Montevideo, históricamente llamada La Muy Fiel y Reconquistadora Ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo,es la capital y la ciudad más poblada de la República Oriental del Uruguay, así como la capital del departamento homónimo. Se localiza en la zona sur del país abarcando una extensa región metropolitana con más de 1 862 966 habitantes - el 53% de la población total del país (censo del Uruguay 2023-INE) y cuenta con costas sobre el río de la Plata, donde se encuentran la bahía de Montevideo y el principal puerto de la región. Su población es de 1 325 968 habitantes en el departamento y 1 947 603 en el área metropolitana, lo que la sitúa en el trigésimo puesto en América del Sur.
Ha sido calificada como la ciudad con mejor calidad de vida de Iberoamérica desde 2006. Está catalogada como una ciudad global de categoría «beta». Se posiciona como la 51.ª urbe de Hispanoamérica y la 73.ª del mundo. Figura en el puesto 18 del mundo por extensión de su Región Metropolitana que supera los 100 km de radio desde el km 0 de la ciudad y absorbe completamente varias capitales departamentales como San José de Mayo, Florida, Minas y la conurbación de Maldonado -Punta del Este-San Carlos con más de 240 000 Habitantes según el último censo de principios de 2023 (INE del Uruguay). Fue la octava ciudad más visitada de América Latina por extranjeros en 2013. En 2023, en el área metropolitana el PIB es de US$ 63 000 millones, y el PIB per cápita de US$ 47 512. Es la novena en términos de poder adquisitivo por habitante.
Dividida en 8 municipios, es la capital más austral de América y la tercera capital más austral del mundo, después de Wellington y Canberra.
Como capital de la República, en ella se albergan las sedes del Poder Ejecutivo —la Presidencia y sus Ministerios—, de la Asamblea General, y de la Suprema Corte de Justicia, así como también la residencia oficial del presidente de la República. En el plano internacional acoge la sede del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI).
La ciudad toma su nombre del cerro junto a su bahía. Sin embargo, actualmente existen distintas explicaciones sobre el origen de tal toponimia:
Monte vide eu: el nombre provendría de la expresión en que significaria: «yo vi un monte» en portugués y atribuida a un marino anónimo de la expedición de Fernando de Magallanes al divisar el cerro. Esta fue, durante mucho tiempo, la principal teoría sobre el origen del nombre, sin embargo, ha sido cuestionada por no tratarse de una auténtica locución portuguesa, sino de una mezcla de varios idiomas ibéricos poco probable de haber sido utilizada.
Montem vídeo: esta versión asegura que el nombre proviene directamente del latín, a raíz de la expresión espontánea de algún tripulante ilustrado de la expedición de Magallanes que al divisar el cerro de Montevideo exclamó: Montem vídeo «veo un monte», esta teoría se apoya en los numerosos mapas y documentos del período colonial que se refieren al cerro de Montevideo con el nombre de monte Vídeo, incluyendo la correspondencia del propio fundador de la ciudad, Bruno Mauricio de Zabala.
«Monte-VI-D-E-O». (Monte VI De Este a Oeste): esta versión dice que los españoles anotaron la situación geográfica en un mapa o carta portulana, ya que supuestamente el cerro habría sido el sexto monte que habrían visto sobre la costa navegando el Río de la Plata de este a oeste. Con el devenir del tiempo se unificaron estas palabras y quedó Montevideo. No se han hallado pruebas contundentes que permitan corroborar esta hipótesis académica, ni documentos de la época que la fundamenten, tampoco se puede asegurar con certeza cuáles eran los cinco montes que se avistaban antes del cerro. Además es probable que en la época se prefiriera el uso del término «leste» en lugar de «este» para referirse al punto cardinal.
