Pedro Guerrero (Leza de Río Leza, 1501 – Granada, 2 de abril de 1576), también conocido como Pedro Guerrero de Logroño, fue un teólogo, sacerdote católico español, arzobispo de Granada.
Único hijo varón de los cuatro que hubo del matrimonio formado por Catalina Fernández y Diego Guerrero, familia de labradores honrados y modestos, Pedro Guerrero nació en Leza, una pequeña población ubicada en las faldas de la sierra de Cameros a cuyos pies corre el río homónimo en la actual provincia de La Rioja, un día indeterminado de 1501.
No se conservan documentos que permitan conocer cómo fue la formación primaria de Pedro Guerrero. Es de suponer que se ajustaría a los usos formativos de principios del siglo XVI en Castilla para una familia con pocos recursos y que aprendiera a leer y escribir, las cuatro reglas y rudimentos de catecismo en el ámbito parroquial de su localidad natal, en la escuela municipal de Leza, si la hubo, y pudiera ser que con influencia del cercano Monasterio de San Prudencio de Monte Laturce.
Con doce años de edad, en 1513, sale de Leza para iniciar los estudios de Gramática en Sigüenza de la mano de su tío, monje jerónimo, probablemente junto a los novicios de orden de san Jerónimo que en la época se formaban en el convento, colegio y hospital de San Antonio de Portaceli, o quizá en el Estudio anejo a la catedral seguntina. Allí estudiaría latín como materia básica, así como Geografía, Historia, Matemáticas, Filosofía y Retórica, y quizá otras materias de tipo religioso o eclesiástico, en un contexto cultural renacentista pero todavía anclado en el medievo en muchos aspectos.
En algún momento comprendido entre 1516 y 1520, aconsejado por sus padres, y seguramente con influencia de sus maestros en Sigüenza y de su propia ambición, se traslada a Alcalá de Henares para iniciar o continuar los estudios en Artes en la universidad cisneriana. Entre 1519 y 1523, siguió cuatro cursos de Artes, estudiando Súmulas, Dialéctica, Lógica, Física y Metafísica, en un ambiente universitario fuertemente influenciado por las nuevas corrientes filosóficas de la época, entre las que el erasmismo cobraba singular importancia. Por su biblioteca conservada, se sabe que Pedro Guerrero fue lector de Erasmo, aunque algunos autores opinan que, salvo en su afán de reforma de la Iglesia, no hay en él ningún otro rasgo de esta corriente filosófica. Recibió lecciones del famoso doctor Ciruelo y probablemente de Domingo de Soto entre 1521 y 1522. Durante estos años conoció y entabló una amistad íntima y duradera con san Juan de Ávila, que influiría notablemente en su espiritualidad y trayectoria.
Finalizados los estudios correspondientes hacia 1523, Pedro Guerrero debió graduarse como bachiller en Artes, aunque no consta documentalmente tal circunstancia ni está claro si lo obtuvo en Alcalá o en Sigüenza. Seguidamente, si es que no lo había hecho con anterioridad, inició los estudios de Teología en la Universidad de Alcalá como colegial del colegio de la Madre de Dios, en el que permaneció hasta completar un curso de Teología.
A partir de 1524 se encuentra nuevamente en el colegio de San Antonio de Portaceli, para el que había logrado el 24 de mayo de 1524, a propuesta del cabildo catedral, una beca que correspondía al obispado de Calahorra.
En este periodo obtuvo el grado de maestro en Artes, equivalente al de doctor, que le permitía ejercer la docencia en las universidades.
Entre los maestros de Pedro Guerrero en la Universidad de Sigüenza cabe destacar la figura de Miguel Sánchez de la Parra, bachiller en Artes por la Universidad de Salamanca, que había sido inquisidor en Cuenca y que venía enseñando en la cátedra de Sigüenza desde 1495.
El 9 de diciembre de 1529, Pedro Guerrero obtiene por oposición una beca para ocho años, proveída por el colegio mayor de San Bartolomé, el más célebre de los colegios de Salamanca y de toda España, cuyos colegiales venían ocupando los más altos puestos en las magistraturas tanto eclesiásticas como civiles.
