Tal Día como Hoy

Nuestra Señora del Buen Suceso

Advocación mariana

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Nuestra Señora del Buen Suceso, también llamada de Virgen del Buen Sucesso o Madre del Buen Suceso, es el nombre de una de las advocaciones marianas con el cual se venera a la Virgen María en el catolicismo y que tuvo su origen en la ciudad de Quito, Ecuador, en 1594, por medio de sus apariciones a una monja concepcionista en el Convento de la Inmaculada Concepción de Quito.​ La Santísima Virgen, bajo este título, es venerada en diferentes lugares en el mundo, incluidos Ecuador, España, Filipinas y Portugal. También es patrona de la ciudad de Sagunto (España).

El "Buen Suceso" se refiere a la Presentación de Jesús en el Templo. En el contexto de las apariciones marianas en Ecuador, el "Buen Suceso" también puede referirse a la restauración espiritual profetizada de la Iglesia católica que tendrá lugar en algún momento después del siglo XX.​

Según los relatos existentes, en Quito, Ecuador, ocurrieron algunas apariciones marianas entre 1582 y en 1634 a la religiosa Madre Mariana Francisca de Jesús Torres de la Orden de la Inmaculada Concepción.​​

El 2 de febrero se conmemora la aparición de la Virgen en Quito,​ mientras que el 8 de diciembre en la Fiesta de la Inmaculada Concepción se celebran misas y procesiones en Guayaquil.​

La devoción a la Virgen del Buen Suceso tiene su origen en Traiguera, a partir de un evento ocurrido en 1606.​ Dos religiosos mínimos, el Hermano Gabriel de Fontanet y el Hermano Guillermo de Rigosa, se dirigían a Roma para obtener la aprobación papal de la extensión de su jurisdicción. Durante su viaje a pie, se perdieron en la sierra de Valdancha, cerca de la frontera con Cataluña, y una fuerte tormenta los sorprendió en la noche. En medio de la tormenta, los hermanos vieron una luz brillante en lo alto de la sierra y decidieron dirigirse hacia ella. Al ascender, encontraron una cueva con un santuario dedicado a la Virgen María, adornado con flores singulares. En el interior, descubrieron una pequeña estatua de madera de ciprés de la Virgen sonriente con el Niño Jesús, una obra de arte de gran belleza cuyo origen les resultó inexplicable. Llevaron la estatua consigo a Roma y relataron su hallazgo al Papa Pablo V. Reconociendo la naturaleza milagrosa del descubrimiento, el Papa se arrodilló ante la imagen, la abrazó y exclamó que la Virgen les había concedido un "buen suceso" en su viaje y les brindaría protección en su labor. Así, la advocación de Nuestra Señora del Buen Suceso, que ya era conocida en España, quedó vinculada a este singular encuentro.​ El papa Paulo V hizo uso temprano de un título similar cuando, en 1607, confió una imagen mariana titulada de Virgen del Buen Suceso a los enfermeros obregones, una imagen que posteriormente se copió en toda España, incluido una imagen en el Hospital Real de la Corte de Madrid.​ Además de esto existen registros de apariciones en Azuara, Fortanete, Fuentes de León, Traiguera, Tudela, Valdealgorfa, Velilla de Ebro, Vich, y Zaragoza.​ Esta advocación era muy popular y se conoce además la existencia de un navío con el nombre de Nuestra Señora del Buen Suceso perteneciente a los hermanos Antonio y Alonso de Suárez y con una capacidad de 600 toneladas.​ Su advocación continuó a lo largo de los años hasta la actualidad y se recuerda que su imagen fue "arruinada" por los franceses y varios españoles fueron fusilados en ella el 2 de mayo de 1808 durante la guerra de Independencia española en Madrid.​

Las apariciones están vinculadas a la vida de Mariana de Jesús Torres, una joven religiosa concepcionista de España, viajó a la Real Audiencia de Quito a la edad de trece años con la misión de colaborar en la fundación del Real Convento. En respuesta a la petición de establecer un monasterio de la Limpia Concepción, fue elegida para esta empresa en América. Durante su profesión de votos, experimentó un éxtasis místico en el que recibió un anillo de Cristo, simbolizando sus votos y la revelación de que su vida sería un martirio, lo cual aceptó con humildad. A lo largo de su vida, Madre Mariana desempeñó un papel crucial como superiora del convento en tres ocasiones, enfrentando incluso la persecución y el encarcelamiento por parte de monjas rebeldes que buscaban relajar la Regla. Sería la receptora de una profecía de la Virgen del Buen Suceso sobre los castigos del siglo XX por la herejía, la blasfemia y la impureza, ofreciéndose ella misma como víctima. Esto se relaciona con sus tres "muertes" místicas: la primera en 1582 tras esta visión, la segunda en 1588 al presenciar futuros abusos en la Iglesia, y finalmente su muerte real en 1635, prediciendo la fecha y hora.​

Entre sus experiencias místicas, destacan las apariciones de la Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora del Buen Suceso. En 1594, la Virgen le solicitó que gobernara el monasterio, y en 1599 le pidió la creación de una estatua de ella tal como se le aparecía, detallando sus atributos y significados.​ La aparición inicial a la Madre Mariana sucedió en la medianoche, mientras las campanadas resonaban en el Real Monasterio de la Inmaculada Concepción, la Madre Mariana de Jesús Torres se dirigió a la capilla.​ Su oración buscaba la intervención divina para solucionar los graves problemas que obstaculizaban la evangelización, desde el mal ejemplo de algunos religiosos hasta los abusos de las autoridades, pasando por la desobediencia dentro de su propio convento. En medio de su plegaria, una voz la llamó por su nombre, marcando el inicio de un encuentro. El obispo de Quito, Salvador de Ribera y Dávalos, aprobó estas apariciones en 1611.​ Por esta razón, su fiesta se celebra el día 2 de febrero, con el fin de conmemorar su primera aparición.​

La Virgen María, en sus apariciones en Quito, dijo: “Soy María del Buen Suceso, la Reina del Cielo y de la Tierra”.​

Profecías relacionadas a Ecuador:

Un día aquellas tierras serían una república libre conocida como Ecuador.

En el siglo XIX tendrían un presidente de veras cristiano, varón de carácter a quien Dios Nuestro Señor le dará la palma del martirio en la plaza en cuyo sitio está mi convento; él consagrará la república al Divino corazón de mi amantísimo Hijo. (se estima una clara alusión al posterior presidente Gabriel García Moreno, 1861-1865, 1869-1875 que moriría como un mártir).

Profecías generales de la Iglesia:

Una catástrofe espiritual que tendría lugar en la Iglesia católica poco después de mediados del siglo XX.​

Corrupción moral generalizada;

Profanación del sacramento del matrimonio;

Sacerdotes pervertidos que escandalizarán a los fieles y causarán sufrimiento a los buenos sacerdotes;

Lujuria desenfrenada que atrapará a muchas almas;

Pérdida de la inocencia entre los niños y pérdida de la modestia entre las mujeres;

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