El Nilo (en árabe: النيل, alnayl) es el mayor río de África, que fluye en dirección norte a través de diez países —Burundi, Ruanda, Tanzania, Uganda, Kenia, República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Sudán, Etiopía y Egipto— hasta desaguar en el extremo sureste del mar Mediterráneo, formando el gran delta del Nilo, sobre el que están situadas las ciudades de El Cairo y Alejandría.
Tiene una longitud de 6853 km, lo que lo convierte en el río más largo del mundo, aunque con controversias, ya que algunos lo consideran el segundo en esta categoría. Durante siglos fue considerado el río más largo; sin embargo, mediciones del año 2008 han estimado que ese calificativo correspondería al río Amazonas. aunque este dato es controversial entre los científicos y especialistas.
La fuente más lejana del lago Victoria es el río Kagera, localizado al oeste de Tanzania. Si se considera este como fuente del Nilo, su nacimiento sería el curso de agua más largo de los que desembocan en el mar Mediterráneo, siendo el Nilo-Kagera el segundo río más largo del mundo, con una longitud de 6853 kilómetros.
El Nilo tomó su actual configuración al final de la Era Terciaria. Está ubicado al nordeste del continente. Nace en Burundi y tiene dos ramales o fuentes principales: el Nilo Blanco y el Nilo Azul. El primero atraviesa los Grandes Lagos de África, teniendo su fuente más distante en Ruanda, y fluye hacia el norte por Tanzania, el lago Victoria, Uganda, Sudán del Sur y Sudán, mientras que el Nilo Azul nace en el lago Tana, en Etiopía, y cruza el sudeste de Sudán. Ambos se encuentran cerca de la capital sudanesa, Jartum.
La parte del norte del río fluye casi completamente por el desierto, entre Sudán y Egipto, una zona cuya civilización ha dependido del río desde hace milenios. La mayor parte de la población de Egipto y todas sus ciudades —a excepción de las del delta del Nilo y los oasis— se encuentran a lo largo del valle del Nilo (al norte de Asuán), y la mayoría de los lugares de interés cultural e histórico se hallan en las riberas del río. La desembocadura del río conforma el delta del Nilo, a orillas del mar Mediterráneo en Egipto.
La palabra en idioma español Nilo, al igual que la denominación árabe en-Nîl y an-Nîl derivan del Latín Nilus.. Dicho término proviene del griego Neilos (Νειλος). En la antigua lengua egipcia, el río era llamado Hapy (Ḥˁpī) o Iteru (itrw), que significa «río o canal», representado por los jeroglíficos que se muestran en las imágenes. El Nilo era asociado precisamente con el dios Hapi. En el idioma copto, la palabra piaro (sahídico) o phiaro (boháirico) significa «El río».
El Nilo fue un elemento fundamental para el florecimiento de la civilización del Antiguo Egipto. La mayor parte de sus ciudades se encontraban en el valle del Nilo y en su Delta, al norte de Asuán. El Nilo fue vital para la cultura egipcia desde la Edad de Piedra. El cambio del clima y la desertización desecaron las tierras de caza y pastoreo del África septentrional para conformar el Sáhara, en torno al 8000 a. C.; entonces, muchos habitantes migraron y se asentaron junto al Nilo, en donde desarrollaron una economía agrícola y una sociedad centralizada. La superficie del río Nilo se ha congelado al menos en dos ocasiones a lo largo de la historia, en 829 y en 1010.
Se estima que el actual Nilo es, al menos, el quinto río que ha fluido hacia el norte desde las tierras altas etíopes. Las imágenes de satélite usadas para identificar cursos de agua secos en el desierto al oeste de Nilo, nos muestran un cañón, Eonilo, ahora relleno por el flujo superficial. Esto representa un antiguo Nilo llamado Eonilo que fluyó durante el Mioceno (de 23 a 5,3 millones de años antes del presente). El Eonilo transportó sedimentos hasta el Mediterráneo, y varios campos de gas han sido descubiertos dentro de estos sedimentos.
Durante el Mioceno tardío se produjo la crisis salina del Mesiniense, cuando el mar Mediterráneo quedó aislado y se evaporó, y el Nilo bajó su curso a un nuevo nivel que estaba cientos de metros bajo el nivel del océano en Asuán y 2400 metros por debajo de El Cairo. Este enorme cañón que se formó está ahora repleto de sedimentos.
