Nicolás del Carmen Infante Díaz (Palenque, 4 de septiembre de 1847 - Palenque, 1 de enero de 1885) fue un liberal y revolucionario ecuatoriano.
Fueron sus padres el guayaquileño Nicolás Infante Bustamante, y la portovejense María de la Trinidad Díaz.
Poseían la hacienda Soledad (en Palenque).
Cuando el niño tenía 9 años, murió su progenitor.
En 1867 trabajó como empleado en un almacén de conservas y abarrotes, como era costumbre entre la juventud de su época.
Durante unos festejos religiosos en Palenque, una camareta explotó muy cerca del niño, lesionándole el muslo derecho. Para atender las curaciones, su madre viajó a Guayaquil con el resto de la familia, y abandonaron el predio agrícola que tanto amaban.
En Guayaquil, Infante Díaz ingresó en 1959 a la escuelita privada del maestro chileno Sr. Chica, el cual le inculcó el amor a la lectura y lo contagió con sus ideas liberales revolucionarias que llenaron de entusiasmo a Nicolás. Se dedicó al estudio de los derechos del hombre y a la lectura de la historia de la Revolución francesa (1789‑1799). La influencia de su preceptor fue tan grande que modificó su existencia, se hizo rebelde, de espíritu combativo a favor de su patria.
Cuando Gabriel García Moreno (1821‑1875) en 1869, dio el golpe que acabó con el gobierno de Javier Espinoza, el general Ignacio de Veintemilla (1828‑1908) protestó y se insurreccionó en Guayaquil ―la Revolución de Veintemilla, entre el 8 de septiembre y el 26 de diciembre de 1876―, tomando el cuartel de artillería. Para esto, Nicolás Infante tenía 22 años y, al conocer la situación, junto a sus dependientes llegaron a las inmediaciones del cuartel donde había un cañón. Al ser descubiertos, les gritaron: «¡Ríndanse!». Ellos respondieron: «¡Vencidos pero jamás rendidos!». Nicolás Infante fue tomado prisionero, y su madre tuvo que pagar la fianza para que lo dejaran en libertad. Tiempo después, el joven viajó a Europa, donde aprendió los idiomas inglés y francés.
Regresó al Ecuador en 1872, y desde Guayaquil frecuentó grupos liberales. En 1873 fue uno de los fundadores ―junto a Juan Bautista, Rolando Coello, Miguel Valverde y Federico Proaño― del periódico político La Nueva Era, donde publicó artículos combativos y mordaces contra García Moreno. El periódico fue cerrado por el tirano García Moreno el año siguiente (1874).
Identificado desde temprana edad con la ideología liberal y los principios del Gral. Eloy Alfaro, tomó parte muy activa y directa en la Revolución de los Chapulos, combatiendo en los campos de la provincia de los Ríos al gobierno de José María Plácido Caamaño Cornejo.
En 1876, Nicolás Infante acaudilló un golpe de Estado en Guayaquil. El general Eloy Alfaro lo proclamó jefe supremo del Partido Liberal Radical. Luego regresó la filas del Ejército Regenerador, que Alfaro había iniciado en Manabí. En 1883 entró triunfante a Guayaquil, donde recibió el grado de coronel.
Nicolás Infante formó un pequeño ejército, denominado Húsares de Chapulo, con el que participó en numerosos combates como el de Mapasingue (cerca de Guayaquil) y Maculillo (cerca de Balzar). Después pasó a su villa natal de Palenque, donde movilizó un centenar de peones. Siguieron hasta Vinces, donde reunieron material bélico. Allí fue nombrado «jefe civil y militar de la provincia de los Ríos».
A principios de noviembre de 1884 intervino en las campañas destinadas a tomar las plazas de Vinces, Palenque y Balzar, y el 23 de noviembre se proclamó «jefe superior civil y militar de la provincia de los Ríos», desconociendo definitivamente al Gobierno constitucional.
En noviembre de 1884, a orillas del río Chapulo, Nicolás Infante Díaz tomó juramento a su grupo, y junto a
Emilio Estrada Carmona (Quito, 1855 ‑ Guayaquil, 1911; presidente unos meses en 1911),
entre otros patriotas, prometieron derramar la sangre para salvar la patria, sumida en la más cruel esclavitud.
A principios de diciembre de 1884 las fuerzas revolucionarias sufrieron varias derrotas y tuvieron que ir cediendo posiciones día tras día. Infante, junto a Emilio Estrada Carmona, Marcos Alfaro y un puñado de bravos soldados, trataron de resistir la feroz embestida de las tropas gobiernistas del general Secundino Darquea, pero muy pronto comprendieron que el único camino de salvación posible era la fuga, por lo que se internaron en las montañas. Permanecieron escondidos varias semanas, hasta que el 30 de diciembre de 1884 fueron informados de que el gobierno había concedido la amnistía a todos los políticos perseguidos.
Bajo el tirano José María Plácido Caamaño (1837‑1900), los liberales fueron víctimas de persecución, tenían orden de prisión. En diciembre de 1884, Infante y Alfaro trataban de evadirse navegando por las aguas del río Alto Palenque. El 31 de diciembre de 1884, las tropas gobiernistas los apresaron y los llevaron prisioneros a Palenque.