Tal Día como Hoy

Oskar Gröning

Militar y criminal de guerra alemán (1921-2018)

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SS-Rottenführer Oskar Grönning (Nienburg, Baja Sajonia, Alemania; 10 de junio de 1921-9 de marzo de 2018) fue un militar alemán, antiguo miembro de las Waffen-SS que trabajó en el campo de concentración de Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial.

Después de que su madre falleciera cuando tenía 4 años, fue educado estrictamente por su padre, un trabajador textil. Durante su infancia, se unió a varios grupos juveniles nacionalistas, como las Juventudes Hitlerianas, cuando los nazis llegaron al poder en 1933, convencido de que el nazismo era ventajoso para Alemania. Luego de terminar la escuela, Gröning obtuvo un empleo como aprendiz en un banco; pero, inspirado por las victorias en Francia y Polonia, entró en las Waffen-SS. El puesto que tenía en la administración cumplía sus aspiraciones, pero en 1942 las SS ordenaron que los trabajos de oficina debían estar reservados a los veteranos heridos y que los miembros aptos en cargos administrativos debían dedicarse a deberes más demandantes.

Este cambio dio lugar a la culminación de la carrera de Gröning en las SS: su despliegue en Auschwitz. Sus responsabilidades incluían contar y clasificar el dinero robado a los prisioneros exterminados y custodiar otras pertenencias de prisioneros en el campo antes de que fueran saqueados. Mientras estuvo en el campo de concentración, fue testigo de todo el proceso de matanza. Luego de ser transferido a una unidad activa en 1944, Gröning fue capturado por los británicos el 10 de junio de 1945, cuando su unidad se rindió. Tras ser temporalmente detenido en un antiguo campo de concentración, fue trasladado a Inglaterra en 1946, donde estuvo como trabajador forzado. Regresó a Alemania para llevar una vida relativamente normal y prefirió no hablar de su asociación con Auschwitz. No obstante, decidió hacerlo público tras enterarse del negacionismo del Holocausto, y desde entonces ha criticado abiertamente a aquellos que niegan los hechos que él presenció y la ideología que él una vez sustentó.

Gröning nació en Baja Sajonia, de un padre estricto y conservador que trabajaba en la industria textil.​ Su madre falleció cuando tenía cuatro años.​ Su padre, un orgulloso nacionalista, se hizo miembro del Stahlhelm después de la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial y su rabia sobre cómo Alemania había sido tratada a partir del tratado de Versalles aumentó cuando su negocio textil quebró en 1929 por no disponer de capital suficiente.​

Gröning quedó fascinado por los uniformes militares y uno de sus primeros recuerdos es que miraba fotos de su abuelo, quien sirvió en un regimiento de élite del Ducado de Brunswick, subido a un caballo y tocando la trompeta.​

Gröning sostiene que su infancia estuvo caracterizada por la “disciplina, obediencia y autoridad”.​ Entró en Scharnhorst, la organización juvenil de Stahlhelm, siendo un niño en los años 1930, y luego a las Juventudes Hitlerianas cuando los nazis llegaron al poder en 1933.​ Influido por sus valores familiares, sintió que el nazismo era provechoso para Alemania y creía que los nazis “eran las personas que querían lo mejor para Alemania y que harían algo al respecto”.​ Participó en la quema de libros escritos por judíos y otros autores que los nazis consideraban degenerados, bajo la creencia de que estaba ayudando a que Alemania se liberara de una cultura extranjera y consideraba que el nacionalsocialismo estaba teniendo un efecto positivo en la economía, al apuntar a un descenso del desempleo.​

Gröning terminó la escuela con altas calificaciones y comenzó una pasantía como aprendiz de empleado bancario cuando tenía 17 años, pero la guerra estalló poco después de que hubiera ocupado su puesto y de que ocho de los veinte empleados fueran llamados inmediatamente a filas.​ Tal situación permitió a los aprendices restantes profundizar sus carreras bancarias en un período relativamente corto; sin embargo, a pesar de estas oportunidades, Gröning y sus colegas fueron entusiasmados por las rápidas victorias alemanas en Francia y Polonia y quisieron contribuir también a ello.​

