Tal Día como Hoy

Paul Newman

Actor y director de cine estadounidense

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Paul Leonard Newman (Shaker Heights, Ohio, 26 de enero de 1925-Westport, Connecticut, 26 de septiembre de 2008)​​​ fue un actor, director y productor estadounidense. Fue ganador del premio Óscar de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood​ y del premio Globo de Oro de la Hollywood Foreign Press Association (Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood). También tuvo una actividad digna de destacar como piloto de automovilismo, siendo ya actor famoso, al alzarse con éxitos significativos en varias carreras.​

Era hijo de Theresa Garth, nacida en Ptičie, Imperio austrohúngaro, actual Eslovaquia, y de Arthur Samuel Newman, estadounidense, hijo de emigrantes eslovacos y polacos. Cursó sus estudios elementales en la Malvern School y en la Shaker Heights High School.

En 1942 se matriculó en la universidad de Kenyon y al año siguiente, durante la Segunda Guerra Mundial, se alistó en la Armada de los Estados Unidos. Cumplió el servicio militar entre 1943 y 1945, en las bases de Okinawa y Guam.

Tras servir en la Armada, volvió a Kenyon, donde se graduó en Ciencias Económicas y formó parte del equipo de fútbol americano. Estudió posteriormente artes escénicas en Yale con una beca del ejército y el método Stanislavski en el Actors Studio, como oyente, durante una década.​​

Tras varios roles como extra o secundario en series de la televisión norteamericana como Suspense (1949), o The Web (1952) dio el salto al cine. Su primera película fue El cáliz de plata (1954) de Victor Saville, donde compartía cartel con Pier Angeli y Virginia Mayo. La cinta fue un fracaso en taquilla, y posteriormente fue descrita por el propio Newman como «la peor película de la década».

Su primer éxito le llegó dos años después con un filme de enorme repercusión a nivel internacional: Marcado por el odio (1956), de Robert Wise, en el que encarnó al boxeador Rocky Graziano en un papel al que también optaba Steve McQueen, y en el que trabajó al lado de dos jovencísimos Pier Angeli y Sal Mineo.

Ese mismo año actuó en un filme de ambiente judicial basado en una obra teatral que se apunta al éxito de Stalag 17, de Billy Wilder: se trata de la notable Traidor a su patria, de Arnold Laven, donde Newman trabajó con Walter Pidgeon y Wendell Corey en una trama de traiciones en el ámbito del espionaje militar.

En 1957 nuevamente actuó a las órdenes del director Robert Wise en un melodrama criminal donde comparte cartel con dos Joan Fontaine y Jean Simmons: se trató de Mujeres culpables, en su momento no estrenada en cines en Europa. Ese mismo año se estrenó la biografía musical de la cantante Helen Morgan (quien luchó por salir del alcoholismo estando en la cumbre de su carrera) titulada Para ella un solo hombre, (de Michael Curtiz), donde Newman actuó junto a la actriz Ann Blyth.

Tras esta cinta, Newman rueda cuatro filmes importantes que se estrenan en 1958: La gata sobre el tejado de zinc, de Richard Brooks, adaptación de la obra teatral de Tennessee Williams que marcó toda una época y que puso al actor en el «mapa» de la industria cinematográfica estadounidense por su impecable encarnación del atormentado hijo de un rico empresario enfermo, por su perfecta química en pantalla con una turbadora Elizabeth Taylor, y por acompañar a actores de la popularidad de Burl Ives o Jack Carson.

Luego vendría El zurdo, de Arthur Penn, revisión desmitificadora del legendario Billy the Kid que solo triunfó en Europa, pero que es considerada película de culto.

Más tarde, El largo y cálido verano, drama sureño basado en El Villorrio, de William Faulkner, y de generoso presupuesto, donde Newman trabaja por primera vez con Martin Ritt –uno de sus directores favoritos y cómplice de buena parte de su carrera profesional– y con Joanne Woodward, que acababa de ganar el Óscar a la mejor actriz dramática por una memorable interpretación de mujer con desdoblamiento de personalidad en el clásico Las tres caras de Eva (1957, de Nunnally Johnson), de la que se enamora, además de compartir secuencias con sólidos compañeros como Orson Welles, Tony Franciosa, Angela Lansbury y Lee Remick.

