Tal Día como Hoy

Nacionalismo irlandés

Movimiento político que lucha por la unión de toda la isla de Irlanda libre del dominio de Inglaterra

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El nacionalismo irlandés es un movimiento político que lucha por la unión de toda la isla de Irlanda para librarla del dominio del Reino Unido. Surgió desde los prolegómenos de la rebelión que sacudió a la isla de Irlanda en 1641, cuando los nativos se rebelaron contra los colonos procedentes de Inglaterra y de Escocia.​

Algunos de sus ejemplos más extremos son el Ejército Republicano Irlandés (más conocido como IRA) (Óglaigh na hÉireann o "ejército de voluntarios" en gaélico irlandés, Irish Republican Army en inglés) que desde finales del siglo XIX ha llevado a cabo ataques terroristas en Irlanda del Norte, la República Irlandesa e Inglaterra; en especial en contra de la población protestante de Irlanda del Norte y las autoridades civiles y militares en Inglaterra.

El Reino de Irlanda se unió al Reino Unido en el año 1800. El nacionalismo irlandés ha abogado por la separación del Imperio británico desde mediados del siglo XIX, haciéndose efectiva la Independencia tras la Partición de Irlanda en 1922 con la creación del Estado Libre Irlandés, que posteriormente se constituyó como la actual República de Irlanda en 1947. Asimismo, el nacionalismo irlandés apoya firmemente a la reunificación de la isla, es decir que Irlanda del Norte (hoy parte del Reino Unido) se una a la actual República de Irlanda. Esto ha traído como consecuencia el Conflicto de Irlanda del Norte aún vigente en la actualidad.

Irlanda ha estado sometida al control inglés de forma variable desde finales del siglo XII (véase Irlanda normanda). Los nativos trataron de resistir la conquista a través de medios militares, pero su estructura formada por pequeños señoríos independientes y la ausencia de un objetivo común, como la creación de un estado independiente, facilitó la empresa a los conquistadores. El conflicto causado por la presencia inglesa se intensificó tras la reforma protestante en Inglaterra, que introdujo un elemento religioso en la reconquista Tudor del siglo XVI, en tanto en cuanto la mayoría de los irlandeses continuaron siendo católicos. Muchos de los terratenientes católicos fueron desposeídos de sus tierras durante el proceso de colonización y sus propiedades entregadas a una nueva clase protestante terrateniente procedente de Inglaterra y Escocia. Además, la colonización del Úlster, iniciada en 1609, significó la “plantación” de una importante colonia de ingleses y escoceses en el norte de la isla.

Lo más parecido a una campaña nacionalista contra la presencia inglesa fue la rebelión iniciada por Hugh O'Neill, conde de Tyrone y Red Hugh O'Donnell, dos de los nobles gaélicos más poderosos del Úlster, en la década de los 90 del siglo XVI. Esta rebelión, conocida como la guerra de los nueve años o Rebelión de Tyrone estuvo a punto de expulsar a los ingleses y convertir a Irlanda en un protectorado español. Sin embargo, pese a definirse como un movimiento de irlandeses católicos contra ingleses protestantes, las fuerzas de O'Neill no dejaban de ser una coalición de clanes y nobles que cambiaban de planes y lealtades según sus intereses. Muchos historiadores ven a O'Neill motivado por la ambición personal de asegurar su autoridad en el Úlster.

Más significativos fueron los acontecimientos de los años 1641-1653, que se iniciaron con la rebelión gaélica, cuando una coalición de irlandeses e ingleses viejos, crearon un estado independiente de facto que luchó en las guerras de los tres reinos, conocido como la Confederación de Irlandeses Católicos. Los confederados, (conocidos también como la Confederación de Kilkenny), afirmaban la independencia de Irlanda frente a Inglaterra, aunque aceptando al mismo monarca. Exigían la autonomía para el parlamento irlandés, plenos derechos para los católicos y el fin de la incautación de las propiedades de los terratenientes católicos. Sin embargo, la causa confederada fue derrotada durante la conquista de Cromwell entre 1649 y 1653 y la vieja clase católica terrateniente fue definitivamente desposeída de sus privilegios.

