Nazaret (en árabe: الناصرة, romanizado: al-Nāṣira; en hebreo: נצרת, romanizado: Nāṣraṯ) es la ciudad más poblada del distrito Norte de Israel, en las estribaciones meridionales de los montes de la Baja Galilea, a 10 km al norte del monte Tabor y a 23 km al oeste del mar de Galilea.
Conocida como la «Capital árabe de Israel», Nazaret sirve como centro cultural, político, religioso, económico y comercial para la comunidad árabe del país, siendo actualmente la segunda ciudad con mayor población árabe de Israel, con una población calculada en unos 76 551 habitantes a finales de 2017, un 60 % de los cuales son musulmanes y el resto son cristianos (40 %). La ciudad también tiene un inmenso significado religioso para los cristianos debido a que, según los evangelios canónicos, los años de la vida oculta de Jesús, la figura central del cristianismo, transcurrieron allí.
Junto con Nazaret Ilit (desde 2019 llamada Nof HaGalil), una ciudad creada en 1954 en el término municipal de Nazaret, declarada ciudad independiente en 1974 y habitada por 40 596 personas en 2017 (un 80 % de los cuales son judíos), forma un núcleo urbano de 117 147 personas, en su mayoría de creencias judeocristianas (52 %) y de etnia árabe (un 72,27 %), con unas considerables minorías de creencias musulmanas (48 %) y de etnia judía (27,72 %).
El nombre griego de Nazaret (Ναζαρέθ) aparece por primera vez en los evangelios en el texto de Mateo que dice así se cumplió lo que fue dicho por los profetas, que había de ser llamado Nazareno (ναζωραιος) (Mateo 2:22-23).
Un punto de vista verosímil es que Nazaret y su gentilicio, «nazareno» (Ναζωραῖος), son una adaptación normal de un término griego que reconstruye una hipotética palabra aramea, que se encontraría también en la raíz de la palabra con que algunos escritos rabínicos posteriores apodaron a Jesús. Esta palabra aparece doce veces en los manuscritos griegos sobrevivientes del Nuevo Testamento, 10 veces como Nazaret o Nazareth, y dos como Nazará. Las dos primeras formas retienen terminaciones femeninas comunes en los topónimos de Galilea. Las variantes menores, Nazarat y Nazarath también están confirmadas. La forma Nazará (Ναζαρά) podría ser la forma más antigua del nombre en griego, que se remonta al supuesto documento Q y se encuentra en Mateo 4:13 y Lucas 4:16.
Varios estudiosos han cuestionado una relación entre «Nazareth» y los términos «Nazareno» y «Nazōraeno» por razones lingüísticas, mientras que algunos afirman la posibilidad de la relación etimológica «dada la idiosincrasia del arameo de Galilea».
Tradicionalmente se ha interpretado este gentilicio referido a Jesús en Mateo 2:22-23 como un juego de palabras, según la opinión, entre otros, de San Jerónimo, posiblemente derivada de la palabra hebrea נצר (natser, transcrito Nazer), que significa «brote», en alusión a la profecía de Isaías en que llama al Mesías Saldrá una vara del tronco de Isaí y un vástago (Nétzer) retoñará de sus raíces (Isaías 11:1). Profecía similares se encuentran en Isaías 53:2, Jeremías 23:5 y Zacarías 3:8.
Diferentes derivados de este vocablo se usan en el libro de Isaías como alusión mesiánica y se traducen según el contexto como «retoño», «vástago», «rama», «flor» o «renuevo»; o como alguna conjugación de vigilar, guardar, observar, defender, rodear, preservar (del peligro) o esconder. Este último significado para «Nazaret» podría deducirse de Isaías 65:4 y correspondería con que este versículo se refiere a que aquellos que se esconden y viven entre tumbas, pues muy cerca de Nazaret y bajo el actual casco urbano se encuentra una antigua necrópolis.
Sin embargo, hay otra hipótesis sobre el juego de palabras profético al que hace alusión este texto. Se ha especulado que puede referirse a la costumbre judía de consagrarse a Dios por un período y dejarse el pelo en signo de esa consagración, absteniéndose de bebidas alcohólicas, relaciones sexuales, etcétera. A ese tipo de consagración se llamaba «nazareato», como el caso de Sansón: Porque, he ahí, concebirás y tendrás un hijo y nunca le afeitarán la cabeza: porque el niño será un Nazareo (נָזִיר Nazir: separado, que se aparta, consagrado) delante de Dios, desde la matriz y comenzará a liberar a Israel de las manos de los Filisteos (Jueces 13:5).
