Nereo y Aquileo eran dos soldados romanos que se convirtieron al cristianismo y fueron martirizados en Roma, probablemente en la persecución de Diocleciano, y son venerados como santos mártires por la Iglesia católica.
El papa Dámaso I (366–384) puso en la tumba de Nereo y Aquileo una inscripción de la que Giovanni Battista De Rossi encontró in situ dos importantes fragmentos en 1874.
Era ya conocido el texto completo de la inscripción, copiado en el siglo VII y conservado en diversos manuscritos del siglo VIII con indicación del lugar donde existía la inscripción y de la identidad de los mártires aludidos. Un ejemplo es un manuscrito de Einsiedeln que en una sección titulada Inscriptiones Urbis Romae dice que la inscripción estaba in sepulchro Nerei et Achillei y que se refería a Nereus et Achilleus martyres. El texto se encuentra también en manuscritos de Heidelberg, Klosterneuburg y Gottwick. El descubrimiento en 1874 del original hizo aún más evidente quiénes eran los mártires elogiados por Dámaso.
Texto de la inscripción de Dámaso
Militiae nomen dederant saevumq(ue) gerebant
officium, pariter spectantes iussa tyranni,
praeceptis pulsante metu servire parati.
Mira fides rerum: subito posuere furorem,
conversi fugiunt, ducis impia castra relinquunt,
proiciunt clipeos faleras telaq(ue) cruenta,
confessi gaudent Christi portare triumfos.
Credite per Damasum possit quid gloria Christi.
Traducción: Se habían enrolado como soldados y cumplían su deber cruel al observar cada uno de los dos las órdenes de un tirano, por miedo dispuestos para servir a sus indicaciones. Hecho maravilloso mas seguro: de repente dejan su furor, convertidos huyen, abandonan el impío cuartel del comandante, tiran sus escudos, medallones, armas sangrientas, y al confesar a Cristo se alegran llevar sus triunfos. Creed, por el testimonio de Dámaso, lo que puede la gloria de Cristo.
Este texto, cuyo último verso recuerda, por sus ideas y expresiones, otra inscripción damasiana referente a la conversión de san Pablo, celebra como semejante brillante milagro de conversión por el poder de Cristo la de Nereo y Aquileo, que deben haber sido miembros de la guardia pretoriana de Roma.
Los historiadores consideran probable que estos dos santos fueron muertos en la persecución de Diocleciano, dirigida inicialmente contra los cristianos del ejército (295–298) y después contra la Iglesia cristiana como tal (de 303).
Una leyenda tardía, las Actas de los santos Nereo y Aquileo del siglo V o VI representa a los dos mártires no como soldados sino como eunucos cubicularii (ayudas de cámara) de la noble dama Flavia Domitila, descrita inicialmente como sobrina del emperador romano Domiciano y más adelante en el texto como sobrina de cierto cónsul romano Clemente, generalmente identificado como Flavio Clemente, marido de una sobrina de Domiciano llamada Flavia Domitila
En esta leyenda los dos eunucos convencen a su ama, que se está preparando para las bodas, que es preferible la virginidad. El novio despechado obtiene del emperador que Domitila sea desterrada a una isla por hacerle cambiar de decisión. Los dos eunucos la acompañan a la isla, donde disputan co dos discípulos de Simón el Mago. Siguen confirmando a Domitila en su propósito de virginidad y por lo tanto el novio les hace transferir a Terracina, torturar duramente e matar. Un discípulo de los dos eunucos roba sus cuerpos y los entierra cerca de la tumba donde fue enterrada Petronila, la hija del apóstol Pedro, en la cripta de piedra arenisca de la finca de Domitila en la via Ardeatina a una milla y media de la muralla de la ciudad.
Según Dennis Trout, estos pormenores fueron incluidos con el fin de conectar el relato con los mártires enterrados en las tumbas cercanas, para aumentar la confianza de los lectores en la recomendación de la castidad, y para validar la autenticidad de la tumba de Nereo y Aquileo, uno de los principales lugares de interés, junto con la de Petronila, para los visitantes de las catacumbas de Domitila.