Tal Día como Hoy

Murad I

Sultán del Imperio otomano (1362-1389)

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Murad I, llamado Hüdavendiğar, «el Divino», y también llamado por los cristianos Amurates I (Bursa, 29 de junio de 1326-Kosovo Polje, 15 de junio de 1389) fue el bey (príncipe) del Imperio otomano entre 1359 y 1383, y luego sultán, desde 1383 hasta su muerte. Era hijo de Orhan I Gazi y Nilüfer Hatun.​

Murad, segundo hijo de Orhan y de madre cristiana, fue un hombre muy capacitado y enérgico, muy propenso al lujo (cosa desconocida hasta entonces por los turcos, pero no por los griegos)[cita requerida] y, a diferencia de su padre y su abuelo, Osman I Gazi, —que se habían servido principalmente de sus fuerzas nómadas de caballería— se propuso transformar su estado tribal asiático en un imperio europeo, dotándolo de un ejército permanente y de un aparato burocrático basado en los del Imperio bizantino.

Soberano del beylicato otomano

En 1359, debido a su avanzada edad, su padre Orhan le entregó el mando del Ejército otomano, cargo que había ostentado su hermano mayor, Süleyman Paşa, muerto poco antes. Murad se dispuso ampliar las conquistas otomanas en Europa. Con las tierras europeas conquistadas, creó y organizó una nueva provincia otomana: el Eyālet-i Rūm-ėli (en turco otomano, Eyelato de Rumelia). Para administrar esta nueva entidad provincial, Murad nombró a su antiguo maestro, el general turcomano Lala Şahin Paşa, con el título de Beylerbeyi. Lala Şahin Paşa se dispuso a avanzar desde Galípoli (la base que había dejado Süleyman Paşa en el continente europeo), sobre el territorio bizantino de Tracia, tomando en 1360, tras años de asedio, Demotika, una de las dos mayores ciudades de Tracia. En esta ciudad se estableció Murad y así fue la capital europea del Imperio Otomano durante unos pocos años. Fue durante ese corto periodo de tiempo cuando se construyeron la gran mezquita y los baños públicos, siendo ambos los primeros de Europa. Retirado definitivamente de la política, Orhan finalmente murió en Bursa en 1361. Murad, a la sazón en Demotika, al recibir esta noticia, fue aclamado por sus tropas como nuevo Bey (emir) del emirato otomano. Sin embargo su flamante liderazgo fue disputado en Anatolia por sus hermanos, los Şehzade (príncipes) Ibrahim, Sultan Bey y Halil. Ibrahim, que era gobernador de Eskişehir y nieto por parte materna del emperador bizantino Andrónico III Paleólogo, era el principal rival de los tres hermanos rebeldes, ya que era mayor que el propio Murad. El joven Halil, por su parte, era nieto por parte materna del emperador bizantino Juan VI Cantacuceno. Murad, dejando tropas suficientes, al mando del beylerbey Lala Şahin Paşa, en Europa, cruzó con su ejército los Dardanelos y no tuvo dificultad en derrotar al Şehzade Ibrahim, el cual fue tomado prisionero con sus dos hermanos en 1362. Murad inauguró una política que sería practicada por sus sucesores cada vez que llegasen al trono otomano y que sería posteriormente legalizado por Mehmed II: el fratricidio para asegurarse en el poder. Por orden del bey Murad, Ibrahim, Sultan Bey y el joven Halil fueron ejecutados por medio del estrangulamiento.

Primeras conquistas europeas: Adrianópolis y Tracia

Resuelto el problema sucesorio, Murad nuevamente enfocó su atención a Europa. Mientras se encontraba en Anatolia en pugna con sus hermanos, las fuerzas turcas, dejadas en Tracia no amainaron sus ataques, pero carecían de una dirección unificada. Los bizantinos no pudieron realizar un contraataque y perdieron la ocasión de expulsar a los turcos de Europa. Reorganizada la dirección de las fuerzas otomanas de Europa, bajo el liderazgo de Lala Şahin Paşa, este dirigió la campaña otomana final de Tracia. Esta conquista fue coronada en 1362 con la toma de Adrianópolis, que de allí en adelante pasó a llamarse Edirne.​ Como Edirne era la capital bizantina de Tracia, su captura proporcionó a los otomanos los instrumentos necesarios para establecer los cimientos de su imperio europeo. Y puesto que era la fortaleza más poderosa de aquel tiempo entre Constantinopla y el Danubio, a horcajadas sobre la vía principal de invasión de los Balcanes, su conquista no solo aseguró la posición otomana en Europa, sino que fue, además, la llave para una posterior expansión hacia el norte. Tras la conquista de Tracia, Murad repobló con gentes procedentes de Anatolia, con el fin de proteger las fronteras del Estado. De este hecho se derivaron luego los problemas de la minoría turca de Tracia occidental, que desde el siglo XX pertenece a Grecia y que es uno de los múltiples conflictos de minorías sin resolver en los Balcanes.​

