Murad II (Amasya, 16 de junio de 1404 — Edirne, 3 de febrero de 1451), gobernó como sultán del Imperio otomano desde 1421 hasta 1451 (solamente interrumpido durante el período de 1444 a 1446), y su reinado estuvo marcado por una larga guerra contra los cristianos de los Balcanes y los emiratos turcos en Anatolia, conflicto que se extendió durante 25 años. Su infancia se desarrolló en Amasya, y subió al trono a la muerte de su padre.
Murad nació en junio de 1404, hijo del futuro sultán Mehmed I y su esposa Emine Hatun, y pasó su primera infancia en Amasya. Mientras transcurrían los primeros años de Murad, ocurría el Interregno, en el que su padre y sus tíos paternos se disputaron el trono otomano. En 1410, Murad llegó junto con su padre a la capital otomana, Adrianópolis. Después de que su padre ascendió al trono otomano (1413), hizo gobernador (sanjak-bey) del sanjak de Amasya a Murad. Murad permaneció en Amasya hasta la muerte de Mehmed I en 1421. A los dieciséis años de edad, fue reconocido solemnemente como sultán, ceñido con el sable de Osman, en Bursa. Las tropas y oficiales del estado otomano le rindieron homenaje de buena gana como su soberano.
El reinado de Murad fue perturbado por la insurrección desde el principio. Debido al creciente empuje de las conquistas otomanas, los bizantinos del emperador Manuel II Paleólogo animaron al único tío superviviente del sultán, el Şehzade (en turco, príncipe) Mustafa Çelebi (conocido como Düzmece Mustafa, en turco, Mustafa el Impostor) a que tratara de crear un clima de guerra civil y así destronar al joven sultán. El emperador bizantino había asegurado por primera vez la estipulación de que Mustafa debería, si tenía éxito, pagarle por su liberación al renunciar a una gran cantidad de ciudades importantes. Liberado de su confinamiento en la isla de Lesbos (hasta entonces prisionero por un mutuo acuerdo entre Mehmed I y Manuel II), el pretendiente (que ya se había rebelado fallidamente en 1414 contra su hermano Mehmed I) fue desembarcado por las galeras bizantinas en el dominio europeo del sultán y durante un tiempo hizo un rápido progreso. Muchos soldados turcos se unieron a Mustafa Çelebi, el cual derrotó el ejército de Murad, al mando del veterano general Bayezid Pachá (gran visir de Murad como lo fue de su padre Mehmed I), el cual tras la derrota fue decapitado. Düzmece Mustafa designó a sí mismo Sultán en Edirne y, con un gran ejército, cruzó los Dardanelos para acabar con su sobrino Murad en Anatolia. Manuel II lo reconoció como el legítimo heredero del trono de Bayezid I, abuelo de Murad y padre de Mustafa. A pesar de ello, fuerzas leales a Murad alcanzaron a Mustafa en Ulubat, cerca de Bursa, y lo ejecutaron en 1422. Murad entonces formó un nuevo ejército llamado Azab en 1421, y marchando en dirección a las pequeñas posesiones del Imperio bizantino, sitió su capital Constantinopla en represalia. Durante el sitio de aquella ciudad, los bizantinos, confabulándose con algunos Estados independientes turcos de Anatolia, enviaron al Şehzade Mustafa Çelebi (conocido como Küçük Mustafa, en turco, Mustafa el Menor), un joven hermano del sultán (quien tan solo tenía trece años), para que sitiara a su vez Bursa y se rebelara contra el nuevo sultán. Murad no tuvo más remedio que abandonar el sitio de Constantinopla para poder ocuparse del nuevo contratiempo causado por su hermano rebelde. De este modo, capturó al príncipe Mustafa y lo ejecutó en octubre de 1423. Los estados anatolios que conspiraban constantemente contra él —Aydin, Germiyan, Mentese y Teke— fueron anexionados en una campaña militar y de aquí en adelante formaron parte del Imperio otomano.
Murad organizó posteriormente una nueva campaña militar en la que combatió a Venecia y al beylicato de Karaman. Hasta ese momento la república de Venecia había mantenido relaciones amistosas con los otomanos a causas de sus grandes intereses económicos en territorio otomano, sobre todo en la costa del Mar Negro. Venecia había firmado un tratado comercial con Murad I (bisabuelo de Murad II) en 1388 y no se había unido a los movimientos de los cruzados antiturcos del siglo XIV por temor que esto beneficiara a su rival, la República de Génova. Sin embargo la expansión otomana a través de Macedonia hacia el Mar Adriático hizo temer a Venecia que tan pronto Murad II pudiera construir una flota armada se transformaría en un competidor potencial. El cassus belli fue cuando los príncipes bizantinos que poseían Salónica se declararon incapaces de defenderla en contra de la agresión turca, Venecia aceptó su ofrecimiento de hacerse cargo con la ciudad. El sultán no podía soportar dicho obstáculo a sus ambiciones y el resultado fue la guerra. Venció a los karamánidas en 1428 y Venecia se retiró en 1432, tras el fracaso del segundo sitio de Salónica en 1430.
