Nuevo México (en inglés: New Mexico) es uno de los cincuenta estados que, junto con Washington D. C., forman los Estados Unidos. Su capital es Santa Fe y su ciudad más poblada, Albuquerque.
Está ubicado en la región Oeste del país, división Montañas Rocosas. Limita al norte con Colorado, al noreste con Oklahoma, al este y sureste con Texas, al suroeste con los estados mexicanos de Chihuahua y Sonora, al oeste con Arizona y al noroeste con Utah. Con 314 915 km² es el quinto estado más extenso y con 6.54 hab/km², el sexto menos densamente poblado. Fue admitido como el estado número 47 de la Unión el 6 de enero de 1912, por delante de Arizona, Alaska y Hawái, los últimos en ser admitidos. A principios del siglo XXI, era el segundo mayor productor de petróleo en EE. UU. y producía más petróleo que México.
Habitado por indígenas desde miles de años antes de la Exploración Europea; la Corona española colonizó las áreas de la costa del territorio en 1598, administrándolas a través del Virreinato de Nueva España; tras la Guerra de la Independencia de México (1810-1821), Nuevo México fue parte del territorio nacional, primero como provincia imperial y después como territorio federal, hasta la invasión estadounidense de 1846-1848. Al término de la guerra y como condición para la paz, la República Mexicana fue obligada a ceder el territorio a los Estados Unidos en el Tratado de Guadalupe Hidalgo.
Tiene el mayor porcentaje de hispanos, incluyendo a los descendientes de los colonizadores españoles. Tiene el segundo mayor porcentaje de nativos americanos como proporción con la población después de Alaska y la cuarta más grande población de nativos americanos después de California, Oklahoma y Arizona. Las naciones nativas norteamericanas más grandes son la navajo, pueblo y apache, vinculadas étnica y lingüísticamente con naciones indígenas del norte de México. La demografía y cultura del estado están fuertemente influenciadas por estas raíces hispanas y nativoamericanas, expresadas en la bandera estatal. Los colores escarlata y amarillo de la misma fueron tomados de los estandartes reales de España, junto al antiguo símbolo del Sol de los Zía, una tribu Pueblo.
La provincia fue bautizada Nuevo México en 1563 y de nuevo en 1581, cuando creyeron incorrectamente que contenía ricas y diversas culturas relacionadas con la mexica, del Imperio azteca. El nombre se quedó, incluso cuando el área no tenía conexión alguna al Imperio Mexica o su cultura, más que la remota relación lingüística con los pueblos ute. Nuevo México formaba parte de la Nueva España como provincia y posteriormente fue parte del Primer Imperio Mexicano y la República Federal Mexicana durante veintisiete años (desde 1821 hasta 1848).
Nuevo México recibió su nombre mucho antes de que la actual nación mexicana se independizara de España y adoptara ese nombre en 1821. El nombre "México" deriva del náhuatl y originalmente se refería al corazón de los mexicas, los gobernantes del Imperio azteca, en el Valle de México. El término náhuatl Yancuic Mexihco, “nuevo México”, se utilizaba para describir un imperio mítico que rivalizaba en escala con su propio Imperio azteca. Estos mitos se basaban en la red comercial de los pueblos. Con el tiempo, estas historias evolucionaron hasta convertirse en el folclore de las Siete Ciudades de Oro.
Tras la conquista de los aztecas a principios del siglo XVI, los españoles empezaron a explorar lo que hoy es el suroeste de Estados Unidos, llamándolo Nuevo México, traducción al español del término náhuatl Yancuic Mexihco. En 1581, la expedición de Chamuscado y Rodríguez denominó San Felipe del Nuevo México a la región situada al norte del río Grande. Los españoles esperaban encontrar culturas indígenas ricas similares a la mexica. Sin embargo, las culturas indígenas de Nuevo México resultaron no estar relacionadas con los mexicas y carecer de riquezas, pero el nombre persistió.