Por último, filmó Un marido en apuros (Rally 'Round the Flag, Boys!), de Leo McCarey; comedia fresca y agradable pero no muy redonda, no especialmente recordada hoy, a no ser por la presencia de una exuberante Joan Collins.

En 1959 estrena en Broadway la obra Dulce pájaro de juventud, que años más tarde interpretaría en la gran pantalla. Ese mismo año, rueda una historia equilibrada aunque poco vista sobre las presiones de la alta sociedad conservadora, en el personaje de un abogado joven y talentoso que lucha por abrirse camino, con el inevitable conflicto de amor, y para los seguidores del cine de tribunales, el desenlace electrizante en un juicio final breve e inesperado (La ciudad frente a mí, de Vincent Sherman, basada en la novela The Philadelphian de Richard P. Powell).

Al año siguiente vuelve a trabajar con Joanne Woodward en un melodrama de relieve aunque mediano éxito comercial (Desde la terraza, de Mark Robson, en el que ambos coinciden con Myrna Loy y Peter Lawford). No obstante, vuelve a dar en la diana cuando entra en el reparto de una de las superproducciones más costosas y famosas de la historia: la adaptación del best seller de Leon Uris Éxodo (1960), que produce y dirige el célebre cineasta Otto Preminger. Aunque tachada de sionista por algunos, la cinta logra recrear en parte la realidad de la creación del Estado de Israel tras la Segunda Guerra Mundial, y cuenta con inolvidable reparto: Eva Marie Saint, Ralph Richardson y Sal Mineo, entre otros.

1961 parece dar un revés a la joven estrella, al estrenar dos cintas que pasan sin pena ni gloria: por un lado, la célebre pero en su momento algo incomprendida The Hustler, de Robert Rossen, una de las mejores muestras del llamado «cine de perdedores» en la que tanto Newman como Piper Laurie, George C. Scott y Jackie Gleason logran magistrales actuaciones; por el otro, su segundo filme con Martin Ritt, donde encarna a un joven músico de jazz que viaja a París con un compañero (Sidney Poitier) y ve actuar al mismísimo Louis Armstrong: Un día volveré, filme de poca solidez narrativa y dramática pero que conserva cierto encanto.

Pero, desde 1962 en adelante, Newman va encadenando un éxito tras otro, en títulos destacados como Dulce pájaro de juventud, una nueva adaptación de Tennessee Williams que supone para Newman reencontrarse con el gran director y guionista Richard Brooks y que, pese a las imposiciones de la censura norteamericana para con el texto original, le permite ofrecer una de sus mejores interpretaciones, sin desmerecer a sus compañeros de reparto –entre los que sobresalen Shirley Knight, Geraldine Page y Ed Begley–.

También fueron exitosas Cuando se tienen veinte años (de nuevo a las órdenes de Ritt, en una de sus colaboraciones más famosas, donde el actor comparte protagonismo con Richard Beymer); Hud (1963, otra vez bajo las órdenes de Martin Ritt y acompañado de los consagrados Patricia Neal y Melvyn Douglas en un drama psicológico enclavado en un ambiente rural y enmarcado en el mundo de los perdedores que tiene alcance); Samantha (comedia ligera dirigida por Melville Shavelson donde vuelve a coincidir con su ya esposa Joanne Woodward, y con Thelma Ritter en esta especie de versión del clásico de Vincente Minnelli Designing Woman (1958).

A su vez, cosechó éxitos con El premio (cine de intriga claramente influido por el estilo de Alfred Hitchcock y basado a su vez en un best-seller de la época, realizado por Mark Robson y coprotagonizado por Elke Sommer), y Cuatro confesiones (de nuevo con Martin Ritt y con un completo reparto encabezado por Edward G. Robinson, Laurence Harvey y Claire Bloom, versión del clásico de Akira Kurosawa Rashōmon con resultados globales netamente inferiores).

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