Neiva es un municipio colombiano, capital del departamento de Huila. Situado entre la cordillera Central y Oriental, en una planicie sobre la margen oriental del río Magdalena, en el valle del mismo nombre, cruzada por los ríos Las Ceibas y del Oro. Su extensión territorial de 1533 km², su altura de 442 metros sobre el nivel del mar y su temperatura promedio de 27.7 °C.
Su área metropolitana no constituida posee una economía muy dinámica basada en el ecoturismo, gastronomía, industria y comercio. Es una de las conurbaciones colombianas aún no oficiales, pero existentes de facto en el norte del departamento de Huila. Sus municipios satélites son Rivera, Palermo, Tello, Baraya, Aipe, Villavieja y Campoalegre. Tiene 525.432 habitantes.
Como capital del departamento, Neiva alberga las sedes de la Gobernación de Huila, la Asamblea Departamental, el Tribunal Administrativo de Huila, la Fiscalía General, la Contraloría Departamental, la Procuraduría Regional, la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena y otras instituciones y organismos del Estado, así como a nivel educativo superior. De igual modo, cuenta con la presencia de entidades como la Caja de Compensación Familiar de Huila, la Cámara de Comercio; además, es la sede de empresas oficiales, como las departamentales Electrohuila y las municipales Empresas Públicas de Neiva. Es sede episcopal de la diócesis de Neiva.
Neiva, Vida y Paz es su marca internacional. Es reconocida como "La Capital Bambuquera de América" y "La Capital del Río Magdalena".
Existen numerosas hipótesis sobre el origen del nombre de la ciudad. La mayoría afirma que le fue dado por Sebastián de Belalcázar, quien le encontró semejanzas con el valle de Neiba en la actual República Dominicana. Otros dicen que el vocablo tiene un origen universal, dado que Neva es un río de Rusia occidental, una aldea alpina del Piamonte en Italia, un río en Portugal o una palabra quechua -neyba- que significa decir culebra.
En el año de 1539 el capitán Juan de Cabrera, fundó por primera vez la ciudad en el sitio que hoy se conoce con el nombre de las Tapias, en Otás, Campoalegre, sobre la orilla derecha del río Neiva, en dominio de los indios tamas. La antigua fundación duró poco y hacia 1550 Juan de Alonso y Arias, la trasladó al sitio que hoy ocupa Villavieja, donde fue destruida por las tribus pijaos en 1560. La tercera fundación la realizó el 24 de mayo de 1612, en el sitio que hoy ocupa, Diego de Ospina y Medinilla, como la capital de la provincia de Páez, que en 1610 se había separado de la gobernación de Popayán y tenía por capital a la ciudad de San Sebastián de La Plata.
La nueva Provincia de Neiva se formó luego con la unión de cuatro cabildos con la ciudad como capital, la Plata, Timaná, y Purificación, y declaró solemnemente su independencia según acta redactada y firmada por José Rafael de Cabrera y Cuellar el 8 de febrero de 1814. En 1905 se creó el departamento del Huila y desde entonces la ciudad inició un notorio proceso de desarrollo, hasta llegar al punto en que actualmente se encuentra. Su crecimiento urbano fue muy lento con un núcleo inicial de solo 6 hectáreas comprendida alrededor de la plaza mayor.
A fines del siglo XVII contaba con 33 hectáreas desarrollas sobre la margen derecha del Río Magdalena, a fines de siglo XVIII su área alcanzó 45 Hectáreas y al finalizar el siglo XIX llegó a 85 hectáreas, Con tendencias de crecimiento hacia el norte y hacia el sur. En 1912 tenía 122 Hectáreas, en 1930 187 Hectáreas, sin contar las 60 Hectáreas que ya ocupaba el aeropuerto, en 1942 se contaban ya con 230 Hectáreas. Con tendencia de crecimiento hacia el este, en 1947 eran la 332 Hectáreas, en 1960 sumaba su casco urbano 503 Hectáreas, en 1967 tenía 790 Hectáreas, en 1985 su área desarrollada era de 1794 Hectáreas y actualmente su mancha urbana ocupa aproximadamente 2380 Hectáreas que representan el 52% del área ubicada dentro del perímetro urbano. Este análisis de crecimiento demuestra su formidable impulso desde el año de 1960, el cual se ha realizado principalmente de una manera espontánea, especialmente hacia el oriente y el norte.
Varias son las hipótesis en torno al origen del nombre de la ciudad de Neiva. Sostienen algunos que fue dado por los españoles, dada su semejanza con algún lugar de Portugal o las Antillas. Sin embargo, al parecer la palabra Neiva tiene un origen más universal: Neiva o Nieva, es el nombre de un río en la Rusia Occidental. También es el nombre de una aldea de Rusia, es el nombre de una aldea de Piamonte, el nombre de un río de Portugal Naybe, significa culebra en lengua cuna, dentro de las crónicas de la conquista se lee:'
También se asegura que los españoles le dieron este nombre por su semejanza con el Valle de Neyba en Santo Domingo, igualmente en su libro El Huila y sus Aspectos, el historiador Joaquín García Borrero sugiere que el nombre de Neiva pudo provenir de Haití, en donde los españoles encontraron un río que los naturales llamaban Neyve o Neyva.
Siendo alcalde de la ciudad, Jaime Cerquera dictó el decreto 210 del 6 de diciembre de 1967, por el cual adoptó los símbolos de la ciudad de Neiva.
La primera franja o superior es de color rojo y simboliza el valor, arrojo y amor a la libertad del pueblo huilense.
La segunda franja o central es de color verde como homenaje al hombre, al trabajo, al esfuerzo creador de las letras, las artes y la cultura de la tierra y como símbolo de esperanza.
La tercera franja o inferior es de color amarillo, y expresa la nobleza, liderazgo y espiritualidad del neivano así como la riqueza natural de su territorio.
Cruzando la bandera de adentro hacia afuera y hacia arriba llevara una flecha indígena en negro que representa el espíritu de superación de nuestra raza.
El escudo de la ciudad será de figura suiza modificada a la española, terciado en la faja (siendo la intermedia menor) con las siguientes características:
En la faja superior sobre azur una serranía en sable coronada por tres picos en plata, que representan el Nevado del Huila, testigo de la historia de la ciudad.
la faja intermedia de plata, representa al río Magdalena, padre de la nacionalidad y una embarcación indígena en sable rememora la importancia de esta arteria en el progreso de la ciudad.