Un movimiento monárquico similar apareció durante el período de 1680-90, cuando los católicos irlandeses Jacobitas apoyaron a Jacobo II tras su deposición por la Revolución Gloriosa. Los jacobitas demandaban mayoría católica en un parlamento irlandés autónomo, la restitución de las tierras confiscadas a los católicos y el nombramiento de un Lord Teniente de Irlanda irlandés. Al igual que los confederados del 1640, los jacobitas eran conscientes de representar la “nación irlandesa”, pero no eran separatistas y representaban principalmente a la clase propietaria. Como los confederados, también fueron derrotados en la guerra guillermita de Irlanda entre 1689 y 1691. A partir de entonces, el gobierno y la propiedad quedaron en manos de la cada vez más poderosa Ascendencia Protestante. Los católicos se vieron nuevamente apartados de las posiciones de poder con la nueva legislación penal.

Esta coincidencia de identidades religiosa y étnica (católica y gaélica), así como la conciencia de haber sido desposeídos y derrotados por los británicos protestantes acabaría por convertirse en uno de los rasgos fundamentales del nacionalismo irlandés.

Primitivo nacionalismo. De Grattan a O'Connell

Los protestantes que dominaron el parlamento durante el siglo XVIII demandaron en repetidas ocasiones una mayor autonomía de este respecto del británico, particularmente la derogación de la ley de Poyning, que permitía que este último legislase Irlanda.

Aquellos parlamentarios que más abiertamente se manifestaron en favor de un mayor grado de autogobierno eran conocidos como “patriotas”, por ejemplo Henry Grattan, que logró una sustancial independencia legislativa sustancial entre 1782 y 1783. Grattan y los elementos radicales del partido del “Whig irlandés” reivindicaron igualdad para los católicos en la década de 1790 para la igualdad política católica y la reforma del proceso electoral. Por otro lado, era partidario de mantener con Gran Bretaña aquellos lazos mutuamente beneficiosos, que explicaba con su comentario: 'El canal [mar irlandés] prohíbe la unión; el océano prohíbe separación'.

El carácter nacionalista del movimiento de Grattan ha sido objeto de discusión debido a que muchos de sus seguidores eran descendientes de la “minoría colonial”. Sin embargo, otros nacionalistas reconocidos como Neilson, Tone o Emmet también descendían de familias inglesas llegadas a la isla con posterioridad al 1600.

El nacionalismo irlandés moderno con aspiraciones democráticas nació en la década de 1790 cuando Theobald Wolfe Tone fundó la Sociedad de los Irlandeses Unidos, con el propósito de eliminar la discriminación religiosa para fundar después una República independiente. Tone y la mayor parte de los líderes de los Irlandeses Unidos eran protestantes inspirados por Revolución francesa, que soñaban con una sociedad sin divisiones sectarias, que atribuían a la dominación británica. Recibieron importantes apoyos de la Primera República Francesa, enemiga entonces de la Santa Sede. Los Irlandeses Unidos se levantaron en armas en 1798 (véase rebelión irlandesa de 1798), provocando una serie de desórdenes y enfrentamientos violentamente reprimidos por las autoridades británicas. Posteriormente, el Parlamento Irlandés votó su autodisolución y con la entrada en vigor del Acta de Unión de 1800 Parlamentarios irlandeses pasaron a ocupar su escaño en el Parlamento de Westminster. (Véase historia de Irlanda)

Dos formas de nacionalismo irlandés surgieron entonces de estos acontecimientos. Uno era un movimiento radical, conocido como Republicanismo irlandés, el cual abogó por el uso de la fuerza para fundar una República secular e igualitaria, representado por grupos como el de la Joven Irlanda, algunos de los cuales lanzaron una rebelión en 1848.

La otra tradición nacionalista era más moderada, partidaria del empleo de medios no-violentos para obtener concesiones del gobierno británico. Mientras que ambas tradiciones eran predominantemente católicas en su base, la jerarquía de la iglesia se oponía al separatismo republicano debido a sus métodos violentos y a su ideología secular, mientras que apoyaba al nacionalismo reformista no-violento.

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