Ovidio Rebaudi Balestra (Asunción, 31 de diciembre de 1860-Buenos Aires 17 de octubre de 1931) fue un químico, catedrático, escritor y espiritista paraguayo.
Siendo aún un niño, su familia lo mandó a estudiar a Italia como un alumno interno junto a sus dos hermanos al Colegio Real Carlos Alberto.
En 1876 (con 15 años de edad) ingresó en la Universidad de Pisa (Italia) y se dedicó a estudiar química. Al poco tiempo abandonó sus estudios, mientras su familia le enviaba dinero desde Paraguay.
En 1882 (a los 21 años de edad) se traslada en Buenos Aires (Argentina). Decidió continuar sus estudios de química en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (UBA), donde se graduaría recién en 1905, a los 44 años de edad.
En la capital argentina desempeñó puestos como químico en la administración pública.
Se dedicó durante cierto tiempo a la farmacia y ocupó cargos como idóneo en el Círculo Médico Argentino (de cuyo museo sería director más tarde), del Hospital de Mujeres y Hospital de Niños.
En 1889 le fue concedido el título de Químico Honorario Municipal en premio de sus “servicios útiles y honorarios [sin goce de sueldo]”.
Pocos meses después fue nombrado profesor de Química (idóneo: sin título) en los primeros años de secundaria del Colegio Nacional de Buenos Aires.
En 1892 se le nombró jefe de sección de 1.ª categoría en la Oficina Química Municipal de Buenos Aires.
En enero de 1894 el doctor Arata fundó la Oficina Química Nacional, donde entró a trabajar Rebaudi.
En 1898 la Universidad de La Plata lo designó profesor de Zoología Médica (también como idóneo, sin título habilitante).
En 1900 publicó trabajos (fundamentalmente de higiene, de terapéutica y de química industrial) en la Revista de química y farmacia junto con los doctores Arturo Molina, Augusto Guidi, Villeta y Domínguez.
El estudio por el que Rebaudi es más reconocido es el realizado con una especie vegetal llamada «ka’a he’ẽ», natural de Paraguay.
Esta planta compuesta es una especie de eupatorio y sirve como edulcorante natural. Es capaz de endulzar 200 veces más que el azúcar refinado, pero sin los efectos contraproducentes que éste produce en el organismo humano.
Desde hace siglos, los indios guaraníes de Paraguay y Brasil utilizan la kaá jeé para agregarle al mate (infusión muy popular en Argentina, Brasil, Paraguay, Chile, y Uruguay).
El naturalista suizo Moisés Bertoni (1857-1929) fue el primero en publicar un trabajo descriptivo acerca de la especie, donde la rebautiza con el nombre de Eupatorium bertoniana, sin tener en cuenta el nombre por el que era conocida: kaá jeé.
En 1900, Rebaudi publica el primer análisis químico de la planta, donde describe el glucósido correspondiente a esta especie vegetal.
Rebautizó la kaájeé en su propio honor como Eupatorium rebaudianum (desconociendo tanto el nombre original guaraní de la planta como el nombre de Bertoni).