El museo del Louvre (pronuciación en español /lubre/ o /luv/; en francés musée du Louvre /myze dy luvʁ/ ) es el museo nacional de Francia consagrado tanto a las bellas artes como a la arqueología y las artes decorativas anteriores al impresionismo. Está ubicado en París, la capital del país, en el antiguo palacio real del Louvre. Sus extensas colecciones son el resultado del coleccionismo desarrollado por la monarquía francesa a lo largo de varios siglos, al que se sumó el esfuerzo de varias personalidades de la Ilustración, la labor desamortizadora de la Revolución francesa, las victorias militares durante las guerras napoleónicas, y las campañas arqueológicas y compras impulsadas durante el siglo XIX. En sus 210 000 m² se exponen unas &&&&&&&&&&035000.&&&&&035 000 obras, de las cuales &&&&&&&&&&&07000.&&&&&07000 son pinturas, además de contar con &&&&&&&&&0380000.&&&&&0380 000 objetos y antigüedades.
La apertura del Louvre en 1793 significó, dentro de la historia de los museos, el traspaso de las colecciones privadas de las clases dirigentes (monarquía, aristocracia e Iglesia) a galerías de propiedad pública para disfrute del conjunto de la sociedad. Ello lo convirtió en precedente y modelo para no pocos de los principales museos europeos.
En sus modificaciones arquitectónicas y decorativas han intervenido múltiples artistas a lo largo de varios siglos, desde el arquitecto Claude Perrault y los pintores Simon Vouet y Charles Le Brun en el siglo XVII hasta Eugène Delacroix y Georges Braque, quienes pintaron algunos de sus techos.
El Louvre es el museo de arte más visitado del mundo, famoso por sus obras maestras, especialmente la pintura renacentista conocida como La Gioconda, de Leonardo da Vinci. Otras piezas destacadas fueron seleccionadas en 2020 por el propio museo bajo el título «24 obras imprescindibles». La lista comprende, además de la ya citada pintura, obras como el Código de Hammurabi, El escriba sentado, La consagración de Napoleón y La Libertad guiando al pueblo, entre otras.
De acuerdo a una ordenación cronológica de las colecciones nacionales, el Louvre muestra obras de arte anteriores a 1848. Casi todas las obras del siglo XIX avanzado, desde el realismo (Gustave Courbet) hasta el impresionismo y Henri de Toulouse-Lautrec, fueron transferidas al Museo de Orsay, y el arte moderno y contemporáneo se exhibe en el Centro Pompidou. Adicionalmente, la institución promueve dos subsedes, en Lens y en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos).
El museo del Louvre está integrado por 3 edificios principales, llamados ailes o pabellones: uno ubicado al sur del museo, llamado pabellón Denon; el central, llamado pabellón Sully; y el pabellón norte, designado como pabellón Richelieu. En ocho siglos de historia como residencia real y museo, el Louvre no ha dejado de sumar colecciones y diversas obras de arte, siguiendo la evolución de la historia del arte y de la arqueología.
El edificio antes de la creación del museo
El edificio que alberga el museo desde su fundación es el castillo del Louvre, luego reconvertido en palacio real. Su origen se remonta al siglo XII, y fue objeto de ampliaciones renacentistas y otras más tardías. En este edificio acumuló el rey Carlos V (1338-1380) sus colecciones artísticas. Ya en el siglo XVI, los monarcas Francisco I y Enrique II planearon reformas para hacer de él una verdadera residencia real renacentista.
Los monarcas franceses mostraron, ya desde el siglo XIV, afición por adquirir obras de arte, debiendo destacarse la labor de Francisco I, quien protegió al italiano Leonardo da Vinci en sus últimos años. Sin embargo, fue la reina consorte Catalina de Médici la que esbozó el proyecto que hizo del Louvre el gran palacio que es actualmente, labores que continuó Enrique IV después de las guerras de religión.
