Tal Día como Hoy

Osvaldo Romo

Dirigente vecinal del MIR, militante de la Unión Socialista Popular y agente civil de la DINA

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Osvaldo Enrique Romo Mena (Santiago de Chile, 20 de abril de 1938​-Santiago de Chile, 4 de julio de 2007) fue un dirigente de toma y miembro del comité central del MIR,​ militante de la Unión Socialista Popular y agente civil de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA),​ policía secreta encargada de reprimir y torturar a opositores a la dictadura militar chilena entre 1973 y 1977. Fue declarado culpable y encarcelado por diversos casos de tortura y violaciones de derechos humanos.

Osvaldo Romo nació en 1938 en Santiago, hijo de Luis Romo e Inés Mena, se casó el 23 de diciembre de 1960​ con Raquel González, con quien tuvo cinco hijos. Según algunos antecedentes, cometió algunos delitos menores y actuó como informante para la Policía de Investigaciones.​

Durante el gobierno de la Unidad Popular (1970-1973), Romo fue dirigente vecinal en Lo Hermida, un barrio de clase baja en Santiago, transitando entre los campamentos Vietnam Heroico, Nueva La Habana y otros enclaves dirigidos por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), del cual era miembro de su comité central.​ En esa época, Romo militaba en la Unión Socialista Popular (USOPO), del cual fue candidato a regidor por Ñuñoa y a diputado por Puerto Montt y Llanquihue, elección en la que obtuvo cerca de 400 votos.​ Este partido político planteaba una estrategia moderada y mantenía distancia con los grupos más radicalizados.

Golpe militar del 11 de septiembre de 1973

Una vez concretado el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, algunos testimonios indican que Romo apareció vestido de suboficial del Ejército de Chile, a pesar de no haber sido miembro de esa institución, identificando a personas simpatizantes del derrocado gobierno en las poblaciones santiaguinas, en particular a miembros del MIR, convirtiéndose en un delator. En los círculos de izquierda aún se debate si Romo cambió repentinamente su orientación política o si siempre había sido un agente infiltrado en los movimientos políticos de izquierda.​

Pasó a integrar la DINA donde actuó como colaborador civil bajo las órdenes del Brigadier Miguel Krassnoff en la agrupación Halcón I (perteneciente a la Brigada Caupolicán, la cual tenía órdenes de neutralizar a cualquier costo el accionar del MIR). Romo manifestaba una supuesta decepción de haber militado en la extrema izquierda, por lo que había resuelto neutralizar a tales grupos. Según Krassnoff, mientras Romo fue colaborador suyo solo cumplió funciones de informante, no se hace responsable de los hechos posteriores relatados por Romo.​

Violaciones de los derechos humanos

Conocido como Guatón Romo o Comandante Raúl, fue uno de los torturadores más infames de la DINA, siendo uno de los pocos que reconoció explícitamente las violaciones a los derechos humanos cometidas por excesos de los organismos de inteligencia de la dictadura. Romo ha sido caracterizado como un torturador cruel que se jactaba de sus acciones y sometía a abusos sexuales a diversas mujeres, no sólo a sus víctimas sino a las esposas de los ejecutados, a las que extorsionaba para entregar el paradero de estos.​

El 11 de abril de 1995 en una entrevista a la cadena Univisión comentó de forma pormenorizada las formas de tortura, incluyendo aplicar electricidad en pezones y vaginas a mujeres, sin manifestar arrepentimiento.

Luego del retorno a la democracia, la jueza Dobra Lusic, que investigaba la desaparición del militante del MIR, Alfonso Chanfreau Oyarce, detenido el 30 de julio de 1974, logró ubicar a Romo en Brasil y consiguió que fuera deportado en 1992. Su familia se quedó allá. Romo había sido uno de los criminales más buscados para ser sometidos a juicio por las atrocidades cometidas durante la dictadura. Romo fue condenado a 10 años de prisión por el secuestro del mirista Manuel Cortez Joo y de cinco años y un día por el de Ofelio Lazo, detenido desaparecido desde julio de 1974.

Romo creía que en Chile tendría el apoyo del Ejército, pero él no era militar. Y pronto entró a cumplir condena a la cárcel pública de Colina como un reo especial.

En un peritaje psiquiátrico de 2003, Romo habló sobre su misión en la DINA. La diligencia médica está anexada en el expediente por el homicidio de Lumi Videla, una importante dirigenta del MIR asesinada por la DINA en 1974, durante una sesión de tortura mientras estaba detenida en el Cuartel Ollagüe, cuyo cuerpo fue arrojado luego a la embajada de Italia.​ Romo le dijo al psiquiatra Roberto Araya, que aceptó colaborar con la dictadura con la condición de que “no cayeran inocentes” y de “minimizar las bajas”.​

Hasta que llegó el minuto en que Romo decidió entregar en tribunales los nombres de los miembros de la DINA. Tal como lo hizo en los años 1970, volvió a delatar.

Según su relato, la Operación Colombo, la cual consistió en detención, tortura y desaparición de 119 personas, mayoritariamente del MIR, que la DINA (usando medios de comunicación extranjeros) hizo parecer asesinados por sus propios camaradas. Romo declaró ante el juez Juan Guzmán que uno de los 119, Teobaldo Tello Garrido, fue detenido y muerto en Villa Grimaldi por Marcelo Moren.​​

Involucró a Manuel Contreras, vinculandolo a las desapariciones de: Luis Gajardo Zamorano, Sergio Tormen, Manuel Ramírez Rosales, Jorge Elías Andrónico Antequera, Jacqueline Binfa, Carlos Cubillos Gálvez y Luis Fernando Fuentes, entre otros.

Así como antes había hecho un mapa del MIR, Romo entregó a la justicia un mapa de la DINA.

Romo, quien padecía diabetes e insuficiencia cardíaca, sufrió una crisis de salud el 3 de julio de 2007, siendo trasladado al hospital del centro de detención preventiva Santiago Sur. Tras estar 24 horas inconsciente, Romo falleció a las 4:45 horas del 4 de julio. Debido a la ausencia de familiares para el retiro de su cuerpo, fue trasladado a una institución religiosa antes de su funeral, realizados en el Cementerio General de Santiago el 5 de julio en completa soledad.​

Durante sus largos años de encierro acumuló una serie de cuadernos en los que describía sus razones y sus sentimientos respectos a los horribles crímenes que cometió. Estos cuadernos garrapateados y con letra torpe fueron llamados "Los cachureos de Romo".

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