Nantes es una ciudad francesa situada en la orilla del río Loira, a 50 km del océano Atlántico. Es la capital del departamento de Loira Atlántico y de la región de Países del Loira. Es el centro de una conurbación de más 300 000 habitantes[cita requerida]. Se la considera, junto a la de Saint-Nazaire, como la mayor área metropolitana del oeste de Francia.
Aunque en la actualidad no se encuentre administrativamente dentro de Bretaña, histórica y culturalmente la ciudad sigue formando parte de la misma, donde antaño se hablaba el galó, una lengua románica.
Durante la Revolución francesa, la defensa de Nantes fue un evento fundamental de la guerra de la Vendée. A lo largo de los siglos XIX y XX, su desarrollo industrial fue de los más importantes de Francia occidental.
En la época de la conquista romana llevaba probablemente el nombre de «Condevicnum» y era la capital de un pueblo llamado «Namnetes», cuyo nombre adoptó más tarde (Portus Namnetum).
En la época romana, Nantes era parte de la provincia Lugdunense (cuya capital era Lugdunum, la actual Lyon). Los Námnetes, considerados como enemigos vencidos, eran una civitas stipendiaria (lo que implicaba pesados impuestos) y perdieron los territorios al sur del Loira. El bajo Loira formó el límite entre las provincias de Aquitania y Lugdunense y entre los territorios de los Namnetes y de los Pictones (capital: Lemonum/Poitiers). En la ribera sur del río, frente a Nantes, fue creado el puerto pictón de Ratiatum/Rezé, donde permanecen hoy en día notables vestigios antiguos. Las reformas de Diocleciano, en el principio del siglo IV, ubicaron a la ciudad en el territorio de la Lugdunensis tertia (capital: Tours) dentro de la diócesis de las Galias (capital: Tréveris). Fue también el momento de la construcción de una muralla (1675 m, 20 ha).
En esta época sufrieron el martirio Donaciano y Rogaciano, hijos del gobernador de la ciudad, a los cuales San Claire, primer obispo de Nantes, había convertido a la fe cristiana en el año 277. En el siglo IV fue construida la primera catedral.
El dominio imperial sobre Nantes terminó a principios del siglo V, y la ciudad formó parte sucesivamente del reino de Clodoveo, del reino franco de Neustria y del Imperio carolingio. En el siglo VI, un obispo importante fue Félix de Nantes, amigo del obispo de Poitiers y poeta, Venantius Fortunatus, quien escribió versos en su honor. En el Imperio carolingio durante los reinados de Carlomagno y de Ludovico Pío, los tres condados de Nantes, Rennes y Vannes formaban la Comarca de Bretaña, base de las operaciones militares de los francos frente a los bretones. Se sabe que en 778 el prefecto de la comarca era el conde Roldán, quien murió en Roncesvalles. Desde el final del siglo VIII, los condes de Nantes y de Vannes eran de una poderosa familia, los Widonides (frecuentemente nombrados Guido o Lamberto).
En el 831, Ludovico Pío encargó a Nominoe, un aristócrata bretón integrado en la aristocracia franca, con el condado de Vannes y el missaticum sobre los territorios bretones. Después de la muerte de Ludovico, Nominoé intentó conquistar los condados de Nantes y Rennes; murió en una batalla contra Carlos el Calvo, rey de Francia Occidental, en el 851. Su hijo, Erispoe, venció a los francos (batalla de Jengland-Beslé, también en 851) y Carlos le concedió los dos condados: se puede decir que fue el principio de la integración de Nantes en la Bretaña. Pero era también la época de las ataques de los normandos.
Los vikingos tomaron Nantes por primera vez en el año 843; mataron al obispo San Gohard (Gunhardus) refugiado con muchos habitantes en la catedral. En el 853 dos grupos distintos de escandinavos estuvieron presentes, Erispoé debió pagar una contribución. En 869 había vikingos en una isla de Nantes y permanecieron allí algunos años, atacando diversos lugares. En 919 otro grupo tomó la ciudad, formando un "principado" normando durante dieciocho años.
Fueron definitivamente desalojados en el 937 por el duque bretón Alain Barbetorte, quien hizo de la ciudad su capital. Pero, después de su muerte, el ducado pasó a los condes de Rennes.
Baja Edad Media (siglos XI-XV)
A mediados del siglo XI, el conde Hoel de Cornouaille heredó el condado de Nantes y desposó a la heredera del ducado de Bretaña. Desde este momento, el condado de Nantes permaneció en manos de los duques. Pero la ciudad era parcialmente controlada por los obispos. Además, los duques de la dinastía de Cornouaille (siglos XI-XII) practicaban la "residencia itinerante" en sus diversas tierras; en Nantes solamente tenían un castillo (siglo X: castillo del Bouffay) con un taller monetario. Así la ciudad, muy pequeña, no era una verdadera capital.
Probablemente no antes el siglo XI fue construido el primer sistema de puentes, que comunicaba la ribera norte con la ribera sur, a través de las cinco islas de entonces. También fue establecido en el inicio de la carretera de Poitiers un hospicio (actualmente: Hospedal Saint-Jacques) para los peregrinos de Santiago de Compostela, viniendo de Bretaña o de Inglaterra (vía Saint-Malo).
Durante la guerra de los Cien Años, Nantes fue sitiada por los ingleses en 1343, atacada por el conde de Buckingham, y libertada posteriormente por Olivier de Clisson en 1380. A finales de una larga guerra feudal, fue nuevamente sitiada en 1491 por el rey de Francia Carlos VIII, a quien fue entregada por traición, casándose con la duquesa Ana de Bretaña para legitimar los derechos que acababa de adquirir sobre la herencia de Ana. La proposición fue hecha a los estados de la provincia el 8 de octubre, y el casamiento se celebró en el palacio de Langeais el 6 de diciembre; el sucesor de Carlos VIII, Luis XII, se casó también con Anna, y su hija Claudia fue casada con el rey siguiente Francisco I.
En consecuencia de estos matrimonios, la Bretaña, así como la ciudad de Nantes, quedó incorporada a la Francia, o mejor dicho, al "dominio real", oficialmente en 1532. Nantes dejó de ser la capital de la Bretaña y la función recayó en Rennes, siendo sede del Parlamento y de los Estados de Bretaña hasta 1789. Nantes conservó la Cámara de Cuentas de la provincia. En 1558 se introdujo el calvinismo en Nantes y en 1572 se hubiese producido allí una matanza de reformadores de la Saint-Barthélémy (matanza de San Bartolomé), a no ser por la generosa firmeza del corregidor Leloup Dubreuil que se opuso a la ejecución de las órdenes sanguinarias del duque de Montpensier.
Durante el reinado de Enrique III, la ciudad, dirigida por el gobernador duque de Mercoeur fue miembro activo de la Liga católica, el partido de la familia de Guise. Después del asesinato de Enrique III en 1589, no fue fácil al nuevo rey Enrique IV, hasta entonces un protestante, de someter su reino; Nantes fue la última de las grandes ciudades en reconocer su autoridad. Por esta razón aquí dictó Enrique IV en 1598 el famoso Edicto de Nantes, revocado posteriormente en 1685 por el rey Luis XIV.
En los siglos XV-XIX Nantes era un muy importante puerto del comercio atlántico de esclavos, el más importante en Francia. El comercio triangular representaba una parte importante de la actividad del puerto.
La población pasó de 40 000 a 80 000 habitantes. La riqueza acumulada en esta época explica las numerosas realizaciones urbanísticas y construcciones de ese siglo.