Nicolae Ceaușescu (; Scornicești, Olt, 26 de enero de 1918-Târgoviște, Dâmbovița, 25 de diciembre de 1989) fue un político y dictador rumano que fue el segundo y último líder comunista de Rumania, sirviendo como secretario general del Partido Comunista Rumano de 1965 a 1989. Fue el jefe de Estado del país de 1967 a 1989, sirviendo como presidente del Consejo de Estado desde 1967 y como el primer presidente desde 1974. Fue derrocado y ejecutado en la Revolución rumana en diciembre de 1989 junto con su esposa Elena Ceaușescu, como parte de una serie de levantamientos anticomunistas en Europa del Este ese año.
Su gobierno estuvo marcado en la primera década por una apertura hacia Europa Occidental y Estados Unidos, y mantuvo una política externa de relativa independencia respecto a la Unión Soviética. Continuó una tendencia preestablecida por su predecesor, Gheorghe Gheorghiu-Dej, quien había logrado persuadir a la URSS de que retirase sus tropas en 1958, y criticó la invasión soviética de Checoslovaquia en 1968. Sin embargo, durante la segunda década del gobierno de Ceaușescu el régimen se volvió más brutal y represivo. Instauró un riguroso culto a su personalidad, un exacerbado nacionalismo y un total deterioro de las relaciones internacionales con el bloque occidental, China e Israel, a semejanza de la Unión Soviética.
Debido a esta política autoritaria y represiva, en contraste con las reformas liberalizadoras que se llevaban a cabo en el resto de Europa Oriental, en diciembre de 1989 Ceaușescu fue derrocado tras una sublevación popular. Capturado cuando intentaba huir del país junto a su esposa Elena, ambos fueron condenados por un tribunal militar bajo los cargos de genocidio, subversión del Estado mediante acción armada contra el pueblo, destrucción de la economía y del patrimonio nacional y desfalco. Hallados culpables, fueron ejecutados tras la sesión sumaria en los tribunales de dos horas televisada para todo el país. Después del juicio, se demostró que no hubo un genocidio donde fueron asesinadas 4.630 personas durante las protestas en Timisoara, tal y como había publicado la prensa occidental, sino que la cifra se rebajó a 93 muertos, siendo los muertos enseñados en televisión cadáveres desenterrados del cementerio de personas fallecidas antes de las protestas. lo cual no redujo culpa o sentencia.
Nacido en la villa de Scornicești en Oltenia, hijo de Alexandrina —su madre, hija de un oficial del ejército de Tudor Vladimirescu— y Andruță Ceaușescu —su padre, un pastor de Gorj y defensor del Partido Campesino—, Nicolae Ceaușescu se trasladó a Bucarest con once años de edad para trabajar en fábricas. A comienzos de 1932 ingresó en el Partido Comunista de Rumania, entonces ilegal, y fue arrestado por primera vez en 1933 por altercados en las calles durante una huelga. Un año más tarde, en 1934, fue arrestado de nuevo por recoger firmas a favor de unos trabajadores del ferrocarril a quienes se estaba procesando y dos veces más por actividades similares. Estas detenciones le granjearon la descripción de "peligroso agitador comunista" y "distribuidor activo de propaganda comunista y antifascista" en los archivos policiales. Pasó, pues, a la clandestinidad, pero fue capturado y encarcelado en la prisión de Doftana en 1936 durante dos años por actividades antifascistas.
Mientras estuvo en prisión conoció a Elena Petrescu, en 1940, con quien se casó en 1946 y que tendría un rol fundamental en su vida política durante el resto de su carrera. En 1940 fue arrestado y encarcelado de nuevo. En 1943 fue trasladado al campo de concentración de Târgu Jiu, donde compartió celda con Gheorghe Gheorghiu-Dej y se convirtió en su protegido. Tras la Segunda Guerra Mundial, cuando Rumania comenzaba a caer en la influencia soviética, Ceaușescu fue secretario de la Unión de la Juventud Comunista (1944-1945).