Entre 1529 y 1535 Pedro Guerrero fue discípulo de Francisco de Vitoria y asistió a sus lecciones o a las de Domingo de Soto, el viejo amigo y compañero de Alcalá ahora convertido en dominico profeso, cuando este sustituía al anciano maestro a causa de su debilitada salud.
Tras cumplir con los requisitos establecidos, la Universidad de Salamanca le otorgó el grado de licenciado en Teología en un claustro solemne celebrado el 3 de octubre de 1534, y el 8 de octubre siguiente, tras pasar con el voto favorable de todos jueces las pruebas de suficiencia, obtenía el grado de magisterio equivalente, en Teología, al de doctor, terminando de esta forma la carrera como estudiante Pedro Guerrero.
Para conseguir la licenciatura en Teología era necesario haber explicado por lo menos cinco cursos en la facultad de Artes, faceta docente a la que se aplicó Pedro Guerreo dictando dictando 58 lecciones entre 1529 y 1530. Lógicamente lo haría a los alumnos del primer curso, es decir explicando Súmulas, leyendo el texto de Pedro Hispano hasta finales de noviembre, y otras materias desde esta fecha hasta el final del curso que solía durar hasta el 8 de septiembre.
El 27 de junio de 1530 el claustro de la universidad le otorgó la cátedra de Partes de Santo Tomás, tras una oposición ganada frente a otros dos candidatos, lo que le permitió seguir dando clases hasta enero de 1532, fecha en la que quedó vacante la cátedra de Nominales a la que Pedro Guerrero opositó, ganó y ocupó hasta el 10 de abril de 1535 en que se declaró vacante, poniendo final a la docencia y a la estancia de Pedro Guerrero en Salamanca.
Convocada la vacante de la cátedra de Prima de Teología de la Universidad de Sigüenza, Pedro Guerrero vio la oportunidad de dar estabilidad a su carrera consiguiendo una cátedra en propiedad además de volver a Sigüenza, ciudad en la que se había forjado sobre todo su espiritualidad y carrera sacerdotal. A partir del 22 de junio de 1535 realizó los ejercicios de la oposición, a la que también se habían presentado otros dos doctores, colegiales de San Antonio de Portaceli. El 13 de julio siguiente fue elegido unánimemente catedrático de Prima de Teología, tomando posesión de la cátedra e impartiendo su primera lección inmediatamente.
No han trascendido las fechas en que Pedro Guerrero recibió las órdenes sacerdotales. Por los requisitos exigidos para acceder a los grados universitarios se pueden deducir algunas fechas aproximadas en las que Pedro Guerrero recibió algunos grados del orden sacerdotal. Antes de mayo de 1524 habría recibido la tonsura, ya que era requisito indispensable para ser colegial en un colegio mayor universitario. En 1535, al licenciarse en Salamanca estaba ordenado de subdiácono.
Canónigo magistral de Sigüenza
Por medio de una bula del papa Inocencio VIII el colegio de San Antonio de Portaceli tenía agregada a su la cátedra de prima de Teología, la canonjía magistral de Sigüenza. Correspondía pues a Pedro Guerrero la prebenda catedralicia al haber obtenido la cátedra. Pero por diversos motivos habían surgido conflictos entre el cabildo catedral y colegio Portaceli en la provisión de las canongía. Así, apoyándose en una bula de Sixto IV que lo autorizaba a proveer el cargo, el cabildo había elegido al maestro Cebasllos de la Peña canónigo magistral, elección que fue anulada por el cardenal-obispo García de Loaysa al mismo tiempo que requería al deán para dar posesión del cargo a Pedro Guerrero. Se originó un conflicto entre el cabildo, por una parte y el colegio Portaceli, apoyado por el cardenal Loaysa y el propio Emperador, durante el cual se llegó a desobedecer las órdenes reales e incluso se llegó a la violencia física, que no se solucionó hasta cuatro años más tarde, cuando se llegó a un acuerdo por las partes para dar la posesión de la canonjía magistral a Pedro Guerrero cuando se produjese una vacante en el cabildo que ocuparía Ceballos, a cambio de la renuncia del Colegio a la provisión de otras canonjías. Finalmente, Pedro Guerrero tomó posesión como canónigo magistral de Sigüenza el 18 de febrero de 1539.