Tal Día como Hoy

Pedro I de Castilla

Rey de Castilla

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Pedro I de Castilla (Burgos, 30 de agosto de 1334-Montiel, 23 de marzo de 1369),​ llamado «el Cruel» por sus rivales de la casa de Trastámara y los nobles castellanos, que veían menguar sus privilegios durante su reinado, y «el Justo» o «el Justiciero» por sus partidarios,​ fue rey de Castilla​ desde el 26 de marzo de 1350 hasta su asesinato en 1369. Fue el último rey castellano de la casa de Borgoña.

Nacido en la torre defensiva del monasterio cisterciense de Las Huelgas en Burgos, Pedro era hijo y sucesor de Alfonso XI de Castilla (r. 1312-1350) y de María de Portugal,​ hija del rey Alfonso IV de Portugal.​ Nació el 30 de agosto de 1334, cuando ya había muerto su hermano y heredero del trono, Fernando.​ El matrimonio de sus padres había sido consecuencia del pacto entre Castilla y Portugal de 1327, pero el rey en realidad convivía con su amante, Leonor de Guzmán, noble de uno de los más destacados linajes castellanos, con la que estuvo veintitrés años y tuvo diez hijos.​ Los continuos esfuerzos del rey portugués por romper la relación fracasaron.​

Su educación fue muy descuidada, pues su padre Alfonso XI, llevado por su amor a Leonor de Guzmán, dejó la crianza de su heredero a su esposa María de Portugal, la reina consorte, que vivió con su hijo en el Alcázar de Sevilla. Pedro creció así apartado de la corte, como lo estaba su madre, a diferencia de la amante paterna y sus hijos.​ En los primeros años fue criado por Vasco Rodríguez de Cornago, maestre de la Orden de Santiago. Otro de sus preceptores fue el franciscano Juan García de Castrojeriz, confesor de su madre. Para la educación del joven príncipe, el fraile tradujo De regimine principum de Egidio Romano.

Su padre lo prometió a la hija del rey inglés Eduardo III, llamada Juana, pero la pobreza del erario inglés, incapaz de aportar la dote de la novia, y luego la muerte inopinada de esta el 2 de septiembre de 1348 en Burdeos, cuando ya viajaba a Castilla, frustraron el matrimonio, mero sello de la alianza entre reinos.​

El padre de Pedro, el rey Alfonso XI, falleció a causa de la peste negra la noche del 25 de marzo de 1350, mientras asediaba Gibraltar.​ Esta muerte fue deshaciendo la red de fidelidades que la amante del rey, la influyente Leonor de Guzmán, había ido tejiendo en los últimos años del reinado, en los que gozó de notable influencia.​ Pedro heredó el reino sin oposición, pero en una grave situación militar y económica: el ejército se había desbandado tras la muerte del rey Alfonso XI y la frontera meridional se hallaba amenazada, en un momento de gran penuria de la Hacienda castellana, perjudicada por la crisis económica, las malas cosechas, la peste negra y los gastos bélicos del soberano difunto.​ En consecuencia, la primera acción del nuevo rey fue firmar la paz con nazaríes y benimerines el 17 de julio.​

Luego se encarceló a Leonor de Guzmán, lo que no impidió que esta organizase el casamiento de su hijo Enrique con Juana Manuel de Villena, bisnieta de Fernando III de Castilla, hábil maniobra que aseguró a Enrique patrimonio y el prestigio del linaje de su esposa.​ El enojo que causó el matrimonio en la corte hizo que Enrique huyese a Asturias y Leonor fuese llevada a Carmona para alejarla de la corte sevillana.​ A finales de año, la situación se había estabilizado en cierta medida: la frontera meridional se había asegurado y firmado la paz con los musulmanes, se había apaciguado a los maestrazgos y aprisionado a Leonor de Guzmán.​ El Gobierno quedó fundamentalmente en manos de Juan Alfonso de Alburquerque, lo que suscitó las envidias de otros nobles, que se sentían postergados.​

El comienzo de su reinado en marzo de 1350, cuando todavía no había cumplido los dieciséis años de edad, estuvo marcado por las luchas entre las distintas facciones que se disputaban el poder: los diversos hijos que había tenido su padre el rey Alfonso XI con Leonor de Guzmán, los infantes aragoneses, primos carnales del rey y la reina madre, María de Portugal.

