Néstor Martín-Fernández de la Torre (Las Palmas de Gran Canaria, 7 de febrero de 1887-Las Palmas de Gran Canaria, 6 de febrero de 1938), conocido como Néstor, fue un pintor español que participó ampliamente de las corrientes simbolista y modernista europeas, dejando una obra considerada, de forma unánime por los expertos, imprescindible para conocer en detalle esos movimientos artísticos.
Néstor comenzó a desarrollar su vocación artística en Gran Canaria cuando aún era niño, haciendo sus primeros dibujos con tan solo siete años de edad, cuando estudiaba en el Colegio San Agustín, donde recibió lecciones de dibujo de Nicolás Massieu. Antes de acabar el siglo XIX, en 1899, recibe las primeras orientaciones artísticas de su primer profesor, el marinista y paisajista español Eliseo Meifrén, con el que consigue pintar su primera obra. Con quince años, Néstor se trasladaría a Madrid, donde Rafael Hidalgo de Caviedes le acoge como discípulo, para continuar sus estudios y, a partir de 1904, saldría a Europa (París, Bruselas, Gante, Brujas y Londres) para perfeccionar su técnica. Fueron los años durante los cuales residió en París los que terminaron de cincelar al artista, dándole su gran alcance decorativo, renombre que adquirió con su intervención ornamental en edificios públicos y en el diseño de decorados teatrales y vestimenta.
En Barcelona organiza su primera exposición en 1908 en el Círculo Ecuestre, con una colección de retratos con influencias de los grandes retratistas ingleses, pero dotados del toque personal de Néstor, con una riqueza en detalles y una elegancia que embelesa por su cromatismo y por su idealización de los modelos. Al año siguiente, 1909, presenta en la Sala Parés de la ciudad condal, cuatro plafones decorativos destinados al salón de Fiestas del Tibidabo, inspirados en los poemas de Jacinto Verdaguer, L’Atlàntida y Canigó. De ellos, destacan Huerto de las Hespérides y Gentil llevado por las aguas. Unos años más tarde expone en el Fayans Català el retrato de Enrique Granados y el de Berenice, así como diversos dibujos realizados a la pluma en 1911. De vuelta a Londres, realiza grabados al aguafuerte, El Garrotín y la Macarena, por los que recibió el primer premio de la Escuela Municipal Londinense, donde entonces prepara varias exposiciones, también lo hace en París y en Madrid. En estos aguafuertes, Néstor recurría con frecuencia a la representación de cuerpos retorcidos cubiertos de mantones y calados.
En su primera incursión en las artes escénicas, Néstor diseñaría los decorados y figurines para la obra El amor brujo de Manuel de Falla, que se estrenó en Madrid en 1915. Unos años antes, en 1912, el artista sería nombrado miembro de la Union Internationale des Beaux Arts et des Lettres de París, trasladando en 1928 su estudio desde Madrid a la capital francesa. Desde aquí concurriría a diversas exposiciones en Europa y en varias capitales de América, la primera en Buenos Aires en 1918. En 1924 presentó la primera parte de su obra vital, el Poema del Atlántico en el Palacio de la Biblioteca y en el Museo Municipal de Madrid. Ese mismo año expuso su obra en Venecia.
Debido a la Primera Guerra Mundial, que interrumpió su actividad artística en París y Londres, Néstor regresó a su ciudad natal, Las Palmas de Gran Canaria, a la edad de 29 años. Durante los años siguientes, combinó la pintura con una actividad docente sostenida, impartiendo clases de dibujo a jóvenes miembros de la burguesía local. Uno de los escenarios documentados de esta labor fue la Casa de las Almenas (también conocida como Casa Cigala), en el barrio de Vegueta, donde uno de sus alumnos principales fue Nicolás Díaz-Saavedra. Cuadernos de dibujo conservados de esa época registran estas sesiones, con ilustraciones tanto de Néstor como de varios de sus estudiantes, entre ellos José-Hilario Hurtado de Mendoza, Luis Ley, Anselmo Sánchez, Rafael Guerra Molina y Pepe Mendoza.