Hay dos teorías en relación con la edad del Nilo integrado: La primera es que el drenaje integrado del Nilo es de edad joven, que la cuenca del Nilo se rompió en una serie de cuencas separadas y solo la cuenca de más al norte tuvo un río siguiendo el curso actual del Nilo en Egipto. Otra teoría propuesta es que el drenaje de Etiopía a través de ríos como el Nilo Azul o el Atbarah/Takazze fluyó al Mediterráneo a través del Nilo egipcio desde la Era Terciaria.
Salama, en 1987, sugirió que durante el Terciario hubo una serie de cuencas continentales separadas, cada cuenca ocupando una de las principales fosas sudanesas: la fosa Mellut, la fosa del Nilo Blanco, la fosa del Nilo Azul, la fosa del Atbara y la fosa Sag El Naam. La cuenca de la fosa de Mellut es de casi 12 kilómetros de profundidad en su parte central y posiblemente todavía está activa. El sistema de la fosa del Nilo Blanco, aunque es más bajo que el Bahr El Arab, es aproximadamente de 9 kilómetros de profundidad.
La exploración geofísica del sistema de la fosa del Nilo Azul estimó la profundidad de los sedimentos aproximadamente entre los 5 y los 9 kilómetros. Estas cuencas no fueron interconectadas hasta después de que cesara su hundimiento y la acumulación de sedimentos fuese suficiente para rellenar las cuencas a tal nivel que permitiera la conexión. Al llenarse las depresiones se conectaron el Nilo egipcio y el sudanés que captaba las aguas etíopes y ecuatoriales durante las últimas etapas de las actividades tectónicas. El río Atbara se desbordó y cerró su cuenca durante los períodos húmedos, hace entre 100 000 y 120 000 años. El Nilo Azul se conectó al Nilo principal hace entre 70 000 y 80 000 años. La conexión del Nilo Victoria se produjo aproximadamente hace 12 500 años.
El sustento jugó un papel crucial en la fundación de la civilización egipcia y el Nilo fue una fuente inagotable del mismo. El Nilo, cuando se desbordaba cada año, hacía que sus riberas fuesen sumamente fértiles. Fue gracias a eso que los egipcios fueron capaces de cultivar trigo, cebada y lino, además de aportar el río abundante pescado y papiro. Todo esto posibilitaba obtener alimento suficiente para toda la población y otros importantes recursos, con lo que se evitaban en general posibles hambrunas, muy frecuentes en el Próximo Oriente debido a la irregularidad de las cosechas. También, el agua del Nilo atrajo al búfalo de agua y, después de que los persas lo introdujesen en el siglo VII a. C., al camello. Estos animales podían ser matados a fin de consumir su carne, podían ser capturados, domesticados, usados para arar e incluso para viajar en el caso de los camellos. El Nilo era también una vía eficiente y cómoda de transporte de mercancías y personas: se utilizaba como vía fluvial para transporte comercial o recreativo.
Gracias a la obtención de lino y trigo posibilitada por el Nilo y sus crecidas, Egipto tuvo una buena relación diplomática con otros países, con lo que el río contribuía a la estabilidad económica y política del país. Además, proporcionaba los recursos necesarios como el alimento o el dinero para poseer un ejército. La leyenda decía que el faraón era el responsable de las inundaciones del Nilo, y que a cambio del agua y las cosechas los campesinos debían cultivar el suelo fértil enviando después una parte de sus recursos al propio faraón, que se encargaba de usarlos en bien de la sociedad. El Nilo era también una fuente espiritual, y se creó un dios dedicado a la bondad de la inundación anual, el dios Hapy, que junto al Faraón controlaba la crecida. Además se consideró al río como una calzada de la vida hasta la muerte.
El historiador griego, Heródoto, escribió que «Egipto era el don del Nilo». Sin la irrigación posibilitada por las aguas del Nilo, la civilización egipcia probablemente habría sido efímera. El Nilo proporcionó los elementos que posibilitaron la eclosión y desarrollo de una gran civilización que perduró tres mil años. El comercio ha sido continuo en el Nilo desde hace miles de años, como podemos ver en el hueso de Ishango, que fue descubierto cerca del lago Eduardo, en el noreste del Congo y que fue datado hacia el año 20 000 a. C.