El Pazo de Meirás, también conocido como las Torres de Meirás, es un pazo señorial situado en el término municipal español de Sada, en la provincia de La Coruña. Lo mandó construir la escritora Emilia Pardo Bazán, quien residía allí durante varios meses al año. En 2008 fue declarado bien de interés cultural. Al finalizar la Guerra Civil, fue detraído y utilizado como residencia estival por Francisco Franco hasta su muerte, y posteriormente y de manera irregular pasó a formar parte del patrimonio de los herederos de su hija Carmen Franco y Polo, i duquesa de Franco, hasta que la controversia sobre la tenencia del pazo llevó a la familia a ponerlo en venta en 2018, sin que llegara a comprarse.
El 2 de septiembre de 2020, el Juzgado de Primera Instancia número 1 de La Coruña sentenció que el pazo era propiedad del Estado, declarando nula y sin efecto la «donación personal» a Franco y a su familia del pazo. Dos meses después se cumplió la sentencia, y desde el 10 de diciembre de 2020 dejó de ser propiedad de la familia Franco y pasó a ser patrimonio del Estado.
Las Torres de Meirás se sitúan próximas al centro de una gran propiedad, en la zona elevada de una ladera que domina un amplio valle. La finca está rodeada por un fuerte muro de piedra que, en el momento en que se construyó, no incluía tres parcelas que fueron añadidas posteriormente a la propiedad, entre las que se encuentra la de la Casa de las Conchas.
El edificio principal es de estilo romántico e imita la arquitectura de los castillos medievales. Cuenta con tres torres cuadradas y almenadas de alturas distintas, unidas por estructuras más bajas: la que une las dos torres de la fachada oeste acoge la capilla, y la que está entre las torres de la fachada sur, donde está la portada principal de acceso, aloja el vestíbulo. Las torres de poniente tienen tres alturas y la de la Quimera, cuatro. Su cerramiento está realizado en granito, aunque existe una gran variedad en los tipos de aparejo, reservándose las mejores piezas de cantería para las esquinas, los vanos, remates y piezas singulares.
Destacan las elegantes ventanas de una de las torres, formadas por una triple arcada apoyada en columnas y balaustrada corrida del segundo piso, y los huecos en esquina de la siguiente planta bajo dinteles de cantería rematados en arco labrado en la misma pieza y apoyados sobre tres esbeltas columnas con capiteles. El balcón cubierto de la Torre de la Quimera es otro de los elementos singulares de esta fachada. Está soportado por tres poderosas ménsulas o modillones, con balaustrada de remate macizo sobre pequeñas columnas, en las que apoya la doble arcada que soporta la cubierta y en la que no faltan los elementos decorativos de épocas anteriores.
En la fachada norte se encuentran unas dependencias que podrían haber sido añadidas en algún momento para ampliar las torres y dotarlas de un área destinada a la servidumbre.
En la capilla hay un retablo barroco dedicado a San Francisco y que fue trasladado desde el pazo de Santa María de Sada, al sufrir éste un incendio. El pazo alberga interesantes piezas arqueológicas, blasones, escudos, fuentes y cruceros, acumulados fundamentalmente por el general Franco durante su estancia estival allí.
Según consta en la Sede Electrónica del Catastro, el Pazo de Meirás se levanta sobre una finca de 93.711 m² de superficie, la naturaleza del bien es rústica y su superficie construida de 2115 m². Su localización catastral es LG PIÑEIRO 33 15076A00600005 15168 SADA (A CORUÑA) y tiene referencia catastral 001800100NJ50B0001HR.
A pesar de su aspecto medieval la actual edificación es de finales del siglo XIX —la primera piedra se colocó en 1893— y está edificada sobre las ruinas de una antigua fortificación, perteneciente a los Patiño de Bergondo desde el siglo XVI. Mediante enlaces la propiedad fue pasando a los Pardo de Lama, y a los Pardo Bazán.La edificación primigenia fue destruida por las tropas francesas en el año 1809 durante la guerra de la Independencia, y fue reconstruida por Miguel Pardo Bazán como casa nobiliaria de la familia Pardo Bazán. Era un edificio modesto, despojado de los escudos nobiliarios, al que llamaban La Granja por ser orientado completamente a la producción agropecuaria, dado que su dueño, influenciado por ideas liberales sobre la modernización agraria, tenía por objetivo mejorar los medios de producción para la explotación de los recursos naturales. Su hijo, José Pardo Bazán, continuó la labor de su padre en el desarrollo agrícola y la implementación de innovaciones en la gestión, con un interés especial en la silvicultura.
