Nasry Juan Asfura Zablah (Tegucigalpa, 8 de junio de 1958), conocido como Tito Asfura o Papi a la Orden, es un político y empresario de la construcción hondureño que se desempeña como presidente de Honduras desde el 27 de enero de 2026. Anteriormente fue alcalde municipal del Distrito Central desde 2014 hasta 2022 y candidato presidencial del Partido Nacional en las elecciones de 2021 y 2025. En las últimas resultó electo con un 40.27 % tras una elección ajustada contra Salvador Nasralla quien obtuvo 39.53 %, una diferencia menor al 1 %.
En octubre de 2020, una unidad contra la corrupción del Ministerio Público solicitó la persecución criminal contra Asfura, por suponerlo responsable de la malversación de 17.4 millones de lempiras a su favor entre 2017-2018 y de otros delitos. En junio y julio del siguiente año, la petición fue declarada sin lugar por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia. En octubre de 2021, su nombre apareció en los Papeles de Pandora.
Nasry Asfura nació el 8 de junio de 1958 en Tegucigalpa, nieto de inmigrantes palestinos. Se graduó de Bachillerato en el Instituto San Francisco; realizó estudios de Ingeniería Civil en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, los cuales no concluyó.
Entre 1990 y 1994 fungió como asistente fiscal municipal capitalino y asistente de la alcaldesa Nora Gúnera de Melgar. Del 94 al 98 se desempeñó como gerente de servicios públicos. Fue miembro de la administración del alcalde de la capital, César Castellanos Madrid (1998), y de su esposa Vilma Reyes Escalante (1998-2002).
Participó en las elecciones internas del Partido Nacional en febrero de 2005, como precandidato a alcalde del distrito Central, siendo derrotado por Ricardo Álvarez. Durante esas elecciones, usó la frase «¡Papi a la orden!» en anuncios proselitistas, la cual se volvió su apodo. Álvarez se convirtió en alcalde de la capital en las elecciones generales de ese año, por lo cual Asfura pasó a ser regidor de su administración. Resultó electo diputado por el departamento de Francisco Morazán en las elecciones de 2009, pero luego fue nombrado director del Fondo Hondureño de Inversión Social, hasta septiembre de 2011.
Asfura fue electo alcalde de la capital en las elecciones generales de 2013 y reelecto en las de 2017. Su administración se caracterizó por la construcción de obras de infraestructura vial. Entre las obras funcionando se encuentran:
Una de las críticas recurrentes durante su administración fue la tala excesiva de árboles, muchas veces debidas a proyectos de obras viales. Según datos recopilados por El Heraldo, en parte provenientes de la Unidad de Gestión Ambiental, durante la administración de Asfura se talaron 991 árboles, a uno cada tres días, y se trasplantaron 1,852. Según vecinos del barrio La Leona, en abril de 2017 la Alcaldía pretendía cortar árboles antiguos en el parque del mismo nombre. El entonces regidor municipal y candidato a alcalde por el Partido Innovación y Unidad, Carlenton Dávila, dijo en julio de ese año que la Alcaldía había recibido una solicitud para cortar los árboles del Cerrito de la Felicidad en la colonia John F. Kennedy. En ambos casos esto serviría para la construcción de parques Vida Mejor, que fueron parte de un programa del gobierno de Juan Orlando Hernández. Los proyectos no se llevaron a cabo.
El 5 de octubre de 2020 el movimiento Unidad y Esperanza fundado por el diputado David Chávez oficializó a Nasry Asfura como su candidato presidencial, siendo Chávez su precandidato a alcalde del distrito Central y Rigoberto Chang Castillo el coordinador de campaña. En las elecciones primarias de marzo de 2021, Asfura ganó la candidatura con 681,701 votos, el 70.1 %, sobre el presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva, que obtuvo el 29.9 %. Mientras que en las elecciones generales de noviembre de ese año, obtuvo 1,240,260 votos —el 36.93 %—, derrotado por Xiomara Castro, que obtuvo el 51.12 %.
Asfura volvió a lanzar su precandidatura presidencial, participando en las elecciones internas de marzo de 2025, las cuales ganó con 625,893 votos, el 75.8 % de las marcas totales dentro del Partido Nacional. Su principal opositora, la ex primera dama Ana García Carías, obtuvo el 21.3 %.