La construcción del Palacio de Versalles, agilizada bajo el reinado de Luis XIV, hizo que el Louvre quedara desocupado por la familia real a finales del siglo XVII, y por ello se instalaron en él, ya en el siglo XVIII, la Academia Francesa y después las restantes academias. Allí se celebraron exposiciones anuales de la Real Academia de Pintura y Escultura. Con todo, la colección real era relativamente pequeña hasta que Luis XIV adquirió las colecciones del banquero Everhard Jabach y del cardenal Mazarino. Luis XV adquirió la colección del príncipe de Carignan, y Luis XVI, cuadros de las escuelas flamenca y neerlandesa.
En 1774, el conde de Billarderie d'Angiviller es nombrado Director de Edificios del reino e inicia realmente la investigación y planificación del Museo en la Gran Galería del Louvre, que a la postre sería inaugurado tras la caída del "viejo régimen", en 1793. D'Angiviller retomó la política de adquisiciones olvidada desde el reinado de Luis XIV y buscó llenar los huecos que poseía la colección para dar una idea más completa de las diversas escuelas de pintura representadas en ella.
En 1784, el pintor Hubert Robert es nombrado conservador del futuro museo, comenzado el traslado de obras propiedad del reino desde los palacios de Versalles y de Luxemburgo y creando expectación entre la población de París por tener acceso a las obras.
La Revolución francesa y el periodo napoleónico
Tras la Revolución francesa iniciada en 1789, que implicó la abolición de la monarquía, el Palacio del Louvre fue destinado (por decreto de mayo de 1791) a funciones artísticas y científicas, concentrándose en él al año siguiente las colecciones de la corona. Parte del Louvre se abrió por primera vez al público como museo el 8 de noviembre de 1793. Esta solución se impuso, habida cuenta de que estaba ocupado por las academias y porque, ya en 1778, se había elaborado el proyecto de utilizar su Gran Galería como pinacoteca. Lo novedoso de la medida fue que se nacionalizaban bienes de propiedad real, y que el acceso era libre pues no se limitaba al público culto ni se regulaba mediante visitas concertadas.
La revolución significó la obtención de obras de arte para el estado por diversos caminos: la supresión de las órdenes monásticas, la desafectación de las iglesias y el abandono de bienes por la nobleza huida. Sin embargo, con el inicio de la revolución, d'Angiviller no pudo ver concretado su proyecto pero se le reconoce como el primer gran impulsor de este recinto cultural que durante la década de 1780 generó textos como el del Abad Thierry quien en su Etat actuel de Paris (Estado actual de París) urgía a completar este gran "monumento, tan ardientemente deseado por los amantes de las artes" y que haría que la capital francesa lograra la supremacía en temas de arte por encima de Roma.
En julio de 1793 es creado por decreto el Muséum Central des Arts, y agosto del mismo año se inaugura, simbólicamente, la Grande Galerie du Louvre, ya que se tuvo que cerrar inmediatamente para realizar reparaciones, reabriendo sus puertas el 18 de noviembre. De los 10 días que duraba la semana durante este periodo posrevolucionario (decade), el público solo podía visitar el espacio 3 días: 5 eran exclusivos para los copistas y dos más para la limpieza. En abril de 1794, la galería vuelve a cerrar para trabajos de mantenimiento, reabriendo parcialmente al público en abril de 1799 y totalmente hasta julio de 1801.
En 1803, cuando Napoleón Bonaparte era todavía cónsul, el recinto cambió su nombre por Museo Napoleón. Aunque ya existía desde antes una política de apropiarse obras de arte de otros países durante las campañas militares desde el periodo de la Primera República y la Convención Nacional, el nombre del que sería el primer emperador de Francia se vincularía de manera importante con esta práctica. Las guerras napoleónicas significaron un notable incremento de las colecciones del Louvre, pues los ejércitos requisaron obras en los distintos países invadidos. Algunas de estas obras tuvieron que devolverse al caer el régimen napoleónico, pero algunas muy importantes quedaron en el Louvre, como Las bodas de Caná de Veronés. En 1801 la firma del Concordato obligó a devolver a las iglesias obras religiosas. Otras aportaciones de Napoleón I al Louvre fueron la finalización del emblemático "Cour Carrée" (Patio Cuadrado) y el inicio del proyecto largamente planeado de juntar el Louvre con las Tullerías.