Fue en esa época que la política de conquista otomana se vio directamente implicada en las luchas de poder que comenzaron a surgir entre la aristocracia turca y el Devşirme (y su brazo militar, los kapıkulları), el cual nuevamente recobró fuerzas en la corte otomana. Murad II había sido elevado al trono por la aristocracia turca, liderada por el gran visir Çandarli Ibrahim Paşa y su familia. El sultán no tardó en notar la pesada influencia que la aristocracia turca ejercían sobre él. Para refrzar su poder, intentó consolidar el poder de su minúscula guardia jenízara (lo que había quedado del devşirme y de los kapıkulları, tras el desastre de Ankara en 1402) para equilibrar poderes entre ambos grupos y, de paso, controlarlos. Con este fin, Murad II distribuyó sus nuevas conquistas entre los kapıkulları, a veces en forma de timars, pero con más frecuencia como fincas en concesión, las cuales no solo le proporcionaba ingresos altos sino que reforzaban el tesoro suficientemente como para mantener a la guardia jenízara como un cuerpo asalariado. Murad II, para reforzar aún más este grupo de poder, re-instauró el sistema del devşirme. El número e ingresos del devşirme crecieron rápidamente, con lo cual lograron un poder político considerable y pudieron dejarse ir sobre las importantes cuestiones del momento. Gracias a la acción de Murad II, hubo un intercambio de ideas entre los grupos otomanos de poder en pugna: las nuevas conquistas en Europa se utilizaban para favorecer y reforzar al devşirme (y su brazo militar, los kapıkulları) el cual apoyó dichas conquistas, mientras la aristocracia turca modificó su vieja postura y se opuso de manera firme a continuar el avance de conquista hasta que los dominios ya conquistados fueran totalmente asimilados y organizados.
En los años posteriores a 1430, los que abogaban por la vuelta a la política agresiva de Bayezid I, el abuelo del sultán reinante, se encontraban en posición dominante ya que sus deseos coincidían con los de Murad II. Sus víctimas fueron el Serbia y sus aliados: Hungría y el principado de Valaquia. En 1434, con el pretexto de la cesión de Belgrado a los húngaros por los serbios, los otomanos atacaron a Serbia y a Valaquia. En 1437, aprovechándose de la muerte del rey Segismundo de Hungría (a su vez, también emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y rey de Bohemia), Murad conquistó vastos territorios en los Balcanes y consiguió anexionarse Serbia en 1439, con la excepción de Belgrado, tras derrotar en Szendrő al rey Alberto I de Hungría y Bohemia (duque de Austria, Rey de Romanos y yerno y sucesor de Segismundo). La mayor parte del territorio anexado fue dividido en timars y en tierras para recaudación de impuestos, las cuales fueron asignadas a miembros del devşirme. En 1441 el Sacro Imperio Romano Germánico, Polonia (por unión dinástica con Hungría) y Albania se unieron a Hungría que combatía al Imperio otomano. Belgrado, bajo dominio de Hungría, constituía el mayor obstáculo para el avance otomano. El sultán envió a los akıncı, liderados por Mezid Bey, en destructivas expediciones hacia Transilvania con la esperanza de forzar a Hungría a abandonar Belgrado. Sin embargo, a pesar de la devastación de los jinetes irregulares turcomanos, los húngaros y los valacos de las regiones fronterizas al río Danubio prevalecieron, liderados por el noble valaco Juan Hunyadi, nombrado, además, regente húngaro por el nuevo rey Vladislao I de Hungría y III de Polonia. Como líder de este movimiento de resistencia fronteriza contra el islam, Juan Hunyadi fue capaz durante los veinte años siguientes de organizar una resistencia efectiva contra los acometidas de Murad I y de su sucesor. En marzo de 1442, Hunyadi derrotó en la batalla de Gyulafehérvár a los akıncı turcomanos de Mazid Bey (el cual cayó en combate) y, en su esfuerzo por proseguir las expediciones, atravesó los Cárpatos hasta Transilvania. Murad II, indignado, por la derrota envió al norte del Danubio a otro ejército otomano, esta vez al mando del general Hadım Şehabeddin (un devşirme de origen georgiano), beylerbey de Rumelia para acabar con la resistencia húngara-valaca. En septiembre de 1442, Hunyadi emboscó y derrotó al beylerbey Şehabeddin en la decisiva batalla de Vaskapu.