Tal Día como Hoy

Mont Blanc

Montaña de Europa

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El Mont Blanc o Monte Bianco —orónimo en francés e italiano, respectivamente; traducido al español como ‘Monte Blanco’— es la montaña granítica culminante de los Alpes, con una altitud oficial de 4805.59 m s. n. m. (metros sobre el nivel del mar) según la última medición del 5 de octubre de 2023.​​ Es el punto más elevado de la Unión Europea y uno de los más altos del resto de Europa, superado solo por varias montañas de Rusia y Georgia como el monte Elbrús (5642 m s. n. m.).​

Rodeado de valles con numerosos glaciares, el Mont Blanc forma parte del macizo homónimo que se extiende entre las demarcaciones del valle de Aosta, en Italia, y de Alta Saboya, en Francia. Las ciudades más pobladas cercanas al Mont Blanc son Chamonix-Mont-Blanc y Saint-Gervais-les-Bains, situadas en Francia, y Courmayeur en Italia.​​

La situación de la cima es compartida entre Italia y Francia por un tratado internacional de 1860, aunque desde entonces se mantiene cierta controversia y diferentes fuentes cartográficas atribuyen enteramente la ubicación a uno de los dos países. Así, los mapas del Instituto Geográfico Nacional de Francia incluyen toda la cumbre dentro de las propias fronteras, lo que contrasta con el mapa geográfico del Archivo de Estado de Turín, según el cual la cima es íntegramente italiana.​

Numerosos glaciares se encuentran a su alrededor: al sur los glaciares de Freney, de La Brenva, de Miage, del Mont Blanc y de Brouillard, y al norte, los glaciares de Bossons y de Taconnaz. En 1957 se inició la construcción del túnel de Mont Blanc (se terminó en 1965), que tiene 11.6 km de largo y es una de las mayores rutas de transporte transalpino, ya que une a Italia y Francia.​ El macizo del Mont Blanc es la cuna del alpinismo, cuyas expediciones empezaron hacia el siglo xviii, siendo un destino de referencia en Europa para la práctica del senderismo, el esquí y el snowboarding.

En 1644, los habitantes del valle llamaron al obispo para que realizara una procesión y exorcizara al glaciar, debido a su avance.​ Hasta el siglo XVIII, los habitantes de la región la denominaban habitualmente «montaña maldita».​ De hecho, una montaña del macizo aún mantiene esta denominación, el monte Maldito.

Un mito cuenta que existía un reino encantado en la cumbre, donde estaba la reina de las hadas, la «diosa blanca», que vivía en prados verdes e hilaba el destino de los habitantes del valle. Según las creencias de la época, estas entidades divinas debían ser respetadas y veneradas, ya que las cumbres emitían un tipo de influencia, una fuerza sobrenatural, que guiaba a los hombres sin que ellos lo supieran y cuya influencia podía ser buena o mala, según los casos. Con el cristianismo se consideró a estas divinidades como demonios invisibles y hostiles.

En el verano de 1741, el viajero inglés William Windham, que ya había realizado expediciones en Egipto y en Oriente, organizó junto con Richard Pococke una expedición de descubrimiento al valle de Chamonix, que tenía entonces la reputación de ser un lugar inhóspito y peligroso.​ Cuando llegó, se maravilló del aspecto del valle y de los precipicios que, según él, «podían espantar las almas más firmes». Subieron hasta el lugar llamado Montenvers, en el lateral del glaciar que Windham bautizó como mer de Glace, y fueron los primeros en observarlo y mostrar el interés que representan los glaciares. Windham recogió también algunas leyendas de los lugareños que afirmaban que por la noche, sobre los glaciares, se efectuaban fiestas de brujos que bailaban al son de la música.​ Con el racionalismo de finales del siglo XVIII, y al triunfar el materialismo del siglo XIX, se perfeccionaron los conocimientos científicos sobre la montaña y se intensificaron las exploraciones.