En su plan de gobierno, Juntos Vamos a Estar Bien 2026-2030, Asfura visionó una Honduras con constantes fuentes de «trabajo, trabajo y más trabajo», sostenido por un fortalecido estado de derecho, la democracia y la certidumbre jurídica y política. Su plan de trabajo se centró en la industria manufacturera —el mayor generador de empleo formal, con más de 380 000 afiliados—, prometiendo modernización industrial, la reactivación de la maquila y el desarrollo de zonas de inversión. Propuso modernizar la agricultura y crear un programa de reservas estratégicas de alimentos. Entre salud se planteó como objetivo reducir la mora quirúrgica con campañas masivas y telemedicina, garantizar la disponibilidad de medicamentos e implementar expedientes digitales. En educación una de las propuestas fue transformar el currículo con un enfoque en STEAM. El plan habló también de solventar la crisis financiera en el sector de energía eléctrica, implementando nuevas tecnologías, aumentando el abastecimiento con un enfoque en fuentes de energía renovables y dando autonomía a los entes reguladores. En infraestructura, se prometió pavimentar y rehabilitar 5000 km de red vial, así como lanzar un programa de construcción de 550 000 viviendas nuevas y mejorar otras 750 000 existentes.
A cuatro días de las elecciones generales, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intervino en la campaña electoral para apoyar a través de un mensaje en redes sociales a Nasry Asfura, a quien calificó como el «único verdadero amigo de la libertad» entre los tres candidatos más fuertes, y pidió a los hondureños votar por él. Asfura pasó gran parte de su campaña en Washington, demostrando su alineamiento con la política exterior de la administración Trump.
Asfura ganó las elecciones con el 40.3 % de los votos. Los resultados estuvieron marcados por retrasos, con los candidatos de la oposición Salvador Nasralla y Rixi Moncada criticando el lento recuento de votos. Se convirtió en el candidato más votado en la historia del Partido Nacional.
El cambio de mando se realizó el 27 de enero de 2026 en el Congreso Nacional. Previo a su posesión, María Antonieta Mejía, una de las designadas presidenciales electas, informó el 26 de diciembre que Asfura asumirá la presidencia en una ceremonia en el edificio parlamentario, a diferencia de la tradicional inauguración en el Estadio Nacional, afirmando que quiere un evento "simbólico y discreto" para abstenerse de un evento "que tenga un presupuesto elevado".
Los Pandora Papers (en español «Papeles de Pandora») mencionaron a Asfura como dueño de la empresa Karlane Overseas SA. en 2007, registrada en Panamá por la firma Alcogal en 2006. El banco que ayudó a Asfura a crear dicha empresa dijo que fue usada para comprar tierras a la familia de Asfura y a otros en Tegucigalpa para desarrollar un centro de negocios allí. Personeros de Asfura dijeron que el alcalde no tiene inversiones extraterritoriales y enviaron documentos a AFP constatando que Asfura dejó de ser accionista de esa empresa el 20 de junio de 2007.
En 2005 Asfura fue criticado porque estaría ligado a la empresa Sulambiente, que ganó millones de lempiras por un controversial contrato suscrito con la municipalidad de San Pedro Sula para la recolección de basura. Según el medio Expediente Público, documentos señalan a Asfura como accionista del 50 % de Sulambiente desde su creación hasta 2016, por medio de su empresa Agac de Centroamérica.
En octubre de 2020, la Unidad Fiscal Especializada Contra Redes de Corrupción (Uferco) presentó una petición de antejuicio ante el juzgado Anticorrupción para poder proceder a la persecución penal de Asfura y de Nilvia Castillo, una regidora de su administración, por suponérselos responsables de abuso de autoridad, fraude, malversación de caudales públicos, falsificación de documentos y lavado de activos. El documento con investigaciones de un año, acusa a ambos del desvío 29.4 millones de lempiras de fondos públicos en beneficio propio entre 2017 y 2018. Entre esos años, Asfura en su condición de alcalde y el tesorero municipal, habrían gestionado la emisión de 23 cheques a nombre de Asfura, que suman una cantidad de 17.4 millones de L. y los cuales fueron depositados en tres cuentas: una indicando el origen de los fondos como aportes de campaña —con 11.9 millones—, otra indicando fondos propios o aportaciones de allegados —con 1.1 millones— y otra indicando salario devengado —con 4.4 millones. El perfil bancario de la primera cuenta, dice el documento, fue cambiado a nombre de Decodesa, una empresa presuntamente de Asfura.