El Oxford English Dictionary (abreviado OED) es un diccionario publicado por la editorial Oxford University Press, considerado el más erudito y completo diccionario de la lengua inglesa, así como el principal punto de referencia para su estudio etimológico. De la misma forma da lugar a una completa y definida explicación de su sintaxis y su misma gramática al 30 de noviembre de 2005, incluye unas 301 000 entradas principales, a través de 350 millones de caracteres. Además de las entradas principales, contiene 157 000 combinaciones y derivados en negrita, y 169 000 frases y combinaciones en negrita cursiva, hasta un total de 616 500 expresiones. Hay 137 000 pronunciaciones, 249 000 etimologías, 577 000 referencias cruzadas, y 2 412 400 citas ilustrativas.
La intención de la obra es recoger todos los usos y variantes conocidos de cada palabra en todas las variedades del inglés de todo el mundo, pasadas y presentes, así como sus etimologías, historia, pronunciación, etc. Es el punto de partida de muchos estudios sobre la lengua inglesa, y el orden en el que se listan allí las distintas grafías de las palabras tiene mucha influencia sobre el inglés escrito de muchos países.
La realización de tal obra se debe a la tradición enciclopedista del siglo XIX, que consiguió aunar los esfuerzos de multitud de lectores bajo la coordinación de James Murray, el editor original del diccionario.
El diccionario, originalmente, no tenía nada que ver con la universidad; fue concebido en Londres como un proyecto de la Sociedad Filológica, cuando Richard Chenevix Trench, Herbert Coleridge, y Frederick Furnivall se sintieron insatisfechos con los diccionarios de lengua inglesa existentes entonces.
En junio de 1857 fundaron el Comité de las Palabras no Registradas, con el fin de encontrar las palabras que no habían sido aún listadas y definidas por los diccionarios. Pero el informe presentado por Trench en noviembre no era una simple lista de palabras sin registrar; era un estudio "Sobre ciertas deficiencias en nuestros diccionarios de inglés". Éstas, según dijo, eran siete:
Cobertura incompleta de palabras obsoletas
Cobertura inconsistente de familias de palabras relacionadas
Fechas incorrectas para el primer uso de cada palabra
Omisión frecuente de la historia de los significados obsoletos de las palabras
Distinción inadecuada entre sinónimos
Insuficiente uso de buenas citas ilustrativas
Espacio desperdiciado en contenidos inapropiados o redundantes
Trench sugirió que era imprescindible un diccionario nuevo y realmente completo para los fines propuestos; uno que se basara en las contribuciones de un gran número de lectores voluntarios, que leyeran libros, que copiaran los pasajes que ilustraran los distintos usos reales de las palabras, y que las enviaran al editor. En 1858 la sociedad acordó dar inicio al proyecto denominado "New English Dictionary on Historical Principles" (abreviado "NED"), es decir, "Un nuevo diccionario de inglés basado en principios históricos".
Trench desempeñó un papel fundamental en los primeros meses del proyecto, pero su carrera eclesiástica le impedía dar al diccionario la continua atención que necesitaba durante un período que, según percibieron, podría ser fácilmente de una década. Así que Trench se retiró en favor de Herbert Coleridge, quien se convirtió en el primer editor del diccionario.
El 12 de mayo de 1860 se publicó el plan de trabajo de Coleridge, y la investigación se puso en marcha. Su casa se convirtió en la primera oficina editorial; encargó un casillero de 54 casillas donde acabaría almacenando 100 000 fichas. En abril de 1861 se publicaron las primeras páginas de prueba del diccionario. Más tarde, ese mismo mes, Coleridge murió de tuberculosis con sólo 31 años.
El cargo de editor recayó entonces en Furnivall, quien tenía gran entusiasmo y conocimiento, pero carecía claramente del temperamento necesario para un proyecto a tan largo plazo. Al principio, fue muy dinámico, reclutando a muchos asistentes y llevando a su casa dos toneladas de fichas de lectores, que en muchos casos pasaba a sus asistentes. Pero a medida que pasaban los meses y los años, el proyecto se fue estancando. Furnivall empezó a perder el contacto con sus asistentes, algunos de los cuales llegaron a pensar que el proyecto había sido abandonado; otros murieron y sus fichas no fueron devueltas. La colección completa de fichas de citas de palabras que comienzan por H fue más tarde hallada en Toscana, otras fueron confundidas con papel sobrante y utilizadas para encender el fuego.
En la década de 1870, Furnival habló con Henry Sweet y Henry Nicol para que le sucedieran, pero ninguno de los dos aceptó el cargo. Pero entonces, en una reunión de la Sociedad de 1876, el lexicógrafo James Murray declaró su disposición a intentarlo.
Al mismo tiempo, la Sociedad empezaba a preocuparse por la publicación de lo que ahora era obvio debía ser un libro inmensamente grande. A lo largo de los años, se había hablado con varias editoriales tanto sobre la producción de páginas de prueba o de la posible publicación de toda la obra, pero aún no habían llegado a ningún acuerdo. Entre esas editoriales estaban Cambridge y Oxford University Press (OUP).