Tal Día como Hoy

Nicolás Bravo

Militar y político mexicano; 11.º presidente de México

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Nicolás Bravo Rueda (Hacienda de Chichihualco, Intendencia de México; 10 de septiembre de 1786 - Hacienda de Chichihualco, 22 de abril de 1854) fue un político y militar mexicano que se desempeñó como presidente de México en tres ocasiones: 1839, 1842-1843 y 1846.​ También fungió como vicepresidente de México en dos ocasiones: 1824-1827 y 1846. Bravo es considerado un héroe nacional y fundador del Estado por su participación en el bando insurgente durante la Guerra de Independencia y como un símbolo de patriotismo por su participación en la defensa de Chapultepec durante la Intervención Estadounidense en México.​

Nació en Chichihualco, en la Intendencia de México (actual Guerrero), el 10 de septiembre de 1786. Siendo su padre el militar Leonardo Bravo y su madre Gertrudis Rueda de Bravo.

Su carrera militar comenzó el 17 de mayo de 1811, fecha en que se incorporó a las fuerzas de Hermenegildo Galeana al comienzo de la segunda etapa de la guerra de independencia, en su natal hacienda de Chichihualco, junto a su padre Leonardo, y sus tíos Víctor, Máximo, Miguel y Casimiro, todos ellos de apellido Bravo.​ Pronto se hizo hombre de confianza de Morelos. Guerrero valeroso y magnánimo con el enemigo, se cuenta de él un episodio que lo destaca como un hombre de gran moral y valor: En San Agustín Del Palmar se entera de que el ejército realista bajo las órdenes de Félix María Calleja del Rey logró capturar a su padre, don Leonardo Bravo y que a cambio de liberarlo, el virrey Francisco Javier Venegas le exigía abandonar la lucha y al ejército insurgente; en caso contrario, se ejecutaría al prisionero. Al saber esto el General José María Morelos le autoriza a ofrecer en intercambio por su padre a 800 prisioneros realistas; el virrey declina la propuesta y ejecuta a don Leonardo Bravo a lo que el Rayo del Sur responde entregándole a Bravo 300 prisioneros realistas. José María Morelos, su superior, dispuso al saber del destino fatal de don Leonardo Bravo que, en represalia, fueran ejecutados los prisioneros; pero Bravo, dando ejemplo de entereza y buena voluntad, proclamando la frase "Quedáis en libertad", puso en completa libertad a los prisioneros, no sin antes hacerles saber sobre la suerte corrida por su padre a manos del virrey; algunos de los prisioneros, por decisión propia, se unieron a sus fuerzas, reconociendo su generosidad y grandeza de alma.​ Nicolás sobrevivió a los 11 años de lucha insurgente, aunque estuvo en prisión de 1817 a 1820 por negarse a recibir el indulto. Una vez liberado, se trasladó a Cuernavaca, donde continuó su lucha. En 1821 se unió al Plan de Iguala con Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide y con ellos fue parte del Ejército Trigarante que consumó la Independencia.​

La ruptura del sitio de San Juan Coscomatepec

Treinta y tres días de lucha constante y sangrienta había sostenido el ejército realista pretendiendo adueñarse del pueblo de San Juan Coscomatepec en la provincia de Veracruz, cumpliendo las órdenes del Virrey Calleja. Por su parte, el joven Brigadier don Nicolás Bravo, al frente de su pequeña división, sostenía el reducto insurgente acatando las órdenes de José María Morelos desde Chilpancingo. Se iniciaba octubre de 1813; para los realistas era preciso tomar la posición de San Juan Coscomatepec ubicada estratégicamente, debido a que desde ahí se intercambiaban los caminos reales, de Veracruz al altiplano y del puente del rey a Xalapa, el de Chiquihuite a Acultzingo, además de que por su cercanía con Córdoba y Orizaba, se podría mantener el control de estos lugares donde se almacenaba la producción agrícola tabaquera, principal sostén de gobierno económico de la Nueva España. Por otra parte, era urgente destruir este punto para inmovilizar el ejército del sur, que tenía destinado adueñarse de Oaxaca, para cerrar con ello el cerco que pretendía imponer José María Morelos, quien organizaba ya un gobierno Nacional en Chilpancingo.

Al coronel de ingenieros del estado mayor Luis del Águila se le habían encomendado las operaciones del sitio militar de Coscomatepec iniciado por el teniente coronel Don Juan de Cándano.

