George Orson Welles, más conocido como Orson Welles (Kenosha, Wisconsin, 6 de mayo de 1915-Los Ángeles, 10 de octubre de 1985), fue un actor, director, guionista, productor y locutor de radio estadounidense.
Considerado uno de los artistas más versátiles del siglo XX en el campo del teatro, la radio y el cine, alcanzó el éxito a los veintitrés años gracias a la obra radiofónica La guerra de los mundos, que causó conmoción en los Estados Unidos cuando muchos oyentes del programa pensaron que se trataba de una retransmisión verdadera de una invasión extraterrestre. Este sensacional debut le valió un contrato para tres películas con el estudio cinematográfico RKO, que le otorgó libertad absoluta en sus realizaciones. A pesar de estos beneficios, solo uno de sus proyectos previstos pudo ver la luz: Citizen Kane (1941), su película más exitosa y considerada por múltiples críticos como la mejor película de la historia.
En 1946, bajo la sospecha de ser comunista, su carrera en Hollywood se estancó y se vio obligado a trasladarse a Europa, donde trabajó como actor para financiar sus producciones, algo característico del período del macartismo, durante el cual numerosos personajes de la vida pública fueron acusados de pertenecer a esta corriente ideológica y, con ello, ser enemigos de los Estados Unidos. Sobre la época, el mismo Welles escribió: «Lo malo de la izquierda estadounidense es que traicionó para salvar sus piscinas. Y no hubo unas derechas estadounidenses en mi generación. No existían intelectualmente. Solo había izquierdas y estas se traicionaron. Porque las izquierdas no fueron destruidas por McCarthy; fueron ellas mismas las que se demolieron dando paso a una nueva generación de nihilistas». Pese a su persecución y debido a su triunfo en Europa, en 1958 Welles pudo volver a Hollywood para el rodaje de su película Touch of Evil entre otros títulos de capital relevancia en su carrera.
Entre sus otros muchos proyectos destaca la producción y dirección de películas como Macbeth (1948), Otelo (1952) -adaptaciones de obras teatrales de William Shakespeare-, El proceso (1962) -adaptada del libro homónimo de Franz Kafka- y F for Fake (1973), entre otros. Su última aparición fue en televisión, haciendo un cameo en la teleserie Luz de luna; murió cinco días antes de la emisión del capítulo. Su fama creció tras su muerte en 1985 y ahora se le considera uno de los más grandes directores de cine y teatro del siglo XX. En 2002 fue elegido por el British Film Institute como el mejor director de la historia del cine.
Orson Welles nació en Kenosha, Wisconsin, segundo hijo de Beatrice Ives, una pianista y sufragista que había cumplido una condena por sus opiniones políticas fuertemente radicales, y Richard Welles, propietario de una cadena de fábricas de camionetas e inventor aficionado proveniente de una familia rica de Virginia. Desde su nacimiento, Welles recibió una educación poco convencional de parte de sus eclécticos y adinerados padres, lo trataron como el prodigio de la familia y dirigieron su precoz talento hacia las diferentes formas de arte. El pequeño Orson aprendió rápidamente las enseñanzas de su madre y pronto se inició en la pintura.
Welles hizo su primera aparición en el escenario a los tres años en una representación de la obra Sansón y Dalila, en la Ópera de Chicago. En 1919, sus padres se separaron y Orson pasó a residir con su madre en Chicago, donde comenzó a introducirse en los círculos artísticos e intelectuales. El 10 de mayo de 1924, Beatrice Welles murió repentinamente de ictericia a la edad de cuarenta y tres. Tras la pérdida de su madre Welles vuelve a vivir con su padre y abandona para siempre su carrera musical.
El doctor Maurice Bernstein, un viejo amigo de la familia Welles y ex pretendiente de su difunta madre, estimuló en el infante el amor por el teatro, dándole una linterna mágica, un cuadro de pintura y un teatro de marionetas. A la edad de diez años, mientras estudiaba su primaria en Madison (Wisconsin), Welles se dedicó a ofrecer presentaciones escolares y dirigió y protagonizó su primera representación teatral, El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde. Al poco tiempo, ingresó en la Todd School de Illinois, una escuela de vanguardia dirigida por el profesor Roger Hill, que en numerosas ocasiones Welles citó como su mentor y la persona que le suministró las ideas artísticas y literarias en las que fundamentó toda su obra futura.
