La Operación Jaque fue una operación de liberación de 15 secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, realizada por las Fuerzas Militares de Colombia en julio de 2008 en el departamento del Guaviare al sur del país, sin disparar una sola bala.
Fue denominada por la primera letra del mes de la operación (julio) y en referencia al jaque del ajedrez. Fue un rescate humanitario concebido después de que se conoció que fueron vistos los contratistas estadounidenses bañándose en el río Inírida, lugar cercano al relatado por el suboficial de la policía Jhon Frank Pinchao. Tras este suceso, el ejército colombiano decide crear tácticas para infiltrar al Frente Primero de las FARC-EP.
La operación de inteligencia fue planeada estratégicamente por el Comando General de las Fuerzas Militares, en coordinación por el Comando del Ejército Nacional. Estuvo avalada por el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez y el ministro de Defensa Juan Manuel Santos.
Además del plan utilizado, fue concebido un plan alternativo, que no fue utilizado. Éste tenía por objetivo proteger a los que desarrollaban la operación de rescate utilizando otro helicóptero diferente al que recogió a los secuestrados, desde el cual se vigilaban las acciones que desarrollaban en tierra.
La planificación de la operación comenzó luego de producirse la fuga del subintendente Jhon Frank Pinchao (de la Policía Nacional) del campamento donde se encontraba secuestrado. Al llegar a la libertad, el subintendente Pinchao relató cómo era la zona donde se movían los secuestrados, entre otros detalles usados por el Ejército Nacional para planificar la operación.
Las pruebas de supervivencia fueron la siguiente pista sobre el sitio donde se encontraban los secuestrados. Se pudo establecer que la persona encargada de llevar las pruebas salió del área de Tomachipán, además se estableció que los secuestrados estaban divididos en varios grupos, y por consiguiente, para liberarlos habría que reunirlos.
Las Fuerzas Militares de Colombia infiltraron el Secretariado de las FARC-EP y a la cuadrilla que mantenía a los secuestrados en cautiverio en el sureste de Colombia, entre las localidades selváticas de La Paz y Tomachipán (Guaviare, unos 400 kilómetros al sur de Bogotá).
Según declaraciones del ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, la inteligencia de las Fuerzas Militares logró convencer a miembros de las Farc de la necesidad de trasladar a los secuestrados a un mismo sitio, para llevarlos ante el nuevo comandante de esa guerrilla, alias 'Alfonso Cano', ya que se iba a iniciar un proceso de intercambio humanitario.
Los militares colombianos se basaron en la operación guerrillera de Secuestro de los 12 diputados del Valle del Cauca y en la operación de rescate, la Operación Emmanuel y los detalles del plan de respaldo se basaron en otras operaciones de rescate como la Operación Entebbe, la Operación Nimrod y la Operación Chavín de Huántar, aunque las mismas no se desarrollaron en la selva. Los militares lograron convencer al personal de Farc que no usaran el teléfono satelital para comunicarse con el secretariado de las FARC-EP, "porque si lo hacían podían ser interceptados por el Ejército".
Las Fuerzas Militares idearon una ONG ficticia, adaptaron helicópteros Mil Mi-17 (versión de exportación del Mil Mi-8) pintandolos de blanco, y coordinaron el traslado de los secuestrados a un punto en la selva.
Ya en el terreno acordado, ante más de 300 efectivos de las Farc, el grupo de 15 secuestrados, los miembros de la supuesta ONG y los jefes guerrilleros Gerardo Antonio Aguilar Ramírez, alias 'César'; y Alexander Farfán, alias 'Gafas'; abordaron al helicóptero. "César', muy confiado, y 'Gafas', un poco alerta, después de haber pedido que otras dos personas subieran, lo cual fue negado por quienes dirigían la operación en el terreno. Pese a las protestas airadas, los secuestrados fueron esposados para no levantar sospechas entre los jefes guerrilleros. Ya, a bordo de la nave, los guerrilleros fueron inmovilizados y sus ojos fueron vendados (según declaró Íngrid Betancourt). Finalmente, el comandante de la operación anunció a los secuestrados: "Somos el Ejército Nacional de Colombia, están en libertad".
Tras la arriesgada maniobra, el resto de los rebeldes que acompañaban a los secuestrados, y que quedaron en tierra, no fueron atacados, en lo que las autoridades colombianas calificaron como un gesto que buscaba que las Farc liberaran al resto de las personas que mantenían en cautiverio.
Pasadas varias horas, los rescatados fueron trasladados hasta la base militar de Tolemaida (Tolima), para posteriormente ser conducidos en un avión Fokker hasta el Comando Aéreo de Transporte Militar (CATAM), en Bogotá, donde ofrecieron una rueda de prensa y agradecieron públicamente por su rescate. Los guerrilleros capturados fueron conducidos a una finca cercana del lugar y, posteriormente, trasladados a Bogotá.
Desde el anuncio del rescate de los quince secuestrados, surgieron diversas versiones en ocasiones contradictorias entre sí, que comúnmente sostenían que el rescate se logró gracias al apoyo de fuerzas extranjeras. El Ministro de Defensa Juan Manuel Santos afirmó en la rueda de prensa el 4 de julio, que no hubo ninguna participación extranjera directa de ningún tipo en la operación, y fue enfático en afirmar que ésta fue 100% colombiana.
El Ministro dijo que el único apoyo se dio fue a través de una aeronave de vigilancia estadounidense para monitorear la situación.
Según indicó Los Angeles Times, Estados Unidos aportó un avión de transporte y un equipo médico para los secuestrados liberados. Por su parte, el periódico alemán Der Spiegel, informó que las autoridades colombianas habrían utilizado satélites espía estadounidenses para mantener bajo seguimiento la localización de los secuestrados desde principios de 2008.
Otros informes mencionaron el rol de Global CST, una compañía de seguridad que pertenece a ex oficiales del ejército israelí. Los brigadieres generales Israel Ziv y Yossi Kuperwasser, que tiene un presunto contrato por diez millones de dólares con el gobierno colombiano para proveer asesoramiento y equipamiento de seguridad. Se ha afirmado que fue utilizada tecnología de rastreo israelí durante el rescate. Según la radio colombiana La W, el Ejército colombiano negó que Global CST haya jugado algún rol directo en la operación. El gobierno estadounidense ha negado su participación en la operación.
Uso indebido del emblema del CICR