Nuevo León ( escuchar), oficialmente Estado Libre y Soberano de Nuevo León, es uno de los treinta y un estados que, junto con la Ciudad de México, conforman México. Su capital y ciudad más poblada es Monterrey. Está dividido en 51 municipios.
Está ubicado en el noreste del país, limitando al norte con el río Bravo que lo separa de Estados Unidos, al este con Tamaulipas, al sur con San Luis Potosí y al oeste con Coahuila y Zacatecas. Con 5 784 442 habitantes en 2020 es el séptimo estado más poblado, por detrás del Estado de México, Veracruz, Jalisco, Puebla, Guanajuato y Chiapas. Fue fundado el 5 de julio de 1824.
Los municipios de Apodaca, Pesquería, Cadereyta Jiménez, García, General Escobedo, Guadalupe, Salinas Victoria, Juárez, San Nicolás de los Garza, San Pedro Garza García, Santa Catarina y Santiago, junto con Monterrey, forman la Zona Metropolitana de Monterrey; de gran importancia económica e industrial en el país. Otras localidades importantes son Allende, Agualeguas, Linares, Montemorelos, China, Mier y Noriega, Hualahuises, Sabinas Hidalgo, Doctor Arroyo, Mina, Cerralvo, Lampazos de Naranjo, Ciudad Anáhuac y el poblado fronterizo de Colombia.
El nombre del estado le fue dado por los conquistadores españoles en el año 1579, específicamente por su fundador, el portugués Luis Carvajal y de la Cueva, en honor al Reino de León, lugar de nacimiento del entonces rey Felipe II.
Por lo tanto, el «León» del nombre del estado comparte el mismo origen etimológico que el del antiguo reino español. Este deriva del latín legio en su forma de caso acusativo legionem, en referencia a la Legio VII Gemina (Legión Séptima Gemela), asentada en el lugar donde posteriormente se fundó la ciudad española de León.
Cronistas afirman que estos lares estaban habitados por varios grupos étnicos catalogados como coahuiltecos (alazapas), carrizos (también llamados "comecrudos"), guachichiles (gualagüises) y apaches (lipanes), estos últimos habitando de forma errante el norte del actual territorio de Nuevo León.
Al llegar los españoles, algunas de las etnias fueron nombradas rayados, borrados, pelones, barretados y pintos porque solían decorar su cuerpo con pinturas de colores, honrando a sus dioses o a diversos animales. No dejaron registros escritos, por lo que la historia que se conoce de la región comienza con la llegada de los colonizadores.
Se sabe que tenían fiestas que involucraban el uso del peyote y que se realizaban por motivos religiosos, bélicos o diplomáticos. Enviaban flechas a otras tribus que servían como invitación a estas ceremonias. Durante las mismas se comía carne y frutos como las tunas y se bebían licores de maguey o mezquite.
Se hacían hogueras y los integrantes de la tribu cantaban y bailaban a su alrededor, normalmente con movimientos rápidos, a veces incluyendo saltos o agarrándose unos a otros de la cintura. La música se realizaba con instrumentos hechos de madera o huesos de animales. Los ancianos servían de chamanes que funcionaban como instrumento de comunicación entre el mundo terrenal y el sobrenatural.
El territorio de Nuevo León fue colonizado por primera vez en el siglo XVI por inmigrantes de la península ibérica mayoritariamente conversos (judíos étnicos convertidos al catolicismo romano) y sus aliados tlaxcaltecas, grupo que impulsó notablemente la obra colonizadora.
En 1577 se fundan las primeras villas de Nuevo León: las Minas de San Gregorio (Cerralvo) y la villa de Santa Lucía (Monterrey). El conquistador Luis de Carvajal y de la Cueva regresó a España para obtener de Felipe II el permiso colonizar el Nuevo Reino de León con un grupo de inmigrantes, entre los cuales se incluían familias de judíos conversos, entre ellos familiares de Carvajal que llegaron a las costas de México a bordo de la urca Santa Catalina.
A pesar de que públicamente mantenían la religión cristiana, en el año 1590, tanto él como su familia, cristianos nuevos de origen judío portugués, fueron acusados de judaizar y procesados por la Inquisición. Finalmente, el gobernador Carvajal muere en prisión en 1591.
Ocho años después del último fracaso en los poblados de la región, el nuevo gobernador Diego de Montemayor, quien había sido nombrado lugarteniente por Carvajal, funda en 1596 la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey en el lugar en que estaban Santa Lucía y la fallida villa de San Luis. En 1624 hay una rebelión indígena liderada por el capitán guachichil Guajuco que casi destruye la ciudad.
Bernabé de las Casas, un explorador canario de Tenerife, luego de su victoriosa expedición con Juan de Oñate luchando contra los indígenas acoma en Nuevo México, llega a la región con familias españolas y canarias para encontrar varios asentamientos y campamentos mineros en una región entonces despoblada del Nuevo Reino de León, más tarde conocida como Valle de las Salinas.
En 1646 el cronista Alonso de León es comisionado para establecer el pueblo San Juan de Tlaxcala en Cadereyta. En ese lugar asienta a los tlaxcaltecas principales. Sin embargo, chichimecas rebeldes lo asaltan e incendian cuatro años más tarde. Casi todas las misiones son dotadas de familias tlaxcaltecas para evangelizar y adiestrar a los indígenas recién convertidos en la vida civil, enseñándoles a arar, sembrar, a hacer artesanías, etc.
Los tlaxcaltecas de Saltillo, liderados por Agustín de la Cruz, obtienen en el año 1686 la autorización de Agustín de Echeverz Subiza, entonces gobernador de Nuevo León, para fundar un pueblo con el nombre de su marquesado, San Miguel de Aguayo (hoy Bustamante). Son ellos los que descubren los yacimientos mineros en la región, propiciando la fundación del real de San Pedro de Boca de Leones (hoy Villaldama) y el de Santiago de las Sabinas (hoy Sabinas Hidalgo). En 1756 se congregan cerca de Monterrey grupos de tlaxcaltecas del Valle del Pilón, estableciendo el pueblo de Nueva Tlaxcala de Nuestra Señora de Guadalupe.
A principios del siglo XIX, la población blanca y mestiza del Nuevo Reino de León comprendía en conjunto aproximadamente el 80 % de la población. Al final de la época virreinal, los reineros (como se les conocía) ya tenían cierta estabilidad y habían establecido la ciudad de Linares, considerada la segunda ciudad más grande, ubicada al sureste de Monterrey.
En la Constitución de 1824, Nuevo León queda unido a la República mexicana como entidad soberana, con gobernador y congreso propio. El 5 de marzo de 1825 se promulgó su primera Constitución. Esta pertenencia se ratifica en 1857 y luego en 1917.