Paraguay, oficialmente República del Paraguay (en guaraní: Tavakuairetã Paraguái), es un país soberano situado en el centro de Sudamérica con grandes extensiones de bosques, cataratas y humedales. Está organizado como un estado unitario, compuesto por una capital y diecisiete departamentos. Su capital es Asunción, una de las ciudades más antiguas de América. Su forma de gobierno es de república que se rige por el sistema presidencial y se organiza como un estado de derecho. Es miembro fundador de la ONU, la OEA, la OIM y el MERCOSUR.
Con un territorio de poco más de 400 000 km² y una población de casi 6 500 000 habitantes es el quinto país más pequeño y el cuarto menos poblado de Sudamérica. El 72 % de su territorio corresponde a bosques nativos y el 40 % de su población vive en el área metropolitana de Asunción.
Limita con Bolivia al noroeste y norte, Brasil al nordeste y este, y Argentina al sureste, sur, suroeste y oeste. Debido a su ubicación, es considerado el corazón de Sudamérica. Su territorio está caracterizado por dos regiones diferentes separadas por el río Paraguay, la Oriental, que es la más poblada, y la Occidental, que forma parte del Chaco Boreal. Si bien es un país mediterráneo, dispone de costas, playas y puertos sobre los ríos Paraná y Paraguay, que le dan salida al océano Atlántico a través de la hidrovía Paraná-Paraguay.
La constitución paraguaya lo declara como un país pluricultural y bilingüe, estableciéndose como idiomas oficiales el castellano y guaraní. Posee una tasa de alfabetismo de 96 % y una esperanza de vida de 76 años. Se ubica en el puesto 99 y 69 a nivel mundial en el índice de desarrollo humano y paz global con 0.756 puntos y 1.981 puntos respectivamente. Por su parte, la estructura de la economía paraguaya se compone del 11,4 % en el sector agroganadero, 33,5 % en el sector industrial, 47,5% en el sector servicios y 7,6 % en las tasas.
La presencia humana se remonta hacia el Neolítico, que data de unos 3200 años antes de Cristo. Durante el período prehispánico, estuvo habitado por pueblos indígenas de los grupos tupí-guaraní y mataco-guaicurú. La llegada de los españoles en 1524 marcó el inicio del dominio hispánico de este territorio. La ciudad de Asunción fue fundada en 1537 como la capital de la Gobernación del Río de la Plata y del Paraguay dentro del Imperio español. Durante el siglo XVII, Paraguay fue el centro de misiones jesuíticas, donde los nativos fueron convertidos al cristianismo y se introdujo la cultura europea. Tras la expulsión de los jesuitas de los territorios españoles en 1767, Paraguay se convirtió cada vez más en una colonia periférica.
El dominio español continuó hasta el siglo XIX, cuando en la madrugada del 14 y 15 de mayo de 1811 Paraguay se convirtió en el primer país de Iberoamérica en independizarse. Tras su independencia, el país fue gobernado por una serie de gobiernos autoritarios. La historia de la incipiente nación estuvo marcada por una economía que se acrecentó en sus inicios, hasta la desastrosa guerra de la Triple Alianza (1864-1870), durante la cual el país perdió la mitad de su población y alrededor de 25-33 % de su territorio. En las primeras décadas del siglo XX, Paraguay se enfrentó a dos guerras civiles y a otro gran conflicto internacional—la guerra del Chaco (1932-1935) contra Bolivia—en la que Paraguay salió vencedor. Tras de ello, y en medio de numerosas pugnas políticas, el país fue gobernado por una sucesión de dictadores militares, culminando en la férrea dictadura de 35 años de Alfredo Stroessner, que fue derrocada por medio de un golpe militar interno en 1989. Desde allí se estableció el período democrático que sigue vigente hasta la actualidad.
El nombre original proviene del topónimo guaraní paraguay, considerando que la letra «Y» en guaraní representa el sonido [ɨ] (una vocal de tipo cerrada central no redondeada) en el Alfabeto Fonético Internacional y, por lo tanto, no posee la misma pronunciación en castellano. No se ha llegado a una conclusión definitiva sobre el origen del nombre Paraguay. Las interpretaciones más comunes a lo largo de la historia nacional sugieren:
"Río que origina un mar". Pues este río desemboca al océano Atlántico.
En guarani antiguo y tupí antiguo "paragua" designaba a un ave de la familia psittacidae de plumaje colorido, probablemente dando nombre al rio Paraguay (paragua + 'y, “rio de los pájaros coloridos”).
Agua de los payaguaes (payaguá-y, payaguá-i): El militar y científico español Félix de Azara enunciaba estas dos versiones, la primera se refería a los naturales payaguaes que vivían a las orillas del río; y la otra refiere a que se debía al nombre de un gran cacique llamado 'Paraguaio'.
Río que pasa por el mar (Gran Pantanal): Versión del historiador y escritor franco-argentino Paul Groussac.
Río de los moradores del mar: El expresidente y político paraguayo Juan Natalicio González sostenía esta versión.
Río coronado: Interpretación de fray Antonio Ruiz de Montoya.
En el guaraní, el topónimo Paraguay hace referencia a la zona de emplazamiento de la ciudad de Asunción, mientras que Paraguái es la denominación del territorio nacional.
Las dos regiones del país se desarrollaron por separado y a menudo enfrentadas. El territorio de Paraguay Oriental, en tiempos remotos era habitado por diversas etnias emparentadas con los actuales cáingang del Brasil, eran pueblos cazadores y recolectores, con pequeñas plantaciones de tubérculos. Alrededor del primer milenio d. C., desde la cuenca del río Xingú en la Amazonia, los belicosos pueblos guaraníes inician una migración masiva y llegan a la región, trayendo consigo técnicas de agricultura de roza, trabajos en cerámica, y organización política más compleja.
Lograron reemplazar y guaranizar a los pueblos que habitaban la región gracias a su superioridad numérica y a la posesión de una cultura neolítica, ya que practicaban una agricultura de roza que les permitía excedentes como para mantener a una población en continuo aumento demográfico que requería de nuevos territorios. Los únicos remanentes de los pueblos pre-guaraníticos son los aché, pero relegados a la profundidad de los montes.
Los guaraníes se consideraban parte de una misma gran identidad, pero tenían más afinidad con sus parcialidades, los guáras, eran conglomerados de aldeas que compartían una misma identidad cultural y que compartían las extensivas tierras de cultivo y caza, y se unían bajo un mismo cacique mburuvichá en caso de guerras. Por ejemplo, según investigaciones de la etnóloga Branislava Susnik, el guára de la parcialidad cario abarcaba la zona de Asunción, el departamento Central y el departamento de Paraguarí, hasta el río Tebicuary al sur.
Mientras tanto, en la planicie de la Región Occidental o Chaco, había una gran diversidad de pueblos, la mayoría nómadas recolectores de algarrobo y cazadores de ñandú.