El Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (en alemán: Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei; abreviado como NSDAP), conocido coloquialmente como Partido Nazi, fue un partido político de extrema derecha activo en Alemania entre 1920 y 1945 cuya ideología fue el nacionalsocialismo o nazismo. Su predecesor fue el Partido Obrero Alemán (DAP), que existió entre 1919 y 1920.
El partido surgió al calor de la cultura racista y ultranacionalista de los Freikorps, unidades paramilitares que combatieron los levantamientos comunistas que se produjeron al término de la Primera Guerra Mundial. La defensa de una forma de «socialismo conservador» era común en sectores de derecha desde la época de Bismarck y hasta años después de la Primera Guerra Mundial, sectores que influyeron en el nacionalsocialismo. Arthur Moeller van den Bruck, del Movimiento Revolucionario Conservador, acuñó el término «Tercer Reich» y abogaba por una ideología que combinara el nacionalismo y el socialismo. En la práctica, el partido utilizó el término socialismo para intentar atraer a la clase obrera y así alejarla del comunismo (KPD) y la socialdemocracia (SPD), al tiempo que utilizó el término nacionalismo para atraer a los sectores nacionalistas y conservadores. En un principio el discurso del partido se centró en la lucha contra las grandes empresas, con una marcada retórica antiburguesa y anticapitalista; sin embargo, posteriormente fueron suavizando estos postulados y obtuvieron el apoyo y financiación de grandes empresas industriales y ricas personalidades. Desde la década de 1930, el partido orientó sus postulados al antisemitismo y al antimarxismo.
Desde 1921, el líder del partido fue Adolf Hitler, quien fue nombrado canciller por el presidente Paul von Hindenburg en 1933, tras haber obtenido el partido en 1932 dos victorias con mayoría simple en las elecciones democráticas parlamentarias. Rápidamente, Hitler estableció un régimen totalitario liquidando las instituciones democráticas de la República de Weimar e instauró el llamado Tercer Reich. Los nazis impusieron su dictadura antidemocráticamente pero con una apariencia de legalidad formal gracias al Decreto del Incendio del Reichstag y a la Ley habilitante de 1933. El primero le permitió eliminar al KPD como fuerza política y la segunda autorizaba al gobierno a legislar sin la intervención de las Cámaras. La aprobación de esta ley suponía una modificación de la Constitución y, por ello, requería ser aprobada por dos tercios de los miembros del Reichstag, mayoría que solo pudo obtener con la ausencia obligada de todos los parlamentarios comunistas y negociando el voto favorable de los católicos de centro.
El racismo fue un eje central de la ideología nazi. Los nazis trataron de ampliar el área de expansión de los pueblos germanos a través de la pureza racial, la eugenesia, amplios programas de bienestar social y un desprecio sistemático del valor del individuo, el cual podía ser sacrificado por el bien del Estado nazi y en pos de una «raza aria superior». Para mantener la supuesta pureza y fuerza de la raza aria, los nazis exterminaron a judíos, romaníes, discapacitados, homosexuales, testigos de Jehová, africanos y disidentes políticos fundamentalmente de izquierda por toda Europa, que habían ocupado durante la primera mitad de la Segunda Guerra Mundial. Si no eran asesinados, se les imponía la segregación y exclusión de la sociedad. En total unos 11 millones de personas fallecerían a consecuencia de estas políticas, lo que en el caso judío (entre cinco y seis millones de víctimas) se conoce como Holocausto. Hoy en día, las teorías raciales propias de la ideología nazi son desechadas de manera universal por carecer de fundamentos científicos.
Tras la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial en 1945, fue declarado ilegal y organización criminal, y los líderes que no se habían suicidado fueron arrestados, culpados y juzgados por crímenes de guerra, contra la humanidad y contra la paz en los juicios de Núremberg, celebrados entre noviembre de 1945 y octubre de 1946.