Enfrentamiento con los bizantinos y la Cruzada saboyarda

Dispuesto a avanzar por los Balcanes y rodear a Constantinopla, Murad I avanzó al oeste penetrando aún más en Europa. Para este cometido encargó a Lala Shahin Bajá remontar el valle del Maritza, cuya conquista fue completada con la toma de Filipópolis en 1363-64. Como la zona del Maritza suministraba a Constantinopla la mayor parte de su trigo e ingresos por impuestos, no le resultó difícil a Murad el forzar a los bizantinos a aceptar su soberanía y a confirmar sus conquistas. El emperador bizantino Juan V Paleólogo se comprometió a pagar tributo regularmente a los otomanos y a enviar contingentes militares a su ejército. A cambio Murad se comprometió a suministrar al menguado Imperio Bizantino los alimentos que necesitase y a no atacar Constantinopla siempre y cuando sus gobernantes evitaran cualquier tipo de cooperación con los enemigos de los otomanos.

La difícil situación en la que se encontraba el Imperio Bizantino a finales de los años cincuenta determinó la actuación política de Juan V: en el plano internacional, el emperador bizantino llevó a cabo una intensa actividad diplomática orientada a acercar posiciones con los países de la Europa católica y sobre todo con Roma con el objetivo de organizar una cruzada para liberar el Imperio de la amenaza otomana. Para ello Juan V estaba dispuesto a sacrificar la fe de su pueblo y convertirse al catolicismo. Entre tanto, la deseada ayuda de Occidente llegó a los bizantinos: el papa organizó una cruzada contra Murad I y en 1366, el conde Amadeo VI de Saboya (primo de Juan V) llegó a aguas bizantinas al frente de una flota y capturó Galípoli que cedió enseguida a los bizantinos; acto seguido, ayudó a Juan V a consolidar su posición en la región búlgara de la Zagora, franja costera a orillas del mar Negro al norte de Constantinopla. Estos éxitos políticos devolvieron la iniciativa al Imperio Bizantino: los otomanos no podrían en lo sucesivo atravesar los Estrechos, impidiendo la coordinación entre la parte europea y asiática de su joven imperio. De esta manera, los territorios turcos en Europa se sacudieron la tutela del emir otomano y actuaron de forma semiindependiente, organizados, primeramente, en el autónomo Eyālet-i Rūm-ėli, liderado por Lala Şahin Paşa, y, secundariamente, en tribus turcomanas, cada una dirigida por un caudillo o bey. Sin embargo no por eso la situación de los turcos era desesperada; en 1368, Murad I dirigió personalmente una campaña por la costa del mar Negro, que se completó con la toma de Burgaz. Este acto, cortó las comunicaciones bizantinas con Europa en aquella dirección, quedándole solo la ruta del oeste a través de los Dardanelos, lo cual lo colocaba bajo la amenaza de la piratería turca.

Enfrentamiento con Serbia y Bulgaria

Los estados balcánicos del norte (Imperio serbio y Segundo Imperio búlgaro) comenzaron a percatarse de la inmensa amenaza que suponía para ellos el avance otomano. Unos cuantos años antes, bajo el rey y luego zar Esteban IX Uroš IV Dušan (1331-1355), un poderoso Imperio serbio había conseguido controlar Macedonia, Albania, Tesalia y el Epiro, y había comenzado a examinar la posibilidad de reemplazar al Imperio Bizantino en el gobierno de sus territorio europeos. Pero en ese momento, débiles en su interior tras la muerte del poderoso Dušan, y enfrentados repentinamente al avance otomano, los nobles serbios, liderados nominalmente por el débil zar Esteban X Uroš V (hijo y sucesor de Dušan), se aliaron con Luis I de Hungría, con el zar Iván Sishman de Bulgaria y con el ban Tvrtko I de Bosnia, en la primera de las "cruzadas" que organizarían los europeos con la intención de expulsar de Europa a los otomanos. Al mismo tiempo el emperador bizantino Juan V marchó a Roma a fin de movilizar la ayuda de Occidente.

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