José Nicolás Baltazar Fernández de Piérola y Villena (Arequipa, 5 de enero de 1839-Lima, 23 de junio de 1913), conocido como Nicolás de Piérola, fue un político y estadista peruano. Ejerció como presidente del Perú en dos periodos: el primero, de carácter de facto (1879-1881), y el segundo, de naturaleza constitucional (1895-1899). Es considerado, junto a Ramón Castilla, como el presidente peruano más importante del siglo XIX.
Entre 1869 y 1871, durante el gobierno de José Balta, se desempeñó como ministro de Hacienda y Comercio. Bajo su gestión se suscribió el Contrato Dreyfus, que otorgó a la empresa francesa Dreyfus de París el monopolio de la exportación del guano, desplazando a los antiguos consignatarios nacionales. Entre 1874 y 1877, Piérola encabezó diversas sublevaciones contra los gobiernos de Manuel Pardo y Lavalle y de Mariano Ignacio Prado. El episodio más destacado fue la captura del monitor Huáscar, con el cual enfrentó a dos buques de la marina británica en el combate de Pacocha. Tras el fracaso de sus intentos golpistas, se exilió en Bolivia y Chile.
En diciembre de 1879, tras la partida del presidente Prado durante la guerra con Chile, Piérola dio un golpe de Estado y asumió el poder como jefe supremo de la República. Lideró la defensa de la capital en las batallas de San Juan y Miraflores; sin embargo, tras las derrotas peruanas y la ocupación de Lima en enero de 1881, trasladó su gobierno a la sierra. En Ayacucho convocó a una Asamblea Nacional que lo nombró presidente provisorio. Planeó la creación de los Estados Unidos Perú-Bolivianos para atacar a Chile por la retaguardia, pero ante la falta de apoyo militar y el asedio de sus opositores, renunció en noviembre de 1881 y partió hacia Europa.
Su regreso definitivo al poder ocurrió en 1895, tras fundar el Partido Demócrata y aliarse con el Partido Civil para derrocar al presidente Andrés Avelino Cáceres. Liderando una coalición de montoneras y fuerzas civiles desde Pisco, avanzó hacia el norte para finalmente ocupar la ciudad de Lima, provocando la renuncia de Cáceres y siendo elegido posteriormente presidente constitucional. Su segundo mandato (1895-1899) fue fundamental para la estabilidad del país, pues implementó reformas económicas clave, como el establecimiento del patrón de oro, y profesionalizó las fuerzas armadas para garantizar el orden interno y la institucionalidad del Estado peruano.
La gestión final de Piérola es considerada por la historiografía como el cimiento de la Reconstrucción Nacional y el punto de partida de la denominada República Aristocrática. Logró consolidar el sistema presidencialista y pacificar un país devastado por décadas de guerras externas y civiles, permitiendo que la política peruana entrara en una fase de relativa calma durante las primeras décadas del siglo XX. Tras culminar su gobierno en 1899, se retiró discretamente de la escena pública, manteniendo su prestigio como estadista hasta su fallecimiento en Lima en junio de 1913.
Nicolás de Piérola fue el hijo mayor de José Nicolás Fernández de Piérola y Flores del Campo y de Teresa Villena y Pérez. Sus padres residían en Camaná—ciudad donde su bisabuelo Juan Lucas Antonio Nicolás Flores del Campo era alcalde y coronel de milicias—, pero se trasladaron a Arequipa para su nacimiento. Fue bautizado el mismo día de su nacimiento en el templo de La Recoleta. Su padre, que era naturalista y docente, fue ministro de Hacienda durante el gobierno de José Rufino Echenique, entre 1852 y 1853.
En 1853, con solo 14 años, ingresó al seminario conciliar de Santo Toribio, en Lima. Allí estudió, entre otros cursos, Teología y Derecho, llegando a dictar el curso de Filosofía cuando aún no había terminado sus estudios. Pero abandonó el Seminario en 1860 y poco después se casó con su prima-hermana Jesusa de Iturbide, hija de Nicolasa Fernández de Piérola y de Agustín de Iturbide (homónimo sin relación con el emperador Agustín I y su familia). Sus hijos fueron: Pedro José Nicolás, Eva María, Raquel, Isaías, Luis Benjamín, Amadeo y Victoria.
Sus padres fallecieron en 1857, y él se dedicó a actividades mercantiles y al periodismo; en este último campo colaboró ocasionalmente en periódicos de inspiración católica, como La Patria y El Progreso Católico. Entre 1864 y 1865 editó su propio periódico, El Tiempo, que apoyó al gobierno de Juan Antonio Pezet.