Antes de convertirse en estado en 1912, el nombre "Nuevo México" se aplicaba vagamente a varias configuraciones de territorios en la misma zona general, que evolucionaron a lo largo de los periodos español, mexicano y estadounidense, pero que normalmente abarcaban la mayor parte del actual Nuevo México junto con secciones de los estados vecinos. En navajo, el nombre oficial del estado es Yootó.
Los primeros habitantes eran amerindios de la cultura anasazi. En el siglo XVI, cuando se produjeron los primeros contactos con los europeos, en la región se encontraban una serie de tribus que compartían este territorio de forma relativamente pacífica. Por un lado estaban los pueblos, descendientes de los más primitivos anasazi, y por otro los navajos y los apaches, descendientes de los atabascos, que habían bajado desde lo que hoy es Canadá. También encontraron a los hopi, descendientes de los mogollón y emparentados con los pueblo, en lo que ahora es Arizona. Hay ruinas de los asentamientos primitivos por todo el estado. Los indios vivían en asentamientos permanentes, «pueblos» construidos principalmente de barro que recordaron a los españoles a sus propios pueblos de adobe. De ahí el nombre que les dieron.
Dominio español y etapa virreinal
La primera expedición Francisco Vázquez de Coronado reunió una gran expedición en Compostela (o quizás en la actual Tepic, asiento de la antigua Compostela) entre 1540-1542 para explorar y encontrar las Siete Ciudades de Oro míticas de Cíbola que describió Cabeza de Vaca, que acababa de llegar de sus penosas travesías de ocho años viajando de Florida a México. Los hombres de Coronado encontraron varios pueblos de casas de barro cocido en 1541. Más adelante, otras expediciones por el suroeste o por Grandes Llanuras tampoco consiguieron encontrar las fabulosas ciudades. Tras librar la Guerra de Tiguex contra los indios Pueblo, un desanimado y ahora pobre Coronado, junto con sus hombres, comenzaron su viaje de vuelta a México dejando atrás Nuevo México.
Más de cincuenta años después de Coronado, Juan de Oñate, en una expedición desde Zacatecas, fundó la colonia de San Juan en Río Grande en 1598, la primera población europea permanente en el futuro estado de Nuevo México. Oñate extendió el llamado Camino Real, en más de 966 km. Oñate fue nombrado primer gobernador de la nueva Provincia de Nuevo México. Los indios acoma se rebelaron contra esta invasión española, pero sufrieron un severo castigo.
En 1609, Pedro de Peralta, posteriormente gobernador de la Provincia, fundó Santa Fe del Yunque al pie de la sierra de la Sangre de Cristo. Esto se produjo diez años antes de que los primeros colonos ingleses llegaran a las costas de Nueva Inglaterra a bordo del Mayflower, lo cual convierte a Santa Fe en la capital de estado más antigua de los Estados Unidos. La ciudad, junto con la mayor parte de las áreas colonizadas del estado, fue abandonada por los ibéricos durante doce años (1680-1692) a consecuencia de la exitosa Rebelión Pueblo. Los indios pueblo lograron expulsar a los españoles hasta El Paso.
Después de la muerte del líder pueblo Popé, Diego de Vargas restauró en 1692 el dominio español en la zona trayendo nuevos colonos y desarrollando a Santa Fe como un centro comercial. Los pobladores que volvieron fundaron la antigua ciudad de Albuquerque en 1706, dándole el nombre del virrey de Nueva España, el duque de Alburquerque. Esta vez se establecieron nuevos acuerdos con los indios, que necesitaban ayuda contra los saqueos de otros indios nómadas, los utes, apaches y comanches, que empezaron a llegar del norte.
La consolidación y expansión de la colonia española hacia lo que ahora es el sur de Colorado y el este de Arizona continuó durante los dos siglos siguientes. En 1786 cuando España poseía la soberanía sobre la inmensa Luisiana española el francés súbdito español Pedro Vial inauguró el importantísimo Camino de Santa Fe que conectaba a la ciudad capital novomexicana de Santa Fe con la de la capital de la Alta Luisiana: San Luis de Illinues (actual San Luis, Misuri). Como el resto de la antigua Nueva España, el territorio se independizó de España en 1824, el último gobernador fue el español Facundo Melgares.