El Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC; en catalán: Partit Socialista Unificat de Catalunya) fue un partido político catalán de ideología comunista que existió entre 1936 y 1987.
En 1987 se integró en Izquierda Unida (España).
La historia del PSUC puede dividirse en tres etapas. Por un lado, el partido que combate la sublevación franquista y está vinculado a Moscú y a la Internacional Comunista. En segundo lugar, el partido de la resistencia a la dictadura y que encabezó un amplio movimiento por el cambio democrático, destacando su papel en la constitución de la Assemblea de Catalunya. En tercer lugar, un partido que comienza su declive y la pérdida de protagonismo político, conforme avanza la reforma democrática, donde las discrepancias ideológicas van reduciendo su influencia
Fundado poco después del estallido de la guerra civil española, desde sus orígenes y durante su existencia estuvo fuertemente ligado y en buena parte de su existencia federado con el Partido Comunista de España (PCE), y de hecho constituía su referente en Cataluña. Durante la guerra civil, el PSUC llegó a tener una gran importancia en esta comunidad. Tras el final de la contienda, durante la dictadura franquista, el partido estuvo prohibido y fue fuertemente reprimido, lo que provocó que parte de sus cuadros y militantes tuvieran que marchar al exilio. Tras la muerte de Franco, a partir de 1977 el partido pudo recuperar la legalidad y presentarse a las elecciones. Víctima de varias crisis y escisiones internas, a finales de la década de 1980 el partido acabó siendo absorbido por ICV, aunque una gran parte de los militantes que no quisieron disolverlo fundaron el PSUC Viu que pretende recoger la historia del anterior
En la actualidad se considera sucesor de PSUC al Partit Socialista Unificat de Catalunya-Viu, a Esquerra Unida Catalunya y a Esquerra Verda. Estos tres partidos se presentan habitualmente a las elecciones de España y autonómicas de Cataluña dentro de En Comú Podem o más recientemente de Comuns Sumar
La idea de la fusión de las fuerzas obreras en un solo partido tomó fuerza a partir del desenlace del movimiento revolucionario de octubre de 1934 y de la experiencia unitaria de las alianzas obreras, como ocurrió durante la Revolución de Asturias. Desde marzo de 1935 varios pequeños partidos izquierdistas y obreros de Cataluña mantuvieron negociaciones con vistas a una unificación. Sin embargo, después de conversaciones y debates internos en el seno de los partidos obreros catalanes, no se consiguió una completa unidad. El Bloque Obrero y Campesino y la Izquierda Comunista de España (ICE) se unieron en octubre de ese año para formar el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). Por su parte, la Unió Socialista de Catalunya (USC) Joan Comorera era más cercana en ese momento a Esquerra Republicana (ERC) de Lluís Companys y rechazó unirse a ellos.
Las negociaciones entre otros partidos para formar un partido unificado encontraron algunas dificultades. El Partido Comunista de Cataluña (PCC) —que era la rama catalana del PCE— quería que el nuevo partido resultante de la unificación se adhiriera a la Internacional Comunista (Komintern), mientras que Rafael Vidiella, como líder de la Federación catalana del PSOE, defendía que el nuevo partido se uniera a la Internacional Obrera y Socialista. Por su parte, Joan Comorera no deseaba que el nuevo partido estuviera afiliado a ninguna federación internacional. De hecho, a excepción del PCP, en aquel momento pocos partidos eran partidarios de una afiliación en la Komintern. Sin embargo, Comorera y Vidiella acabaron llegando a un acuerdo sobre la base de que la nueva formación política se podría adherir a la Komintern, tras lo cual se lanzó el nuevo partido. Los otros grupos, constituida una comisión de enlace, acordaron los principios de la nueva formación política: partido nacional y de clase, de ideología marxista-leninista y adscrito a la Internacional Comunista. A la larga, el PSUC aspiraba a ser el primer partido de la clase obrera de Cataluña pero también sustituir a ERC en la dirección del catalanismo.
El 21 de julio de 1936 la comisión de enlace se reunió para dar el paso definitivo hacia la unificación, lo que sería ratificado al día siguiente por las comisiones ejecutivas de los partidos. El Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC) fue finalmente fundado el 23 de julio en el Bar del Pi de Barcelona como producto de la fusión de la Federación catalana del PSOE, el Partido Comunista de Cataluña, la Unió Socialista de Catalunya de Juan Comorera , y el Partit Català Proletari (PCP).