En 1760 un científico de Ginebra, Horace-Bénédict de Saussure, ofreció 20 táleros a los primeros montañeros que consiguiesen encontrar una ruta hasta la cumbre del Mont Blanc,​ la cual llevaba tiempo observando durante las anteriores expediciones que había realizado al macizo. Se sucedieron varios intentos hasta que el día 8 de agosto de 1786, dos aficionados bien entrenados de Chamonix, Jacques Balmat (buscador de cristales de veinticuatro años) y el doctor Michel Gabriel Paccard, quien quería observar el comportamiento de un barómetro aneroide a esa altitud, subieron hasta la cumbre pasando por Grands Mulets y bajaron sanos y salvos, siendo esta la primera ascensión.​​ La expedición fue considerada en su tiempo absolutamente extraordinaria, también debido al aura de supersticiones, leyendas y tabúes que rodeaban a la montaña. En la cima se quedaron durante media hora, el tiempo suficiente para que Paccard pudiera comprobar la acción de la presión atmosférica con el barómetro de Evangelista Torricelli, confirmando la teoría de Blaise Pascal (y repitiendo el experimento llevado a cabo a su instancia por Florin Périer, su cuñado) sobre la reducción de la presión al aumentar la altitud.

Un año después, el 3 de agosto de 1787, el promotor de esta aventura, Horace-Bénédict de Saussure, pisó también la cumbre, acompañado por su criado, Jacques Balmat y dieciocho personas entre guías de Chamonix-Mont-Blanc y portadores para llevar diversos equipos científicos.​ En la cima mandó instalar una tienda de campaña antes de proceder al cálculo de la altitud, efectuando mediciones que sirvieron como primera aproximación sobre la altitud de la cima. Entre todos transportaban víveres, una escalera, una cama, una estufa y un laboratorio científico con higrómetros, barómetros, termómetros y otros instrumentos de medición. Tras esta expedición y otras dedicadas a la geología, la botánica y la cristalografía de los Alpes, escribió libros como Relation abrégée d'un voyage à la Cime du Mont-Blanc: en août 1787 y Voyages dans les Alpes.​

La primera mujer en alcanzar la cima fue Marie Paradis, el 14 de julio de 1808, acompañando a Jacques Balmat.​​ La segunda ascensión femenina fue la de la alpinista y periodista Henriette d'Angeville, el 4 de septiembre de 1838, que publicó un diario de su ascensión.​ En cuanto a la primera ascensión invernal femenina, fue la de Isabella Stratton en 1876.​

El 6 de agosto de 1864, el geólogo y alpinista Felice Giordano fue el primero en efectuar la ascensión por la parte más abrupta, en la vertiente italiana, mientras que la primera ascensión invernal por esta vertiente la realizó Quintino Sella, el 5 de enero de 1888. Achille Ratti, el futuro Pío XI, trazó en 1890 la vía normal de la vertiente italiana, contribuyendo así a dar a conocer la ciudad de Courmayeur, desde donde parte dicha ruta.​

El 11 de febrero de 1914, Agénor Parmelin fue el primer aviador en sobrevolar el macizo y Marguette Bouvier fue la primera mujer en descender con esquís, en 1929.​ Jean Moine fue el primero en aterrizar con un helicóptero sobre la cima, con un Bell 47 G en 1955. Otros hechos importantes han sido: cuando el piloto Henri Giraud aterrizó sobre la cima en apenas 30 metros, el 23 de junio de 1960; el primer despegue con un ala delta por Rudy Kishazy en 1973; el primer despegue con parapente por Roger Fillon en 1982; y el primer aterrizaje con un paracaídas por Tony Bernos en 1986.​​

El primer accidente mortal y la creación de las compañías de guías

El primer accidente mortal del que se tiene constancia se produjo en 1820, durante la décima ascensión.​ Era una expedición científica bajo la dirección del doctor Hammel y después de pasar dos noches y un día en Grands Mulets, los clientes exigieron subir a la cumbre a pesar de una meteorología desfavorable. Los trece guías no se pudieron negar. Mientras ascendían se produjo una avalancha que sepultó a los tres guías de cabeza, cuyos restos se encontraron en 1861, todavía bien conservados, más abajo, en el glaciar de Bossons. Tras este accidente, que conmocionó a la opinión pública, los guías se unieron, y el 9 de mayo de 1823 tras un manifiesto de la Cámara de Diputados de Turín, aprobado por Carlos Félix de Cerdeña, se hizo oficial la creación de la Compañía de Guías de Chamonix. Hoy en día, la Compañía cuenta más de 150 miembros profesionales, guías y acompañantes.​ Siguiendo el mismo modelo, en 1850 fue fundada la Sociedad de Guías Alpinos de Courmayeur (Società delle Guide Alpine Courmayeur);​ y en 1864 la Compañía de Guías de Saint-Gervais.​

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