Pedro López de Lerena y de Cuenca, I conde de Lerena (Valdemoro, 5 de mayo de 1734-Madrid, 2 de enero de 1792) fue un político español, ministro de Hacienda y ministro de Guerra (ministerios que hoy conocemos como M.º de Hacienda y M.º de Defensa).
Hijo de Manuel Elías López de Lerena Cuenca y de Andrea de Cuenca y Humanes. Tras obtener plaza como funcionario de la Real Hacienda se trasladó a la ciudad de Cuenca, donde residió durante algunos años. Allí conoció al Conde de Floridablanca, quien lo seleccionó para desempeñar diversos cargos públicos.
Tras cursar estudios en la Universidad de Salamanca, se dedicó al comercio. El 14 de abril de 1766, siendo caballero del Estado de Aguisados y Administrador de la Renta, fue nombrado interventor del Pósito en Cuenca; en 1770 asumió el cargo de contador de Propios y Arbitrios y contador de Cuentas Reales en la misma ciudad de Cuenca e impulsó la construcción de los Baños de Aguas Medicinales de Solán de Cabras en dicha provincia. Fue también regidor perpetuo de las ciudades de Cuenca y Santander y regidor perpetuo honorario de la Imperial Villa de Madrid.
Poco después es nombrado superintendente del Canal de Murcia, comisario ordenador de Guerra (1780), intendente del Ejército en Mahón, donde dio muestra de su celo y eficacia, lo cual le llevó también a ocupar el cargo de intendente de los Reinos de Andalucía y asistente de Sevilla (1782-1785). En 1783, en Sevilla, hubo de realizar una importantísima labor de recuperación de la ciudad tras una tremenda inundación, por ese motivo se denominó a una de sus calles "Calle de Lerena".
Tras el fallecimiento de Miguel de Múzquiz y Goyeneche (I conde de Gausa), el rey Carlos III le confirió la Secretaría de Estado y del Despacho Universal de Hacienda de España e Indias el 25 de enero de 1785. Pedro López de Lerena hubo de organizar la rebaja de las alcabalas, sistematizar los aranceles haciendo frente a algunos refractarios arrendadores de aduanas, encauzar el desarrollo del Banco Nacional, también promovió desde este puesto importantes reformas en las rentas, mejorando su administración, introduciendo nuevas contribuciones y fomentando la riqueza pública.
Asumió interinamente el Ministerio de la Guerra, al frente del cual hubo de permanecer varios años hasta que él mismo solicitó al rey el 9 de mayo de 1787, que le exonerase, pues el Ministerio de Hacienda requería toda su atención; el rey accedió a su petición y nombró a Jerónimo Caballero ministro de la Guerra el día 22 de junio de 1787. Pedro López de Lerena solicitó autorización para firmar la gran cantidad de documentos que corresponde a sus cargos como Pedro de Lerena, simplificando así esta labor, a lo que el rey accedió por decreto del 3 de marzo de 1785 en el modo siguiente: «El Rey, en vista de los deseos que Vuestra Excelencia le ha manifestado de dar el más pronto curso a los muchos y graves asuntos que ocurren en las Secretarías del Despacho Universal de Hacienda y Guerra que ha puesto a su cargo, y que para conseguirlo le pedía permiso de omitir en la firma el López y poner sólo Pedro de Lerena; y que siguiendo la que ocurre por lo perteneciente a Guerra me basta usar solo de media firma en las cédulas de inválidos, premios, licencias, prórrogas y pasaportes, se ha dignado Su Majestad condescender con la súplica de Vuestra Excelencia en todas sus partes».
En el mismo año 1787, según decreto del 8 de julio, se estableció la llamada Suprema Junta Ordinaria y Perpetua del Estado, de la cual formó parte el ministro López de Lerena junto al resto de ministros del Reino. Esta junta se puede considerar como el origen del Consejo de Ministros.
Fue también virrey de Chile (1788), sustituido poco después por el virrey Lemos.
Tras el fallecimiento de Carlos III en diciembre de 1788, Pedro López de Lerena, que era también notario mayor de los Reinos de Castilla y de León, ejerció como testigo en los actos fúnebres correspondientes y en los testamentos del rey.