Emilia Pardo Bazán se casó en la capilla del pazo —al que llamaba «Granja de Meirás»— el 10 de julio de 1868. Tras la muerte de su padre, Emilia Pardo Bazán heredó la propiedad y emprendió entre 1893-1900 la construcción de la actual edificación que era conocida como las Torres de Meirás, como forma de dignificar su posición social y su linaje aristocrático. Dejó La Granja como una edificación secundaria y, una vez remodelado el edificio principal, pasaba allí más de cuatro meses al año (el resto en Madrid y La Coruña). Trabajaba en la torre que llamó «de la quimera», donde tenía instalada su biblioteca, que permaneció allí tras la cesión del edificio a la familia Franco.
Tras la muerte de Emilia, en 1921, y el asesinato en 1936 de su hijo Jaime y del nieto de la condesa, también llamado Jaime, por milicianos de la FAI, la propiedad queda en manos de su hija Blanca Quiroga de Pardo Bazán y de Manuela Esteban-Collantes, viuda de Jaime. Las dos deciden donar el pazo a la Compañía de Jesús con una serie de condiciones que no son aceptadas por estos.
Por otra parte, el 3 de marzo de 1938 se constituye la denominada ‘Junta pro Pazo del Caudillo’, integrada por el gobernador civil y varios alcaldes de La Coruña, entre otras autoridades, con el fin de adquirir un inmueble representativo en la provincia para ponerlo a disposición de Franco para su utilización como residencia veraniega. La compra se realizó el 3 de agosto de 1938 por la “Junta pro Pazo del Caudillo” por 406 346 pesetas a Manuela Esteban-Collantes, viuda de Jaime Quiroga de Pardo Bazán. Una vez cerrada la venta, no se permitió la entrada a la hija y heredera de Emilia Pardo Bazán, que en vano intentó recuperar sus pertenencias. La operación de compra incluyó por tanto todo el mobiliario y el legado de la escritora, así como unas 3 hectáreas de terreno.
Con posterioridad, se constituyó una comisión con el fin de acondicionar el pazo y recaudar el dinero necesario para ello por medio de donativos en parte forzosos. A funcionarios y trabajadores de empresas privadas se les restó parte de su salario para comprar el Pazo, y se obligó a los ayuntamientos de La Coruña a aportar como mínimo el 5 % de la recaudación del impuesto de la contribución. La Junta Pro Pazo encomendó por carta a los alcaldes que constituyeran comisiones para «visitar personalmente a sus convecinos para que nadie pueda mañana considerarse postergado si su deseo es contribuir con su grano de arena para el Pazo del Caudillo».
La torre y los principales motivos ornamentales del pazo de Bendaña en Dodro fueron trasladados al Pazo de Meirás. A las propiedades iniciales que correspondían al Pazo, se le añadieron algunas cercanas gracias a un proceso de expropiación forzosa de los terrenos colindantes, llevando así la superficie del edificio y de las tierras que lo rodean a 6,6 ha. La Diputación de La Coruña también expropió fincas para la «mejora y ornamentación» de la carretera que va de la capital de la provincia al pazo.
El Pazo de Meirás fue declarado bien de interés cultural (BIC) en el año 2008, a pesar de la oposición de los herederos de la familia Franco. La categoría de BIC incluye el compromiso de los propietarios a tener que abrir al público el inmueble, al menos, tal y como dicta la ley, 4 días al mes. La familia del fallecido dictador se opuso en numerosas ocasiones a cumplir con los mínimos días de apertura al público, pero la justicia rechazó sus argumentos. En el año 2010, el Tribunal Supremo confirmó la clasificación de BIC otorgada por la Junta de Galicia al Pazo de Meirás. El 25 de marzo de 2011 las puertas del pazo de Meirás se abrieron por primera vez a los visitantes.