Nicolás Antonio (Sevilla, 28 de julio de 1617-Madrid, 13 de abril de 1684) fue un célebre erudito novator, iniciador de la Bibliografía española moderna.
En el siglo XVI un Nicolás Antonio llegó desde Amberes a Sevilla y se casó con Ana de Gomar, que también era de Flandes.
En 1572 nació de este matrimonio otro Nicolás Antonio, que llegó a ser miembro del Consulado de Cargadores a Indias. Obtuvo en 1626 de Felipe IV la administración del Almirantazgo Real de la Corte de Andalucía y del Reino de Granada y figura, en 1622, como hidalgo en Dos Hermanas, desempeñando también, en Amberes, el cargo de juez y presidente de la Armada flamenca. Contrajo matrimonio con María Nicolás, hija a su vez de Jacques Nicolás, de Amberes, y Barbola Bernart, también flamenca.
El séptimo hijo de Nicolás Antonio y María Nicolás fue Nicolás Antonio Nicolás, nacido en 1617. Su hermana Beatriz se casó con José Diego Bernuy, marqués de Benamejí, y su hermana Antonia se casó con Francisco de Conique Antonio.
Nació en Sevilla el 31 de julio de 1617 y fue bautizado en la parroquia del Sagrario el 7 de agosto del mismo año.
Estudió Gramática, Artes Liberales y Teología en el Colegio de Santo Tomás, de los dominicos. Luego estudió Cánones en el Colegio de Santa María de Jesús.
En 1636 comenzó a estudiar Derecho en la Universidad de Salamanca. Uno de sus profesores aquí fue Francisco Ramos del Manzano, que más tarde fue nombrado conde de Francos, consejero de Felipe IV y maestro de Carlos II. Se graduó en 1639.
Tras terminar sus estudios regresó a Sevilla, donde se centró en visitar las bibliotecas de la ciudad y, sobre todo, la del Monasterio de San Benito.
En esta etapa comenzó la elaboración del Onomasticón de los 50 libros del Digesto. Esto implicaba recoger todos los personajes que aparecen en la recopilación de sentencias de los jurisconsultos romanos, que es parte del compilación de Justiniano. Cuando llevaba un tercio del trabajo paró al darse cuenta de que en 1579 ya había publicado una obra así Antonio Agustín y Albanell.
Entonces, animado por el abad benedictino Benito de la Serna, emprendió la tarea de su obra Bibliotheca Hispana.
El 28 de agosto de 1646 se le nombró caballero de la Orden de Santiago.
Entre 1652 y 1654 residió en Granada, donde estuvo en un pleito con acreedores de un pariente suyo, el mariscal de Alcalá del Valle José Diego de Bernuy y Mendoza. En 1654 se trasladó a Madrid.
El 8 de abril de 1655 la Escuela de Cristo de Madrid acordó permitir su entrada. El 6 de abril de 1656 fue nombrado nuncio de altar de esta institución. Los nuncios de altar se escogían entre personas modestas, caritativas y diligentes. Su función era cuidar del oratorio de la Escuela de Cristo y dar cuenta de si algún miembro caía en alguna falta grave pública o que pudiera resultar inconveniente. El 3 de septiembre de 1656 fue nombrado coadjutor del secretario de la Escuela de Cristo madrileña. El secretario por entonces era el sacerdote Juan de Muxica. Nicolás Antonio fue escogido como primer diputado seglar de la Escuela de Cristo de Madrid el 26 de abril de 1657.
En 1659 publicó en Amberes su trabajo De Exilio, sive de Exilii poena antiqua et nova, Exulumque Conditione et Juribus, Libri tres.
En 1659 fue a Roma como agente general del rey. El inquisidor general de España, Diego de Arce y Reinoso, le nombró también agente de la Inquisición. Posteriormente, el virrey conde de Peñaranda consiguió que fuese nombrado agente de España en Nápoles, el capitán general Luis de Guzmán Ponce de León consiguió que fuese nombrado agente de España en el ducado de Milán y el virrey Francisco Fernández de la Cueva y Enríquez de Cabrera consiguió que fuese agente de España en Sicilia.
En Italia pudo consultar libros vetados por la Inquisición española y realizó un fichero bibliográfico que, en buena medida, recogía los libros de su amplia biblioteca.
El cardenal Pascual de Aragón le ofreció un puesto de canónigo de la catedral de Toledo y permutó esta canonjía por otra en la catedral de Sevilla, con dispensa de residencia, el 22 de mayo de 1664. La renta que le correspondía por ser canónigo supuso una ayuda a su economía, mermada por la formación de su biblioteca.
En 1678 Carlos II le nombró fiscal del Real Consejo de Cruzada. Tomó posesión del cargo en enero de 1679. También se reincorporó a las actividades de la Escuela de Cristo de Madrid y asistió a las juntas de ancianos de la misma entre 1681 y 1684.