Monte Vidi: proviene del Diario de Navegación del contramaestre Francisco Albo, miembro de la expedición de Fernando de Magallanes, quien escribió: «Martes del dicho (mes de enero de 1520) estábamos en derecho del cabo de Santa María (actual Punta del Este), de allí corre la costa leste (este) oeste i (y) la tierra es arenosa i (y) en derecho del cabo ai (sic) una montaña hecha como un sombrero al cual pusimos nombre Monte Vidi». Este es el más antiguo documento español en que se menciona al promontorio con un nombre similar al que designa a la ciudad, que en latín significa «yo vi un monte», pero en él no se hace ninguna mención al supuesto grito del vigía de la versión anterior.
Monte Ovidio (Monte Santo Ovidio): esta hipótesis surge de una interpolación que aparece en el ya mencionado Diario de Navegación[cita requerida] de Fernando de Albo, donde se establece que «corruptamente llaman ahora Santo Vidio» cuando se refieren a la montaña como un sombrero a la que pusieron por nombre monte Vidi, es decir, al cerro de Montevideo. Ovidio había sido el tercer obispo de la ciudad portuguesa de Braga, en donde fue siempre venerado y a quien se le erigió un monumento en el año 1505. Dada la relación que los portugueses tuvieron siempre con los orígenes de la ciudad de Montevideo –descubrimiento, fundación– y a pesar de que esta hipótesis, como las anteriores, carece de una documentación contundente, hubo quienes relacionaron el nombre del Santo Ovidio o Vidio que aparece en algunos mapas de la época y la consecuente derivación del vocablo «Montevideo» para designar a la región desde aquellos primeros años del siglo XVI.
Si bien ahora se la conoce como Ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo, originariamente Bruno Mauricio de Zabala en 1725 la denominó como puerto de San Felipe y fuerte de San Felipe.
En la Iglesia católica la fiesta de San Felipe y Santiago, Apóstoles, se celebra el mismo día; en la época de la fundación de la ciudad, vendría a ser el Primero de Mayo.
El 23 de febrero de 1809, ancló en el puerto de Montevideo el bergantín Buen Jesús por el que llegó la Real Cédula de 24 de abril de 1807 de Carlos IV, que dice, textualmente, lo que sigue:
Atendiendo a las circunstancias que concurren en el Cabildo y Ayuntamiento de la ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo, y á la constancia y amor que ha acreditado á mi Real Servicio en la reconquista de Buenos Aires, he venido por mi Real Decreto de doce del presente mes de Abril en concederle el título de muy fiel y Reconquistadora; facultad para que use de la distinción de Maceros; y que al Escudo de sus Armas pueda añadir las banderas inglesas abatidas que apresó en dicha Reconquista con una corona de olivo sobre el Cerro, atravesada con otra de mis Reales Armas, Palma y Espada.
Según el historiador Andrés Lamas, por todos sus antecedentes, esa Cédula tiene el carácter y la fuerza de una Sentencia, recaída en el verdadero litigio sostenido ante la Corona de España, por los apoderados de los Cabildos, representantes de las ciudades de Buenos Aires y Montevideo, sobre mejor derecho á los trofeos y recompensas de la Reconquista. Desde ese momento las armas de Montevideo eran:- “El cerro, con su castillo de tres torres; sobre éste, una corona de Olivo atravesada por otra de las Reales Armas, Palma y Espada; cayendo de los flancos abatidas sobre el campo del escudo las seis banderas y el guion apresadas en la Reconquista de Buenos Aires".
Sin embargo, con la Revolución de Mayo de 1810 el monárquico escudo de armas de 1807 fue puesto en desuso y reemplazado por el de la Provincia Oriental. Constituida la Provincia Oriental en Nación Soberana é independiente, los símbolos Provinciales fueron sustituidos, á su vez, por el escudo de armas y el Pabellón Nacional.
Entre 1680 y 1683, el Reino de Portugal fundó en la región la Colônia do Sacramento, frente a la ciudad de Buenos Aires. Los españoles la tomaron el mismo año de su fundación, pero debieron devolverla y no efectuaron ningún otro intento para desalojar a los portugueses hasta 1723. El portugués Sebastião da Veiga Cabral, gobernador entre 1699 y 1705, estimaba que la zona del Montevideo no contaba con puerto conveniente, ni con agua y leña suficientes para sostener una población.