En enero de 1919, el mecánico ferroviario Anton Drexler fundaba en Múnich (junto con Gottfried Feder, Dietrich Eckart, Alfred Rosenberg, Hermann Esser y Karl Harrer) el Partido Obrero Alemán (Deutsche Arbeiterpartei), como uno de los movimientos etnicistas (en alemán völkisch) que existían en Baviera y en Alemania como resultado de la derrota teutona en la Primera Guerra Mundial. Para investigar a los diferentes grupos políticos de Múnich, el Servicio de Inteligencia del Ejército alemán envió al joven cabo Adolf Hitler para que controlara las actividades de dicho partido.
Hitler participa en una reunión el 16 de septiembre de 1919 y es invitado a adherirse al movimiento por sus dotes como orador, aunque mucho después declaró ser el «miembro número 7 del Partido», para hacer creer que había sido uno de los fundadores. En realidad fue el 7.º miembro del comité central y responsable de propaganda. Durante su gestión empezaron a contarse los miembros del partido, iniciándose la cuenta en el número 500 para dar idea de gran cantidad, por lo cual quedó asignado el 555 a Hitler. Según el libro Datos para la historia del NSDAP, una publicación nazi de la época, el partido contaba con 64 miembros en 1919.
El 24 de febrero de 1920 se celebró, a petición de Hitler, el primer mitin multitudinario del partido en Múnich, donde el mismo Hitler leyó los 25 puntos del Programa Nacionalsocialista, escritos por él y Anton Drexler y que pretendían, mezclando anticomunismo, pangermanismo y antisemitismo, ganarse al proletariado para la causa nacionalista. Dichos puntos constituyeron el programa dogmático del nacionalsocialismo y nunca fueron cambiados. En esta misma asamblea se decidió el cambio de nombre del movimiento, pasando a denominarse «Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán», cuyas siglas en alemán son NSDAP. En 1921, Hitler era su máximo dirigente, y su oratoria se consideraba el principal motivo del crecimiento del partido, que en 1923 tenía 50 000 afiliados. El periodista alemán George Sylvester Viereck le entrevistó para el periódico The Fatherland:
Después de protagonizar el fracasado Putsch de Múnich el 8 y 9 de noviembre de 1923, el NSDAP fue prohibido y, con Hitler en prisión, se produjo una cierta fragmentación del movimiento nazi. Levantada la prohibición, el partido fue refundado el 25 de febrero de 1925 con el mismo nombre, y Hitler consiguió la jefatura del partido. Mientras Hitler se centró en la actividad política y en el culto a su imagen, este legó en otros la administración del partido; Philip Bouhler, Franz Xaver Schwarz y Max Amann fueron en buena medida los autores de la reconstrucción del partido. Franz Xaver Schwarz, concienzudo y exhaustivo, se convirtió en el tesorero nacional del partido y reconstruyó la estructura administrativa y financiera del NSDAP. Fue también Schwarz el que puso el dinero para financiar la publicación del libro de Hitler, Mein Kampf, y el que negoció la adquisición de la nueva sede central del partido, la llamada "Casa Parda", en 1930. En su libro, Hitler describe autobiográficamente sus ideologías políticas antisemitas y anticomunistas junto a sus planes futuros de Alemania. También explicó los orígenes de su partido y sus tácticas propagandísticas, como la apropiación del color rojo en sus banderas para atraer a la clase trabajadora y alejarla de los partidos de izquierda.
Después de que su intento de golpe de Estado fracasara en Baviera, los nazis participaron en las elecciones restantes de los años veinte. En las elecciones al principio de la década de 1930, impulsados por los problemas económicos de Alemania debidos a la incipiente Gran Depresión, incrementaron sus votos considerablemente convirtiéndose en el segundo partido mayor en el Reichstag, lo que mejoró su posición en los años venideros.
En las elecciones parlamentarias de julio de 1932, a pesar de la amenaza de proscripción de las SA (Sturmabteilung, Secciones de Asalto, el ejército privado del partido) en 1932, los nazis alcanzaron un total de 13,57 millones de votos, y se convirtieron en el bloque más votado en el Parlamento. Sin embargo, esta victoria fue insuficiente para que Hitler accediese a la Cancillería.