Gröning quería inscribirse en una unidad de élite y se fijó en las Waffen-SS.​ Para que su padre no lo supiera, se inscribió en un hotel donde las SS estaban reclutando miembros. Gröning dijo que su padre se mostró decepcionado cuando se enteró de ello al regresar a casa después de haberse inscrito.​

Gröning se describió a sí mismo como una “persona de oficina” y estaba contento con su rol en la administración de las SS, pues involucraba aspectos administrativos y militares que quería para su carrera.​

Gröning trabajó como contable por un año hasta 1942, cuando las SS ordenaron que los trabajos de oficina fueran reservados para los veteranos heridos y que los miembros aptos en empleos administrativos debían desempeñar trabajos más desafiantes.​ Gröning y unos 22 de sus colegas viajaron a Berlín, donde se presentaron a una de las oficinas económicas de las SS.​ Allí, recibieron una conferencia por parte de varios oficiales de alto rango que les recordaron el juramento de lealtad que tomaron, el cual podían honrar ejerciendo una tarea difícil.​ La tarea era confidencial: Gröning y sus camaradas debían firmar una declaración por la cual se comprometían a no revelarla a su familia, amigos o personas fuera de su unidad.​ Luego de esta etapa, fueron separados en grupos más pequeños y fueron llevados a varias estaciones berlinesas, donde abordaron un tren con dirección a Katowice, con órdenes de presentarse ante el comandante de Auschwitz, un lugar del que Gröning nunca había oído con anterioridad.​

Después de llegar al campo principal, les asignaron literas provisionales en los barracones de las SS y fueron calurosamente saludados por miembros de las SS que les dieron algo de comer.​ Gröning quedó sorprendido por la gran cantidad de alimentos disponibles, fuera de las raciones básicas de las SS y su grupo tenía curiosidad de saber qué clase de lugar era Auschwitz;​ sin embargo, se les dijo que descubrirían por sí mismo por qué Auschwitz era un tipo especial de campo de concentración; inmediatamente después, alguien abrió la puerta y gritó: “¡Transporte!”, lo que llevó a que tres o cuatro personas dejaran la sala.​

El día siguiente, Gröning y otros recién llegados se presentaron al edificio administrativo central de las SS, donde se les preguntó por su experiencia antes de la guerra.​ Uno de los oficiales le dijo a Gröning que sus habilidades como empleado bancario serían útiles y lo llevó a los barracones donde se guardaba el dinero de los prisioneros.​ Gröning afirmó que se le dijo que, cuando los prisioneros eran registrados al ingresar al campo, su dinero era depositado allí y se les devolvería cuando dejaran el campo.​ No obstante, quedó claro que Auschwitz no era solo un campo de internamiento normal con raciones por encima del promedio, sino que cumplía una función adicional.​ Gröning fue informado que el dinero tomado de los judíos, en realidad, no les era devuelto.​ Cuando preguntó más, sus colegas le confirmaron que los judíos estaban siendo exterminados y esto se relacionaba con el transporte que había llegado la noche anterior.​

Las responsabilidades de Gröning​ incluyeron la clasificación y el recuento de multitud de divisas tomadas de los deportados y enviadas a Berlín. Asimismo, debía asistir al proceso de selección (no para decidir quién era asesinado, sino para proteger las pertenencias de los recién llegados hasta que fueran clasificadas).​ Dijo que se sorprendió al enterarse del proceso de exterminación,​ pero luego aceptó su participación en él, al decir que su trabajo se convirtió en “rutina” después de varios meses.​

Su trabajo burocrático no lo protegería completamente de actos físicos en el proceso de exterminio: ya desde el primer día, Gröning vio ser fusilados a niños escondidos en el tren y personas incapaces de caminar que permanecieron entre la basura y los escombros después de que el proceso de selección hubiera terminado.​ Gröning también escuchó:

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