Paul Watzlawick (Villach, 25 de julio de 1921 - Palo Alto, California, 31 de marzo de 2007) fue un teórico, filósofo y psicólogo austríaco nacionalizado estadounidense. Fue uno de los principales autores de la Teoría de la comunicación humana y del Constructivismo radical, y una importante referencia en el campo de la Terapia familiar, Terapia sistémica y, en general, de la Psicoterapia. Desde el año 1960, residió y trabajó toda su vida en la ciudad y en la Universidad californiana de Palo Alto.
Tras completar sus estudios primarios en Villach, Paul Watzlawick estudió Psicología y Filología en la Universidad de Venecia y se graduó en 1949. Trabajó en el C. G. Jung] en Zúrich, donde se doctoró en Filosofía y se graduó en Psicología analítica en el año 1954. En 1957 continuó su labor de investigación en la Universidad de El Salvador.
En 1960, fue invitado por Don D. Jackson a continuar sus investigaciones en el Mental Research Institute de Palo Alto, en el Estado estadounidense de California. En 1967, comenzó a impartir clases de Psiquiatría en la Universidad de Stanford. Allí, Watzlawick estudió en compañía de sus colegas la teoría del Doble Vínculo (Double Bind), aunque su mayor aportación, en relación también con el trabajo de Gregory Bateson, es en el campo de la esquizofrenia.
Tras llevar largo tiempo sufriendo una grave enfermedad, Watzlawick fallece el sábado 31 de marzo de 2007 en Palo Alto, a los 85 años de edad.
Axiomas de Watzlawick sobre la comunicación humana
Después de años investigando, el autor llegó a una teoría de sistemas que se centra en la comunicación, a la que se denominó enfoque interaccional. Esta teoría sostiene que la comunicación es un sistema abierto en el que se produce el intercambio de mensajes. Fueron ideados por Watzlawick y existen cinco axiomas en su teoría de la comunicación humana.
Es imposible no comunicarse: Todo comportamiento es una forma de comunicación. Como no existe forma contraria al comportamiento («no comportamiento» o «anticomportamiento»), tampoco existe la «no comunicación». Esto no se refiere únicamente al lenguaje, pues existen otras formas de comunicación, como el lenguaje corporal o las "técnicas de descalificación". Las técnicas de descalificación, según Watzlawick, hacen referencia a los modos de comunicación por los que se invalidan los mensajes de otro.
Toda comunicación tiene un nivel de contenido y un nivel de relación, de tal manera que el último clasifica al primero, y es por tanto, una metacomunicación: Esto significa que toda comunicación tiene, además del significado de las palabras, más información sobre cómo quiere ser entendido quien habla, y cómo la persona receptora va a entender el mensaje recibido; por ende, se visualiza cómo el primero ente de comunicación ve su relación con el receptor de la información. Por ejemplo, el comunicador dice: «Cuídate mucho». El nivel de contenido en este caso podría ser evitar que pase algo malo y el nivel de relación sería de amistad-paternalista.
La naturaleza de una relación depende de la gradación que los participantes hagan de las secuencias comunicacionales entre ellos: tanto el emisor como el receptor de la comunicación estructuran el flujo de la comunicación de diferente forma y, así, interpretan su propio comportamiento como mera reacción ante el otro. Cada uno cree que la conducta del otro es «la» causa de su propia conducta, cuando lo cierto es que la comunicación humana no puede reducirse a un sencillo juego de causa-efecto, sino que es un proceso cíclico, en el que cada parte contribuye a la continuidad (o ampliación, o modulación) del intercambio.
La comunicación humana implica dos modalidades: la digital (verbal) y la analógica (no verbal): la comunicación no implica simplemente las palabras habladas (comunicación digital: lo que se dice); también es importante la comunicación no verbal (o comunicación analógica: cómo se dice), lo que se refleja en la corporalidad que utilizó al momento de comunicarme, las señas que hago, la mirada que uso, etc. De esta manera, el envío de la información es digital, mientras que el aspecto relacional es analógico, lo que hace más ambigua la interpretación, pero es más beneficioso desde el punto de vista comunicativo.
Los intercambios comunicacionales pueden ser tanto simétricos como complementarios: si la relación de las personas comunicantes está basada en intercambios igualitarios, es decir, tienden a igualar su conducta recíproca (p. ej.: el grupo A critica fuertemente al grupo B, el grupo B critica fuertemente al grupo A), se puede apreciar una relación simétrica; en cambio, si está basada en intercambios aditivos, es decir, donde uno y otro se complementan, produciendo un acoplamiento recíproco de la relación (p. ej.: A se comporta de manera dominante, B se atiene a este comportamiento), generando la producción de una relación complementaria; por lo tanto, una relación complementaria es la que presenta un tipo de autoridad (padre-hijo, profesor-alumno) y la simétrica es la que se presenta en seres de iguales condiciones (hermanos, amigos, amantes, etc.)
Comunicación fracasada entre individuos
Los fracasos en la comunicación entre individuos se presentan, cuando:
Estos se comunican en un código distinto
El código en el que transmite el mensaje ha sido alterado dentro del canal.
Existe una falsa interpretación de la situación.
Se confunde el nivel de relación por el nivel de contenido.
Existe una mala puntuación en la secuencia de los hechos.