Crítica se había tornado la situación realista en su intento de someter a Coscomatepec; este surgía como un punto fuerte defendible por su posición geográfica, su topografía de profundas barrancas y la vecindad de la abrupta serranía del Citlaltépetl (Pico de Orizaba). Además, las guerrillas insurgentes, al mando del coronel Pascual Machorro, venidas del altiplano y de poblados vecinos, convertían audazmente a los sitiadores en sitiados.

La posición insurgente se concretaba a la plaza existente en Coscomatepec rodeada con casas de cal y canto y la iglesia parroquial ubicada al oriente, todo circundado por parapetos que servían para protegerse del ataque enemigo. Pronto la pólvora escaseó, el teniente coronel Leyva, que era el encargado de traerla del estado de Puebla, no aparecía, el peligro se hacía inminente. Sin embargo se daban sangrientos combates como el 16 de septiembre, fecha en que fueron humillados los invasores cubriéndose de gloria los independientes y honrando así el día de la patria.

Con la comida y la pólvora escaseando y con alimento a base de chayotes, don Nicolás Bravo convocó al pueblo frente a su cuartel a las 11 de la noche del 4 de octubre y en arenga patriótica, informó que dos horas más tarde, abandonaría el poblado, quedando los habitantes en libertad para seguirlo o pedir perdón a los realistas al mando del coronel Del Águila, quien habría ofrecido el indulto como recurso para así adueñarse de la plaza. Si heroica había sido la defensa de Coscomatepec hasta ese momento, hecho sublime constituyó la patria realizada, donde los coscomatepecanos de ese entonces, demostraron una actitud valiente a favor de la independencia.

A las dos de la mañana del siguiente día, ya 5 de octubre, aprovechando las tinieblas de la noche, una columna sigilosamente se deslizaba por la estrecha vereda que llevaba al río Tlacoapa y a la planicie oriental; entre esa columna marchaba todo el pueblo, abandonando sus hogares; a cuestas llevaban sus mejores pertenencias. Se cuenta que los cascos de los caballos fueron envueltos en trapos para evitar el chasquido de las herraduras al golpear el empedrado; un niño asustado fue envuelto por un oficial en su capa casi asfixiándolo para acallar sus lamentos; un joven sacó en brazos a su madre paralítica; el capitán José de Esperón, autoridad política del pueblo, condujo a sus dos pequeños hijos en sendos canastos colocados a los lados de su cabalgadura. Como estos, hubo gran cantidad de sucedidos que pusieron de manifiesto la unidad, disciplina y patriotismo del pueblo.

Antes de que llegaran Nicolás Bravo y el pueblo de Coscomatepec a Tlacoapa, el guerrillero Bibiano sorprendió y aniquiló a una partida realista que ahí se encontraba descansando. Hecho esto, Bibiano siguió el camino hacia Huatusco, cruzó la barranca de Jamapa, y del lado opuesto a donde iba a pasar el pueblo, encendió una gran hoguera para llamar la atención de los realistas hacia ese camino; por otro lado, el Coronel Machorro se dirigía rumbo a Orizaba con cientos de mulas de los llanos cercanos desconcertando así aún más al enemigo.

Mientras tanto en Coscomatepec, algunos insurgentes, para despistar, se habían quedado cantando el "Talayote", melodía costeña con un estribillo que decía: “Cogerás la jaula pero los pájaros no”, que las noches de los últimos días, acostumbraban entonar, y cuando consideraron que el pueblo estaba a salvo y a distancia, amarraron unos perros a las campanas de la iglesia y en su desesperación por liberarse las hacían repiquetear.

Al otro día, el ladrido de los perros y el sonar de las campanas cesaron, las fogatas se consumieron y con la claridad del día los sitiadores notaron calma absoluta en el pueblo. Extrañados, una columna de infantes se acercó con cautela a los parapetos. El pueblo estaba vacío, solo un prisionero español que había querido quedarse, se encontraba en el lugar. Los realistas despechados y sintiéndose burlados, fusilaron a su compatriota, y también fusilaron una imagen de la Virgen de Guadalupe, cercenaron el brazo a la efigie de San Juan Bautista, el santo patrono y quemaron el pueblo entero. Sin duda alguna el sitio militar de San Juan Coscomatepec, realizado por el General Brigadier Nicolás Bravo, constituye uno de los hechos de armas más importantes llevado a cabo en la provincia veracruzana durante la guerra de independencia, presentando características únicas en nuestra historia.

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