Cuando los comunistas llegaron al poder en Rumania, en 1947, fue nombrado ministro de Agricultura y viceministro de las Fuerzas Armadas bajo el gobierno de Gheorghe Gheorghiu-Dej y nombrado mayor general en 1950. También ocupó el cargo de viceministro de Defensa y jefe de la Dirección Superior de Política del Ejército. En 1952, Gheorghiu-Dej lo llevó al Comité Central del Partido, meses después de la "Facción Moscovita" liderada por Ana Pauker. En 1954 se convirtió en miembro pleno del Politburó y, finalmente, se alzó con el segundo puesto más importante en la jerarquía del partido.
Con la muerte de Gheorghe Gheorghiu-Dej en marzo de 1965, Ceaușescu pasó a ser líder del Partido Comunista Rumano (tras una disputa con Gheorghe Apóstol) y en 1967 llegó a la presidencia del Consejo del Estado convirtiéndose en una figura popular, gracias a su política independiente, que desafiaba la influencia de la Unión Soviética en el país.
En 1974, Ceaușescu convirtió su puesto de presidente del Consejo de Estado en una presidencia ejecutiva de pleno derecho. Fue elegido por primera vez para este cargo en las elecciones presidenciales de Rumania de 1974, y sería reelegido cada cinco años hasta 1989.
Aunque Ceaușescu había sido jefe de Estado nominal desde 1967, simplemente había sido el primero entre iguales en el Consejo de Estado, derivando su poder real de su condición de líder del partido. Sin embargo, el nuevo cargo lo convirtió en el máximo responsable de la toma de decisiones de la nación, tanto de nombre como de hecho. Estaba facultado para llevar a cabo aquellas funciones del Consejo de Estado que no requerían plenos.
También nombró y destituyó al presidente de la Corte Suprema y al fiscal general cuando la legislatura no estaba en sesión. En la práctica, desde 1974 en adelante, Ceaușescu gobernó con frecuencia por decreto. Con el tiempo, usurpó muchos poderes y funciones que nominalmente estaban conferidos al Consejo de Estado en su conjunto.
Efectivamente, Ceaușescu ahora tenía todo el poder de gobierno en la nación; prácticamente todas las instituciones del partido y del Estado estaban subordinadas a su voluntad. Los principios del centralismo democrático, combinados con las sesiones poco frecuentes de la legislatura (se reunían en sesión plenaria solo dos veces al año) significaron que para todos los efectos, sus decisiones tenían fuerza de ley.
En los años 60 puso fin a la participación activa de Rumanía en la alianza militar del Pacto de Varsovia, destacando su condena a la invasión del Pacto de Varsovia a Checoslovaquia. En 1974, Ceaușescu fue nombrado presidente de la República, manteniendo su posición independiente en las relaciones internacionales. Por ello, su país fue uno de los pocos Estados pertenecientes a la órbita socialista que participaron en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984. Además, Rumanía fue el primer país del Bloque del Este en mantener relaciones oficiales con la Comunidad Europea.
En 1978 Ion Mihai Pacepa, un experimentado miembro de la Securitate, desertó a Estados Unidos, lo que fue un duro golpe para el régimen y lo llevó a rediseñar la arquitectura de la policía secreta. El libro de Pacepa, Horizontes rojos: Crónicas de un espía comunista (1986), señala que el régimen de Ceaușescu colaboró con extremistas árabes y realizó espionaje a industrias de países occidentales.
En 1982 recibió la visita del dirigente comunista español Santiago Carrillo, por entonces secretario general del Partido Comunista de España (PCE), pronunciándose "contra el emplazamiento de nuevos misiles en Europa y por la destrucción de los ya existentes". En un comunicado conjunto abogaron por la "reanudación de la Conferencia de Madrid sobre Seguridad y Cooperación en Europa".
Ceaușescu rehusó poner en práctica medidas de liberalismo económico. La evolución de su régimen siguió la ruta empezada por Gheorghiu-Dej. Continuó con el programa de industrialización intensiva encaminado a la autosuficiencia económica del país que, desde 1959, ya había duplicado la producción industrial y había reducido la población campesina de un 78%, a finales de los años 40, a un 61% en 1966 y un 49% hacia 1971. Sin embargo, para Rumanía, a semejanza de otras repúblicas populares del Este, la industrialización no supuso la total ruptura social con el campo. Los campesinos regresaban periódicamente a las aldeas o residían en ellas, desplazándose diariamente a la ciudad en una práctica denominada naveta. Ésta permitía a los rumanos ejercer como campesinos y obreros al mismo tiempo.