La Operación Entebbe u Operación Thunderbolt fue una misión de rescate de rehenes llevada a cabo por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en el Aeropuerto de Entebbe, en Uganda, el 4 de julio de 1976. Una semana antes, el 27 de junio, una aeronave de Air France con 248 pasajeros fue secuestrada por miembros de la resistencia palestina y alemanes, tomando rumbo a Entebbe, cerca de Kampala, la capital de Uganda. Poco después del aterrizaje, todos los pasajeros no israelíes fueron liberados.
El gobierno francés instó a Idi Amin, próximo a los países occidentales, a que aceptase recibir el avión, para evitar que los secuestradores buscasen refugio en un país más lejano a nivel diplomático. El dictador ugandés solo fue advertido cuando el avión ya estaba sobrevolando Entebbe y el comando le negó el acceso al avión.
Las acciones de la FDI se basaron en la información suministrada por la agencia de inteligencia israelí, el Mosad. La operación se planeó a consecuencia del secuestro por parte de la organización militante Células Revolucionarias y el Frente Popular para la Liberación de Palestina, junto a la amenaza de los secuestradores de matar a los rehenes si no se cumplían sus exigencias de liberación de presos. El plan también incluía preparación contra una eventual resistencia armada por parte de las tropas ugandesas.
La operación de rescate se ejecutó en la noche, cuando fueron transportados por vía aérea cien comandos de élite israelíes a más de 3500 km de distancia hasta Uganda. La operación, que fue planeada durante una semana, duró cincuenta y tres minutos y se rescató a ciento tres rehenes. Cinco comandos israelíes resultaron heridos y otro, el comandante de la unidad de asalto, teniente coronel Yonatan Netanyahu, murió durante la operación. Todos los secuestradores, tres rehenes y cuarenta y cinco soldados ugandeses murieron y once MiG-17 de fabricación soviética fueron destruidos en tierra. Un cuarto rehén fue asesinado por integrantes del ejército ugandés en un hospital cercano.
El rescate, llamado Operación Trueno, es llamado en ocasiones Operación Jonathan en honor al líder de la unidad de asalto fallecido, Yonatan Netanyahu, hermano mayor de Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel desde diciembre de 2022, cargo que también ocupó de 1996 a 1999 y desde 2009 a 2021. Como resultado de la operación, los militares estadounidenses implementaron equipos de rescate altamente entrenados inspirados en la operación Entebbe. El intento más notable de imitarla fue la operación Feuerzauber en Mogadiscio, a raíz del secuestro del Vuelo 181 de Lufthansa y saldada con mayor éxito (solo murieron tres terroristas) apenas un año después. Menos éxito tuvo la Operación Garra de Águila, un rescate fallido de cincuenta y tres funcionarios retenidos en Teherán durante la crisis de los rehenes en Irán.
El 27 de junio de 1976, el vuelo 139 de Air France, un Airbus A300 (Airbus A300B4-203, matrícula F-BVGG), procedente de Tel Aviv, Israel, que transportaba doscientos cuarenta y ocho pasajeros y doce tripulantes, despegó de Atenas con rumbo a París. Poco después de las 12:30 p. m., el avión fue secuestrado por dos palestinos del Frente Popular para la Liberación de Palestina-Maniobras Externas (FPLP-ME) y dos alemanes de las Células Revolucionarias alemanas, Wilfried Böse y Brigitte Kuhlmann. Los secuestradores desviaron el avión hacia Bengasi, Libia. Allí permaneció por espacio de siete horas para aprovisionarse de combustible. Durante este lapso una rehén fue liberada, tras fingir que tenía un aborto. La aeronave dejó Bengasi y a las 3:15 p. m. del día 28, más de veinticuatro horas después de su desvío, llegó al Aeropuerto de Entebbe en Uganda.