El rey Carlos IV le confirmó como ministro de Hacienda, cargo en el que permaneció hasta su fallecimiento el 2 de enero de 1792, entonces fue sustituido por el bilbaíno Diego de Gardoqui y Arriquibar. Fue además nombrado consejero de Estado en enero de 1789, mostrando así el rey gran consideración hacia el ministro Lerena. El nombramiento tuvo lugar por decreto el día 13, "...he venido en concederle plaza en dicho Consejo con la casa de aposento y los emolumentos correspondientes, libre de media anata." El uniforme de los Consejeros de Estado era "color de la casaca azul y el de la chupa, calzón y vuelta encarnado".
Durante el reinado de Carlos IV, en el año 1791, Pedro López de Lerena promovió la navegación de los barcos españoles en torno a unas islas de Canadá, las islas Denman; por ese motivo se llamó a dichas islas "Islas de Lerena", nombre que fue modificado por los británicos en 1850 por el de "Hornby Islands" o "Denman Islands". En ese mismo año de 1791, concluía una parte importante del Canal de Castilla, en Calahorra de Ribas se celebraba la unión de los ríos Carrión y Pisuerga, y por ello se instalaba un monumental hito con la siguiente leyenda, "En el Reinado del Señor Don Carlos IV y de su esposa Doña Luisa María (sic), a expensas del Real Erario, siendo Ministro de él el Excmo. Señor Conde de Lerena, bajo cuyas órdenes dirigió la obra el Coronel Don Juan de Homar, Caballero de Calatrava".
Pedro López de Lerena había sido nombrado conde de Lerena el 10 de marzo de 1791, quedando cancelado en este acto el título de vizconde de López que ostentaba hasta entonces. En ese momento era también marqués de San Andrés de Parma.
Pedro López de Lerena contrajo matrimonio en tres ocasiones. En primer lugar con Isabel Martínez Moral; tras el fallecimiento de esta se casó con Juliana de Lomas, y tras enviudar de nuevo, casó con María Josefa Piscatori Díaz de Lavandero (1757-1820), marquesa de San Andrés de Parma, quien era nieta de Mateo Pablo Díaz de Lavandero y Martín de Córdoba, I marqués de Torrenueva, que había sido ministro de Hacienda, Marina e Indias entre 1736 y 1739.
Residió Pedro López de Lerena en Madrid en la Calle de Toledo. En los Reales Sitios de El Pardo disponía de su Residencia en la planta principal de la Casa de Oficios. En las jornadas de caza en los Reales Sitios de Aranjuez disponía también de las necesarias habitaciones, además del transporte, que incluía: 4 mulas, 6 acémilas y un coche, por su cargo en Hacienda; y una calesa, 2 acémilas y una mula más por su cargo en Guerra.
La condesa de Lerena y Marquesa de San Andrés de Parma fue retratada por el pintor de cámara de Carlos IV, Agustín Esteve y Marqués en 1800. El I conde de Lerena, Pedro López de Lerena y Cuenca, fue retratado en 1785 por el pintor y presbítero sevillano Joseph Suárez (más conocido por los retratos que hizo del arzobispo de Sevilla Alonso Marcos de Llanes Argüelles y de Juan de Saavedra Zerón y de su esposa). En dicho retrato aparece Pedro López de Lerena con la credencial correspondiente a su nombramiento como secretario de Estado de Hacienda y de Guerra y luciendo la Medalla de la Orden de Santiago, que le fue concedida el 20 de septiembre de 1787. Este retrato lo conservan en Vizcaya los herederos de Julián López de Lerena Rodríguez-Matamoros.
Existe otro retrato, algo posterior, que en la década de los años 1970 se encontraba en la sacristía de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de Valdemoro, (retrato hoy desaparecido). En ese retrato lucía también la Cruz de la Orden de Santiago.
Un retrato parecido al de la iglesia de Valdemoro se encuentra en posesión de los herederos de la condesa de Lerena, Mª Josefa Piscatori, de la casa de los marqueses de Benavites; de este retrato se puede ver una imagen fotográfica de Vicente Salgado Llorente incluida en el Archivo Arbaiza del Instituto de Patrimonio Cultural de España, Ministerio de Cultura y Deporte.
Otro retrato fue vendido por la galería Ansorena de Madrid. Se trata de un retrato de carácter familiar y de autor anónimo.