En 1931, a los 16 años, Welles comenzó a trabajar en el teatro en Dublín, Irlanda. Pronto se trasladó a Nueva York, donde debutó al año siguiente en Broadway con la representación de Romeo y Julieta. De 1936 a 1938 Welles dirigió producciones teatrales de alto perfil para el Proyecto de Teatro Federal, incluida una adaptación de Macbeth con un elenco totalmente afroamericano que habría de ser denominada Voodoo Macbeth por su ambientación en Haití y la substitución de las brujas de la obra de Shakespeare por hechiceras vudú.
Fundó posteriormente la compañía de teatro Mercury Theatre, con la que obtuvo gran éxito. En 1938, junto con varios colegas de su compañía, representó por radio, en la cadena CBS, una adaptación de la obra de H. G. Wells La guerra de los mundos. El realismo fue tal que la emisión causó auténtico pánico en Nueva Jersey, donde, según la obra, estaba teniendo lugar la invasión de los extraterrestres. Este episodio le dio fama mundial, lo que llevó a RKO Pictures a contratarle en 1939 con plena libertad para escribir, producir y dirigir dos películas.
El contexto internacional del año 1939 —inestabilidad en Europa, inicio de la Segunda Guerra Mundial— también contribuyeron a potenciar el efecto que la representación de Welles tuvo en una audiencia muy sensibilizada por esos acontecimientos.
Hasta ese momento la experiencia de Welles como realizador cinematográfico había sido casi nula, por lo que comenzó a interiorizarse de la técnica y del lenguaje del cine, contribuyendo además con un estilo visual propio, inédito para la época, como el uso del "documental" dentro de la propia historia. Tenía 24 años cuando convenció al guionista Herman J. Mankiewicz para escribir una historia basada en la vida de William Randolph Hearst, magnate de la prensa, propietario de dos importantes periódicos. Tras unos retoques que él mismo realizó en el guion, Welles dirigió la película bajo el título de Citizen Kane. Hearst intentó prohibir la proyección, pero se estrenó en 1941 con gran éxito de crítica, aunque no de taquilla, debido a las trabas que tuvo en la distribución, promovidas por Hearst.
Para el guion de su segunda película, The Magnificent Ambersons (1942), Welles se basó en la novela The magnificent Ambersons de Booth Tarkington (Premio Pulitzer en 1919). La película reflejaba la vida de una familia norteamericana a principios del siglo XX. El montaje final de Welles fue alterado por la RKO hasta tal punto que el cineasta dijo que habían arruinado su obra. No obstante, la película conserva el vigor creativo de Ciudadano Kane.
Con El extraño (1946) Welles se puso al frente de un proyecto en el que, como él mismo reconoció, su implicación personal fue mínima. A pesar de todo, demostró que también sabía ser un eficaz artesano.
La dama de Shanghái (1948), con su apariencia de thriller al uso, y similar en varios aspectos al filme Vértigo de Hitchcock (1958) —la ciudad de San Francisco, California, el teñido del cabello de Rita Hayworth, el traje sastre gris— trascendió los límites del género y de un enrevesado argumento, para convertirse en una tela de araña que atrapa al espectador con una rara fascinación. Se recuerda especialmente la escena en la galería de los espejos.
Mr. Arkadin (1954) se resintió de un argumento que parecía querer aprovechar muchas de las premisas de Citizen Kane, así como de un reparto poco adecuado si exceptuamos la interpretación del propio Welles en su papel protagonista.
Touch of Evil (1958) es su segunda obra maestra después de Citizen Kane. En este subyugante thriller, Welles se reservó el papel de un obeso inspector de policía que utilizaba métodos de una ética más que dudosa hasta llegar al asesinato. La película recorre un mundo onírico y de ambientes enfermizos que tiene ecos de drama shakespeariano. El filme fue muy tocado en el montaje, e incluso se añadieron planos y escenas breves; hoy se ha repuesto dentro de lo posible con el plan de Welles (que expuso en una memoria de más de 50 páginas su crítica concreta a esa manipulación).