Gran colorista y decorador, Néstor, en esencia, es pintor de composiciones y retratos con fondos de gran fantasía, en los que intervienen telas y arquitecturas de un gran acabado. El artista viajó también por África, por las colonias españolas y regresó a Canarias en los años treinta. En las islas pasó sus últimos años, asentó definitivamente su estudio en Gran Canaria, desde donde comenzó su etapa de tipismo en 1934, y realizó la decoración del Casino de Tenerife y el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria, su ciudad natal, donde se acabó instalando el museo de su obra años más tarde.
Néstor falleció prematuramente cuando estaba a punto de cumplir los cincuenta y un años. Con su muerte, dejó sin terminar el Poema de la Tierra y en bocetos Poema del Aire y Poema del Fuego, los cuales pensaba realizar como complemento de su gran obra. Su sepelio fue todo un acontecimiento social en la época, congregando a una gran multitud de personas.
El 18 de julio de 1956 se inaugura dentro del Pueblo Canario, conjunto arquitectónico que concibió en los últimos años de su vida, el Museo Néstor, pinacoteca que acoge gran parte de su obra.
Néstor es uno de los pintores canarios más conocido fuera de las islas por su renombre y la valía de su obra. Ésta se encuadra dentro del movimiento modernista, del que se le considera como principal representante en la pintura canaria, y destaca en sus creaciones la utilización que de la luz hace el artista, principalmente en la serie pictórica Poema de los Elementos. Néstor fue, sobre todo, pintor de concepción decorativa. En este sentido colaboró con su hermano, el arquitecto Miguel Martín-Fernández de la Torre, en alguno de sus proyectos constructivos, como el Teatro Pérez Galdós o el Pueblo Canario en Las Palmas de Gran Canaria, o el Parador de Cruz de Tejeda. En estas dos últimas realizaciones, Néstor abandonó por completo el gusto modernista, por algo así como la "reconstrucción de lo canario" o lo que se daría en llamar, el estilo neocanario.
Néstor concibió dos grandes series pictóricas que reflejan su adscripción a la estética del simbolismo modernista: Los Poemas del Atlántico y Los Poemas de la Tierra. Estas series solo son una parte del ambicioso Poema de los Elementos, un homenaje a la naturaleza canaria que había proyectado realizar y que su temprana muerte truncó. Antes de él, ningún artista canario se había atrevido a realizar tan vastas decoraciones murales. Sirva de ejemplo las que ejecutó para el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas o para el Casino de Santa Cruz de Tenerife.
Proyecto pictórico que el artista fue desarrollando a lo largo de su vida. Está conformado por las series Poema del Atlántico (o Poema del Mar), y el inconcluso Poema de la Tierra; así como otras dos colecciones, Poema del Fuego y Poema del Aire, que no llegó a comenzar.
Primera obra de Néstor, un paisaje marítimo, fruto de sus primeros contactos con el arte de la mano del marinista Eliseo Meifrén.
Obra realizada en sus años de juventud que anuncia el compromiso de Néstor con el simbolismo. Fue presentada en la exposición extraordinaria del Círculo de Bellas Artes de Madrid donde obtuvo una mención del jurado por su representación del mito clásico de Leda y el cisne, donde Zeus, deseoso por hacer de Leda su amante, muta en cisne para acercarse a ella y poseerla. La pintura muestra el momento en que Leda, desnuda, tumbada junto al estanque, acaricia con sensualidad el cuello del animal, en una escena cargada de un erotismo que no llega a ser obsceno. Composición en diagonal en la que Néstor emplea turbiamente una gama de colores pardos y marrones que consiguen que toda la luz de la escena recaiga sobre el torso desnudo de la protagonista e intensificando el blanco plumaje del ave.
Obra de sus primeros años, en los que acusa la influencia de sus maestros, Eliseo Meifrén y Rafael Hidalgo de Caviedes.
Primer cuadro simbolista de Néstor, pintado durante su estancia en Barcelona.
La Hermana de las rosas (1908)
Representa la continuación de su etapa simbolista. Es un retrato de cuerpo entero en el que la altiva actitud de la mujer viene a entroncar con una composición rígida, carente de movimiento, en la que los intensos tonos rojos y naranjas inundan el lienzo.