En Entebbe, a los cuatro secuestradores se unieron por lo menos otros cuatro apoyados por las fuerzas pro-palestinas del presidente de Uganda, Idi Amin. El grupo exigió la liberación de cuarenta palestinos detenidos en Israel y otros trece encarcelados en Kenia, Francia, Suiza y Alemania Occidental. Amenazaron con que, si sus demandas no se hacían efectivas, empezarían a matar rehenes el 1 de julio siguiente. Los secuestradores dividieron a los secuestrados en dos grupos: ciudadanos israelíes y otros, o judíos y gentiles. Los mantuvieron por una semana en la sala de tránsito del Aeropuerto de Entebbe. Algunos rehenes fueron liberados, pero ciento cinco pasajeros israelíes y judíos no israelíes permanecieron cautivos. Los secuestradores persistían en la amenaza de asesinarlos si el estado de Israel no accedía a sus exigencias.
Tras conocerse que los terroristas liberarían a la tripulación y a los pasajeros no judíos y los obligarían a embarcarse en otro avión de Air France que había llegado a Entebbe con este propósito, el comandante del vuelo 139, Michel Bacos, advirtió a los secuestradores de que todos los pasajeros, incluidos los que aún no se habían liberado, estaban bajo su responsabilidad y no los dejaría atrás. Toda su tripulación lo apoyó en su decisión. Una monja francesa también se negó a irse, e insistió en ocupar el lugar de uno de los que aún estaban prisioneros. Sin embargo, los soldados ugandeses la obligaron a subir al avión que había llegado para llevarse a los prisioneros liberados. Después de esta operación, ochenta y cinco israelíes y judíos permanecieron retenidos, más otras veinte personas, la mayoría tripulantes del avión.
La semana anterior al rescate, Israel probó la vía diplomática para obtener la liberación de los rehenes. Muchas fuentes indican que el gabinete israelí estaba preparado para liberar a los presos palestinos si una operación militar fracasaba o era imposible de llevar a cabo.[cita requerida]
Baruch «Burka» Bar-Lev, oficial retirado de las Fuerzas de Defensa de Israel, conocido de Idi Amin por muchos años y con el cual se consideraba tenía una estrecha relación personal, por solicitud del gobierno intentó comunicarse vía telefónica muchas veces con Amin, buscando la liberación de los rehenes, sin tener éxito. El gobierno de Israel, presidido por Isaac Rabin, y con Shimon Peres como ministro de defensa, también realizó un acercamiento al gobierno estadounidense para dirigir un mensaje al presidente egipcio Anwar Sadat, pidiéndole que solicitase a Amin la liberación de los secuestrados.
El 1 de julio, fecha en la que se cumplía el plazo dado por los secuestradores, el gobierno de Israel se ofreció a negociar con ellos con la condición de extender el plazo hasta el 4 de julio. Amin les pidió ampliar el plazo hasta el 4 de julio. Esto significaba que el podría realizar un viaje diplomático a Port Louis, Mauricio, con el fin de entregar oficialmente la presidencia de la Organización para la Unidad Africana a Seewoosagur Ramgoolam. Esta prórroga en el plazo para los rehenes resultaría ser crucial al proveer el tiempo suficiente a las fuerzas israelíes para llegar a Entebbe.
El 3 de julio, el gabinete de Israel aprobó la misión de rescate, bajo el mando de Mayor General Yekutiel Adam con Matan Vilnai como segundo al mando. El Brigadier General Dan Shomron fue elegido para comandar la operación en tierra.
Intentos de solución diplomática
A medida que la crisis de rehenes progresaba, se realizaron intentos de negociación para liberar los secuestrados. De acuerdo a documentos diplomáticos desclasificados, el gobierno egipcio de Sadat intentó negociar con la OLP y el gobierno de Uganda, y un emisario especial, Hanni al Hassan, fue enviado para negociar a Uganda. Sin embargo, cualquier negociación se hizo innecesaria en cuanto se dio inicio a la operación de rescate.
El servicio de inteligencia israelí Mossad realizó un esquema de la ubicación de los rehenes, el número de militantes y los integrantes del Ejército ugandés involucrados, a partir de los detalles brindados por los rehenes liberados en París. Mientras se preparaba el rescate, el Ejército de Israel consultó con la compañía también israelí involucrada en la construcción del edificio en las décadas de 1960 y 1970. Mientras se planeaba la operación militar se construyó una réplica parcial de la terminal aeroportuaria con la ayuda de civiles que participaron en su construcción.