Su carrera política la inició a los 30 años, durante el gobierno del coronel José Balta, llamado por este, gracias a la recomendación de su primo político, el expresidente José Rufino Echenique, para desempeñar el Ministerio de Hacienda, asumiendo así la tremenda responsabilidad de sacar al país de la crisis económica.
Ministro de Hacienda y Comercio (1869–1871)
Piérola ocupó el Ministerio de Hacienda de 5 de enero de 1869 a 18 de julio de 1871 (aunque descontando un breve intervalo en el que fue reemplazado por Manuel Angulo, de noviembre de 1869 a febrero de 1870). Su primera medida fue pedir autorización al Congreso de la República para negociar directamente (sin consignatarios) la venta del guano al extranjero, en un volumen que bordeaba las dos millones de toneladas métricas. La casa judío-francesa Dreyfus Hnos., cuyo titular era el judío-francés Auguste Dreyfus, aceptó la propuesta.
El contrato entre el gobierno peruano y la casa Dreyfus se firmó el 5 de julio de 1869 y fue aprobado por el Congreso el 11 de noviembre de 1870. El contrato se llevó adelante a pesar de las protestas de los capitalistas peruanos o consignatarios, que quisieron suplantar a la Casa Dreyfus, llegando incluso a obtener a su favor un fallo de la Corte Suprema. Pero al final se impuso la voluntad del gobierno de llevar adelante la ejecución del contrato.
Este contrato significó la venta de dos millones de toneladas de guano por valor de 73 millones de soles. La suma obtenida permitió al gobierno de Balta emprender una gigantesca política de obras públicas, especialmente la construcción de ferrocarriles.
Al concluir el gobierno de Balta, el Congreso debatió una acusación contra Piérola referente a las responsabilidades de su gestión como ministro, de la cual fue absuelto el 21 de noviembre de 1872, aunque Piérola tuvo que continuar su defensa a través de las páginas de La Patria.
Tras ser tachada por los civilistas su elección como diputado por Arequipa, Piérola viajó a Chile, y de allí a Francia, donde participó de la vida frívola parisiense. De regreso a América, inició desde el puerto chileno de Quintero una revolución contra el gobierno de Manuel Pardo, zarpando hacia el Perú en una pequeña embarcación llamada El Talismán, el 11 de octubre de 1874. En plena travesía fue nombrado Jefe Supremo Provisorio. Fondeó primero en Pacasmayo pero eludió a la flota peruana y se dirigió al Sur, desembarcando en Ilo. Ocupó Moquegua y planeó ocupar Arequipa, pero fuerzas procedentes de Lima lo derrotaron, el 30 de diciembre de 1874. Así finalizó la llamada «Expedición del Talismán».
Piérola huyó a Bolivia para luego trasladarse a Chile, en 1875, donde emprendió otra insurrección, ya bajo el gobierno de Mariano Ignacio Prado. Se trasladó a Arica, el 3 de octubre de 1876 y con algunos partidarios reunidos en Torata, tomó nuevamente Moquegua, el 6 de octubre. Pero tuvo que retirarse al aproximarse las fuerzas gobiernistas, siendo alcanzado y derrotado en Yacango, el 19 de octubre, por lo que partió nuevamente al destierro
Sin embargo, su obstinación lo arrastró hacia un tercer intento revolucionario. Pero esta vez planificó mejor su accionar. Sus partidarios capturaron el Huáscar, surto en la bahía del Callao, el 6 de mayo de 1877, para poner luego proa al sur, hasta el litoral boliviano, recalando en Cobija, donde subieron a bordo a Piérola e izaron la insignia presidencial. El gobierno peruano ofreció una recompensa a quienes sometieran al Huáscar, colocándolo prácticamente en la categoría de buque pirata. Los revolucionarios, en sus correrías al bordo del Huáscar, detuvieron a dos embarcaciones mercantes con bandera británica, lo que motivó que el almirante inglés A. M. Horsey, entonces de visita en el Callao, amenazara con capturar al monitor para entregarlo a las autoridades peruanas. Ello fue tomado por Piérola como una intromisión extranjera en los asuntos del Perú y respondió a Horsey de manera altanera; para él, ya no se trataba de derrocar al gobierno peruano sino de defender la honra nacional. Frente a Pacocha el monitor trabó un combate con las fragatas británicas HMS Shah y HMS Amethyst, el 29 de mayo de 1877. El monitor, aunque notoriamente inferior en poderío a los poderosos navíos de la armada británica, logró poner en retirada a estos, quedando dueño de las aguas. Luego de esta hazaña, Piérola se entregó en Iquique a las autoridades peruanas y pactó una honrosa capitulación. Y conducido al Callao, prefirió emprender viaje a Chile y luego a Europa. Este episodio cimentó la popularidad de Piérola, hasta convertirlo en un caudillo legendario.