De estas formas, el autor del evangelio de Mateo pudo haber asociado las palabras de estos textos veterotestamentales al nombre de la ciudad de Nazaret, cuyo nombre pudo haberse originado de la misma raíz fonética.
Excavaciones arqueológicas en la ciudad de Séforis, a 6 km de la actual ubicación de Nazaret, documentaron restos arqueológicos del Paleolítico medio (que incluyen pedernales realizados con el método Levallois) y de la cultura Yarmukian. También se encontraron restos del Neolítico precerámico B y de la Edad del Cobre media. La evidencia de restos de cerámica indicó que el sitio de Séforis fue habitado durante la Edad del Hierro (1000-586 a. C.), y que se puede verificar una ocupación real y diversos trabajos de construcción desde el siglo IV a. C., con el período helenístico.
El origen de Nazaret mantiene cierta controversia, porque no es mencionada por historiadores o geógrafos del siglo primero. Sin embargo, existe acuerdo entre los arqueólogos profesionales en que Nazaret ha estado continuamente ocupada desde el período helenístico tardío, pasando por los períodos romano temprano y bizantino. Entre los años 66-73 de la era común, el historiador judeorromano Flavio Josefo, en el contexto de la primera guerra judeo-romana, hizo referencias a la Galilea del siglo I (una región de unos 4000 kilómetros cuadrados), la región donde actualmente se encuentra Nazaret. En ellos, Josefo menciona 45 ciudades y aldeas, pero Nazaret no está incluida. La ciudad que menciona más cercana a la localización actual de la ciudad es «Japha», totalmente destruida en el año 67 por los romanos debido a la guerra. Según Josefo, las víctimas de aquella destrucción, que ascenderían a 15 000, posiblemente fueron sepultadas en el lugar de la actual Nazaret. Excavaciones hechas en esa ciudad muestran la existencia de una necrópolis. Según John P. Meier, Nazaret era «un lugar insignificante situado en los montes de la Baja Galilea, un pueblo tan oscuro que nunca lo mencionan el Antiguo Testamento, Josefo, Filón, ni la literatura temprana de los rabinos, ni los pseudepigrapha del Antiguo Testamento». Según Gregory Jenks, esta falta de mención no demuestra que Nazaret no existiera en el siglo I, o incluso que fuera desconocida para Josefo. Sin embargo, sugiere que Nazaret no participó en la primera guerra judeo-romana, y que era un lugar tan insignificante que Josefo no tenía razones para mencionarla.
Cronológicamente hablando, es en los evangelios donde aparece citada por primera vez hasta en una docena de ocasiones, como se ha señalado anteriormente. Aunque Lucas 1:26 la llama «ciudad» y la describió suficientemente grande e importante como para tener una sinagoga (Lucas 4:16), en realidad sería una aldea pobre que debió toda su importancia posterior al hecho cristiano. El nombre de nazarenos dado a los cristianos del siglo I era sin duda irónico y despectivo, y en tal sentido el nombre de Jesús se acompañó con el título «de Nazaret», un lugar oscuro que en nada lo favorecía, tal lo señalado por Raymond E. Brown.
El arqueólogo estadounidense James F. Strange señaló: «Nazaret no se menciona en antiguas fuentes judías antes del siglo III d.C. Esto probablemente refleja su falta de protagonismo, tanto en Galilea como en Judea». Strange calculó la población de Nazaret a principios del siglo I en una cifra «hasta un máximo de aproximadamente 480» personas. En 2009, la arqueóloga israelí Yardenna Alexandre excavó restos arqueológicos en Nazaret que podrían datar de la época de Jesús en el período romano temprano. Alexandre dijo a la prensa: «El descubrimiento es de suma importancia, ya que revela por primera vez una casa del pueblo judío de Nazaret». Otras fuentes indican que, posiblemente, durante el tiempo de Jesús, Nazaret tenía una población de unos 400 habitantes y un baño público, que era importante para propósitos cívicos y religiosos.