Los primeros hombres fuertes del PSUC fueron Joan Comorera y Rafael Vidiella, ambos procedentes de las filas del socialismo. Comorera, antiguo líder de la USC, fue escogido como secretario general del nuevo partido. Miguel Valdés, del PCC, se convirtió en secretario de organización. Otros líderes o personas destacadas del PSUC procedían del antiguo PCC, como era el caso de Víctor Colomer, Pere Ardiaca, José del Barrio Navarro, Antonio Sesé o Hilario Arlandis. Vidiella, Sesé o Del Barrio también procedían del sindicato UGT (del Barrio era secretario de la UGT en Cataluña) y tiempo atrás habían sido miembros de la CNT.
El partido contó con su propia sección juvenil, las JSUC, que ya habían sido creadas en el mes de abril y que en realidad constituían la sección catalana de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) que ya existían en el resto de España tras la fusión de las juventudes comunistas y socialistas. Sin embargo, a pesar de su entidad propia, la nueva formación política era un partido dependiente del Partido Comunista de España. Prueba de ello es que unos meses después de la fundación del PSUC, Comorera y Vidiella se convirtieron en miembros del comité central del PCE . En el momento de la creación del PSUC el partido contaba con entre 2500 y 6000 militantes, según la fuente consultada. Ese número se incrementó considerablemente a lo largo de la Guerra Civil. Mientras que Robert J. Alexander estima que en marzo de 1937 la membresía del partido había aumentado hasta los 50 000 militantes, Hugh Thomas da la cifra de 64 000 militantes para junio de ese mismo año. La creación el PSUC se produjo en el contexto inmediato al estallido de la guerra civil. Así, el secretario de las JSUC, Francisco Graells, falleció en Barcelona durante los combates que se mantuvieron contra los militares de la guarnición que se habían sublevado. El Hotel Colón de Barcelona, que había sido requisado por el sindicato UGT y que se encontraba situado en la céntrica plaza de Cataluña de Barcelona, fue convertido en la sede central del PSUC. El edificio del Círculo Ecuestre de Barcelona fue incautado y renombrado "Casal Karl Marx", convirtiéndose en otro gran cuartel general del partido. El PSUC también se hizo cargo de la sede del periódico democristiano El Matí y en su lugar pasó a publicar su propio diario, el Treball.Tal y como se había acordado, el PSUC solicitó su afiliación a la Internacional Comunista —Komintern—.
Al comienzo del conflicto el PSUC quedó excluido del gobierno de la Generalidad de Cataluña por presiones de la CNT-FAI. Lo cierto es que a finales del verano de 1936 la posición del PSUC en el ámbito político catalán era todavía débil. Sin embargo, fue a partir de entonces cuando empezó a cambiar la balanza y el PSUC comenzó a reforzar su presencia. La política y la actuación de los anarquistas de la CNT-FAI en Cataluña empujaron a un gran número de personas (tenderos, hombres de negocios y obreros) a afiliarse al PSUC. Este aumentó coincidió con el envío de la ayuda militar soviética a la España republicana, lo que supuso un exponencial aumento del prestigio de los comunistas. El 27 de septiembre de 1936 entró en el gobierno de la Generalidad. Comorera se convirtió en "conseller" de Servicios públicos. Más adelante le seguirían Vidiella, y otros miembros del PSUC.
A pesar de su orientación marxista, paradójicamente el PSUC se convirtió en el mayor defensor de la clase media catalana frente a las colectivizaciones emprendidas por la CNT-FAI y el POUM. Con este fin, organizaron a dieciocho mil comerciantes artesanos y pequeños fabricantes en la Federación Catalana de Gremios y Entidades de Pequeños Comerciantes e Industriales (GEPCI). De hecho, la posición del PSUC, los republicanos de izquierdas y ERC frente al POUM y la CNT-FAI favoreció a los primeros, ya que tanto los nacionalistas catalanes como las autoridades republicanas preferían la colaboración de los comunistas, especialmente para atajar el poder armado y los paseos indiscriminados de las "patrullas de control" anarquistas. Las Jornadas de mayo de 1937 en Barcelona marcaron la decadencia de los anarquistas, al tiempo que el PSUC empezó su ascenso político y un considerable aumento de su influencia. Sin embargo, el PSUC no consideró a los anarquistas como los causantes de la campaña antisoviética, sino al POUM. Estos llegaron a ser acusados abiertamente de ser fascistas y conspirar con Franco.