que sería su primer marido, en casa de Helen y Leon Fleischman. Guggenheim describiría más tarde el impacto que este hombre le causó:
"Su hermoso, ondulado y dorado cabello se agitaba atrapado por el viento. Yo estaba escandalizada por su libertad y sin embargo también cautivada. Él había vivido en Francia toda su vida, tenía acento francés y arrastraba las erres. Era como una criatura salvaje. No parecía importarle lo que la gente pensaba acerca de él. Sentí, mientras caminaba calle abajo con él, que podía irse en cualquier momento, tenía tan poca conexión con el comportamiento ordinario".
Guggenheim se casó con Laurence Vail el 10 de marzo de 1922 y juntos pasaron su luna de miel en Roma y Capri. A través de su marido, se hizo amiga de Mary Reynolds (con quien Laurence había tenido un amorío anteriormente), que pronto sería la acompañante de Marcel Duchamp, y de Djuna Barnes (también ex-amante de Laurence), famosa escritora norteamericana. Entre otros artistas, conoció a Tristan Tzara y varios dadaístas en estos primeros años de su estancia en París.
Los problemas en su matrimonio con Laurence no se hicieron esperar. Guggenheim se fue dando cuenta de que era demasiado agresivo, la golpeaba en público y en una ocasión la sumergió dentro de la bañera por tanto tiempo, que ella sintió que se iba a ahogar. Según su biógrafa Mary Dearborn, Guggenheim tenía un fuerte complejo de inferioridad, que tenía dos causas principales: su nariz aguileña y sus raíces judías.
Poco después de su boda, se dio cuenta de que estaba embarazada, durante este tiempo pasó sus días en el pueblo de Le Trayas, y compró su primer automóvil de lujo, un Gaubron descapotable que Laurence aprendió a conducir.
El niño nació el 15 de mayo de 1923, y fue bautizado (por los amigos de Peggy y Laurence) como Michael Cedric Sindbad Vail. Tras su nacimiento, el matrimonio fue a pasar el tiempo en Normandía, donde Guggenheim conoció a James y Nora Joyce y Man Ray, entre otros. Tras esto volvieron a viajar a Capri, y de ahí a Amalfi y Egipto.
Tras volver de Egipto, el matrimonio volvió a emprender un viaje, esta vez los destinos fueron Venecia y Rapallo, donde visitaron al poeta Ezra Pound. Peggy se volvió a quedar embarazada y durante este tiempo viajó a Nueva York y de regreso se quedó en Suiza, donde nació su hija, una niña que sería bautizada como Pegeen Vail Guggenheim.
En 1927, mientras estaba en París, Guggenheim conoció a Isadora Duncan, que pasaba por tiempos difíciles. Probablemente, Isadora esperaba que Peggy le ayudara económicamente, pero si era así, la decepcionó enormemente. A pesar de todo, hizo una fiesta en su honor. A esta reunión asistieron Cocteau, Hemingway, Pound, Gide, Natalie Barney y Jules Pascin. También lo hizo Marcel Duchamp, ahora en una relación con Mary Reynolds.
Los primeros meses de 1928, los Vail los pasaron en el sur de Francia con Emma Goldman. Durante este tiempo Guggenheim continuó sufriendo maltrato por parte de su marido. A finales de diciembre de 1928, le abandonó, obteniendo la custodia de Pegeen, mientras Laurence Vail se quedó con la de Sindbad.
Apoyándola para escapar de Laurence Vail estaba un escritor inglés de nombre John Holms, del que se enamoró tras romper su unión con Vail. Durante un año, la pareja arrendó el Hayford Hall, al que los amigos rebautizaron Hangover Hall (Salón de la Resaca), en Devon. En este mismo periodo, la escritora Djuna Barnes, que vivió con la pareja durante un tiempo, terminó de escribir su novela El bosque de la noche.
Cuando el plazo del alquiler de Hayford Hall terminó, la pareja se mudó a Londres. De su relación con Holms, Guggenheim escribió: "Él sabía que yo era mitad trivial y mitad extremamente pasional, y esperaba poder eliminar mi lado trivial". La muerte de John a causa de un infarto en 1934 fue un duro golpe para ella.
Cercana a los 40 años de edad, su vida privilegiada tomó una nueva dirección. En 1937, su madre murió, dejándole con otros 450,000 dólares de los que disponer. Decidió abrir una galería, por consejo de sus amigos. En sus palabras: "Alguien sugirió que pusiera una galería o una casa editorial, y yo pensé que una galería sería menos cara. Por supuesto, nunca pensé en las grandes cantidades de dinero que podría llegar a gastar."
Ella no sabía mucho de arte moderno ("mis conocimientos de arte llegaban hasta el impresionismo"), pero pronto aprendió de Duchamp, que le enseñó la diferencia entre abstracto y surrealismo, entre otras lecciones (más tarde Peggy diría de Duchamp que "fue la persona más influyente en mi vida"). "Tomé consejos de los mejores... escuché y ¡cómo escuché! Así fue como finalmente me convertí en mi propia experta".
Peggy viajó a París para buscar a los artistas que expondrían en su galería. Entre reuniones con pintores y escultores, tuvo un amorío con el escritor irlandés (futuro Nobel) Samuel Beckett, de quien llegó a escribir: "Sus idas y venidas eran completamente impredecibles, cosa que yo encontraba muy excitante, se presentaba a media noche con cuatro botellas de champaña y no me dejaba levantarme de la cama por dos días", sin embargo, Beckett "sufría de horribles momentos de crisis, cuando sentía que se estaba sofocando" cosa que tenía que ver con "sus terribles recuerdos de su vida en el vientre de su madre".