Murcia es una ciudad y municipio español, capital de la Región de Murcia. Es el centro de la comarca de la Huerta de Murcia y de su área metropolitana. Está situada en el sureste de la península ibérica, a orillas del río Segura, en la denominada depresión prelitoral murciana, a 46 kilómetros del mar Mediterráneo. Con 479 405 habitantes (INE 2025) es el séptimo municipio más poblado de España.
El área urbana de la ciudad (o zona metropolitana), aunque no establecida oficialmente, comprendería a unos diez municipios de la Región de Murcia, contando con una población de 687 269 habitantes en 2023, repartidos en una superficie total de 1230,92 km², con una densidad de población de 558 hab/km². De este modo, el área urbana de Murcia ocuparía el 10.º puesto en la lista de áreas metropolitanas de España.
Es un importante centro de servicios en el que el sector terciario ha sucedido a su antigua condición de exportador agrícola por antonomasia, gracias a su célebre y fértil huerta, por la cual era conocido como la «Huerta de Europa». Entre sus industrias más destacadas se encuentran la alimentaria, la textil, la química, la de destilación y la fabricación de muebles y materiales de construcción, estando muchas de ellas ubicadas en el polígono industrial Oeste, considerado uno de los más grandes de la península (compartido con el municipio de Alcantarilla).
Es también un importante centro de gran tradición universitaria desde que fuera fundada la primera universidad en 1272. Actualmente es sede de dos universidades: la pública Universidad de Murcia y la privada Universidad Católica San Antonio, con alrededor de 50 000 estudiantes.
De orígenes inciertos, hay constancia de que fue fundada en el año 825 por orden de Abderramán II, probablemente, sobre un asentamiento anterior de origen romano. Durante la Edad Media, Murcia llegó a ser capital de la cora de Tudmir, posteriormente fue cabeza de distintos reinos de taifas de creciente importancia en los siglos XI, XII y XIII y entre 1243-1266 se incorporó a la Corona de Castilla como capital del Reino de Murcia, siendo además ciudad con voto en cortes y sede episcopal desde 1291.
De su patrimonio histórico-artístico destacan su célebre Catedral, de fachada barroca e interior principalmente gótico, el afamado Casino, de suntuosos interiores; el denso patrimonio escultórico de Francisco Salzillo, y un gran conjunto de edificios barrocos. En el ámbito cultural es conocida por su rico folclore, especialmente vistoso durante las Fiestas de Primavera y las procesiones de Semana Santa, declaradas de Interés Turístico Internacional. El Consejo de Hombres Buenos de la Huerta de Murcia, ejemplo de tribunal consuetudinario de regantes del Mediterráneo español, está declarado Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
El origen del topónimo «Murcia» no está del todo claro y tanto historiadores como lingüistas sostienen varias hipótesis agrupadas en torno a dos orígenes básicos: el árabe y el latino. Según palabras de Menéndez Pidal: «el topónimo Murcia era azote de filólogos».
El origen preislámico, probablemente latino, parece el más lógico, aunque no se sabe con seguridad cuál es la raíz primera, y son muchas las hipótesis que se aventuran. La más extendida actualmente ya la enunció Francisco Cascales en sus Discursos históricos de la muy noble y muy leal ciudad de Murcia publicados en 1621,
Aunque la evolución de la palabra que propone Cascales está descartada, lo cierto es que el topónimo «Murcia» era usado por los romanos, siendo como dice el autor el nombre de una divinidad primitiva que tenía un templo en el valle situado entre las colinas del Aventino y el Palatino en la misma ciudad de Roma, creyéndose que la denominación de dicha diosa está relacionado con el latín myrtus, con el significado de «mirto», evolucionando a Myrtea/Murtea/Murcia.
Por lo tanto, parece que los estudios históricos han llegado a la conclusión de que -al igual que la mencionada divinidad- «Murcia» es un topónimo de origen latino que deriva muy probablemente de Myrtea o Murtea («lugar de mirtos» o «lugar donde crecen los mirtos») o de Murtia, y que de esa forma Mursiya - en árabe: مدينة مُرْسية, Madīna(t) Mursiya, i.e. Ciudad de Murcia - (primera denominación documentada ya en época islámica) no fue más que la adaptación árabe del término latino preexistente.
El escudo de la ciudad de Murcia tiene orígenes medievales, con diversos añadidos posteriores. Está compuesto por 7 coronas sobre fondo rojo. Debajo de la corona central se halla un corazón en cuyo interior se disponen un león rampante y una flor de lis rodeados por una leyenda (Priscas novissima exaltat et amor). Completa el escudo una orla con castillos y leones.
El origen de este emblema está en el rey Alfonso X, quien concedió un sello concejil con 5 coronas como representación legal y simbólica de la ciudad y su reino (conmemorando el hecho de que el Reino de Murcia era el quinto en ser conquistado por la Corona castellana).
Más tarde, en 1361, Pedro I firmó un privilegio por el que se concedía a Murcia la sexta corona para que figurara en el sello y en el pendón municipal, añadiendo además una orla con los símbolos de la Corona de Castilla (en agradecimiento al papel murciano en la Guerra de los Dos Pedros).
Posteriormente, en 1575, el concejo solicitó a Felipe II la inclusión de un corazón para conmemorar que las entrañas y el corazón de Alfonso X descansan en la ciudad como quedó establecido en el testamento del rey sabio (y que se encuentran en la capilla Mayor de la Catedral de Murcia).
El actual escudo se completaría en 1709 por Felipe V. El monarca premió la fidelidad murciana en la Guerra de Sucesión concediendo otra corona real sobre un león y una flor de lis unida bajo el texto: Priscas novissime exaltat et amor, que se traduciría como 'La última, y su correspondiente amor, enaltece a las coronas anteriores'; traducción más académica y literal que la tradicional y errónea 'ensalzar y amar lo antiguo y lo nuevo'.
La bandera del municipio es roja en su totalidad, con el escudo arriba descrito dispuesto en el centro de la misma. Así pues, el rojo es el color de la ciudad (como se puede comprobar, por ejemplo, en la indumentaria del Real Murcia Club de Fútbol).
El Himno de Murcia es obra del poeta y periodista murciano Pedro Jara Carrillo, quien puso la letra a la música del maestro Emilio Ramírez. Se estrenó el 9 de junio de 1922. El poeta también compuso el Himno a la Virgen de la Fuensanta con motivo de su coronación en 1927.
Un popular himno no oficial del municipio es El Canto a Murcia de La Parranda, zarzuela de ambiente murciano compuesta por el maestro Francisco Alonso, con libreto de Luis Fernández Ardavín y estrenada en 1928. El Canto a Murcia está considerado uno de los finales de acto más impresionantes de la historia de la zarzuela, y se le atribuyen características de himno regional.