Inicialmente, el poder fue controlado por la facción de la reina madre y del favorito portugués Juan Alfonso de Alburquerque, que le había servido de ayo. Este, sospechando de las intenciones de la antigua amante de Alfonso, Leonor de Guzmán, aconsejó al rey que prendiera a sus medio hermanos, los gemelos (o mellizos) Enrique, conde de Trastámara, y Fadrique Alfonso, gran maestre de la Orden de Santiago, lo que motivó la primera rebelión de los mismos. Sin embargo, estos fueron pronto perdonados por el nuevo monarca que, al aproximarse a Sevilla los que conducían el cadáver de su padre, salió con su madre a recibirlos a mucha distancia de la ciudad.

A mediados de agosto de 1350, Pedro cayó gravemente enfermo.​ La posible sucesión apuntaba hacia su primo carnal, el infante Fernando de Aragón y Castilla, marqués de Tortosa y sobrino de Alfonso XI. Otros preferían a Juan Núñez de Lara, descendiente de los infantes de La Cerda por línea masculina, aunque estos habían renunciado formalmente a la sucesión a cambio de sustanciosas propiedades en tiempos del abuelo de Pedro, Fernando IV de Castilla el Emplazado. El restablecimiento del joven rey condujo a levantar el sitio puesto a Gibraltar y que cesara toda guerra con los musulmanes. Convaleciente de su enfermedad, Pedro permaneció en Sevilla hasta principios de 1351, cuando partió hacia el norte para celebrar Cortes.​

Sometimiento de Burgos y del Señorío de Vizcaya

Garcilaso II de la Vega se había hecho fuerte en Burgos, desde donde trató de desafiar al rey que llegó a la ciudad en mayo de 1351 en un ambiente de gran tensión entre los soldados de los dos bandos.​ Sin embargo, el rey lo llamó ante sí y lo hizo matar brutalmente, poniendo fin a este foco de resistencia, pero dando comienzo a la serie de muertes que originaban temor y la fuga de los que temían ser las próximas víctimas del soberano.​

Posteriormente, el monarca persiguió a Nuño Díaz de Haro, un niño de tres años, hijo del ya difunto Juan Núñez de Lara, para despojarlo del señorío de Vizcaya.​ Nuño logró huir desde Bermeo, pero falleció dos años después.​ Juana de Lara e Isabel, hermanas del pequeño fallecido, quedaron bajo la tutela de Pedro.​

El rey hizo suyo el territorio de Las Encartaciones, conquista que realizó Fernán Pérez de Ayala, padre del cronista Pedro López de Ayala. Vizcaya, Lerma y Lara, con otras villas y castillos, se incorporaron al dominio real. Juana se casó con el medio hermano bastardo de Pedro, Tello de Castilla, e Isabel con el infante Juan de Aragón y Castilla, primo carnal del rey Pedro y hermano menor del infante Fernando de Aragón.

Fernando fue asesinado años más tarde por orden de Pedro IV de Aragón. Juana e Isabel Núñez de Lara, el infante Juan de Aragón y la madre de los infantes aragoneses Juan y Fernando y tía carnal de Pedro I, fueron asesinados en diferentes fechas por orden de Pedro I de Castilla. De estos crímenes salieron beneficiados finalmente el hijo bastardo del rey Alfonso, futuro Enrique II de Castilla, que se encontraba en el mismo lugar de Aragón en el que fue asesinado el infante Fernando y el hermano de Enrique, Tello de Castilla, señor consorte de Vizcaya, quien ocultó el asesinato por parte de Pedro de su esposa y señora titular de Vizcaya, Juana de Lara.

En junio se acordó negociar una alianza con Francia, pese a la preferencia de la reina madre por Inglaterra y la mala situación militar francesa tras las últimas campañas inglesas.​ Alburquerque, elevado en parte por el apoyo de María, aceptó la propuesta francesa de negociaciones fundamentalmente por motivos internos: el apoyo francés conllevaría el del papado y el del clero del reino, útiles para neutralizar posibles oposiciones al nuevo gobierno de Pedro I.​

Hacia 1351 recibió en Burgos la visita de Carlos II de Navarra, llamado el Malo, a quien regaló caballos y joyas. Posteriormente se desplazó a Valladolid para celebrar Cortes que fueron convocadas a instancias de su ayo Juan Alfonso de Alburquerque,​ donde dijo:

Las Cortes de Valladolid duraron del otoño de 1351 a la primavera de 1352, asistiendo el rey hasta mediados de marzo de 1352. En esas Cortes sancionó un Ordenamiento de menestrales,​ de 2 de octubre de 1351, para intentar paliar las dificultades a la hora de encontrar mano de obra, a consecuencia de la Peste Negra, que asoló Europa en el siglo XIV y que incluso llegó a causar la muerte de Alfonso XI. Se condenaba la vagancia, se prohibía la mendicidad, se tasaban los jornales y salarios, se ordenaban las horas de trabajo y descanso en cada estación del año y se fijaba el valor de los artículos o productos.

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