Tal Día como Hoy

Molière

Dramaturgo y actor francés (1622–1673)

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Jean-Baptiste Poquelin (París, 15 de enero de 1622-París, 17 de febrero de 1673),​ llamado Molière, fue un dramaturgo, actor y poeta francés, del siglo XVII. Ampliamente considerado como uno de los mejores escritores de la lengua francesa y la literatura universal. Dedicó su vida a escribir principalmente obras cómicas, algunas sobre su aversión a los médicos, pues, fuera de ser él mismo enfermo crónico, tuvo malas experiencias con ellos como la muerte de sus dos hijos y la de su compañera y amiga Madeline Béjart. Sus obras existentes incluyen comedias, farsas, tragicomedias, comédie-ballets etcétera. Perteneciente al Gran Siglo francés, maestro del Clasicismo imperante en la Francia del siglo XVII, sus piezas teatrales se ajustan a las unidades aristotélicas y se han traducido a las principales lenguas vivas y se interpretan en la Comédie-Française más a menudo que las de cualquier otro dramaturgo actualmente. Es tal su influjo, que el idioma francés es a menudo llamado «la lengua de Molière».​

Nacido en el seno de una familia próspera y habiendo estudiado en el Collège de Clermont (el actual Liceo Louis-le-Grand), donde también estudió Voltaire, Molière estaba bien preparado para iniciar una vida en la farándula teatral. Trece años como actor itinerante le ayudaron a pulir sus habilidades para la comedia mientras empezaba a escribir piezas, combinando elementos de la Comedia del arte con la comedia francesa más refinada.​

Gracias al mecenazgo de aristócratas como Felipe I, duque de Orleans (hermano de Luis XIV), Molière consiguió una función especial ante el rey en el Louvre. En ella, Molière representó una obra clásica de Pierre Corneille (Nicomedes) y una farsa de su propia autoría, El médico enamorado, y se le otorgó el uso de la salle du Petit-Bourbon, cerca del Louvre, una espaciosa sala destinada a funciones teatrales. Posteriormente, se le concedió el uso del teatro del Palais-Royal. En ambos lugares, Molière alcanzó el éxito entre los parisinos con obras como Las preciosas ridículas, La escuela de los maridos o La escuela de las mujeres. Este favor real le valió una pensión real a su compañía y el título de Troupe du Roi («Compañía del rey»). Molière continuó siendo el escritor oficial de los espectáculos de la corte.​

A pesar de la adulación de la corte y de los parisinos, las sátiras de Molière atrajeron críticas de parte de otros círculos. Por la impiedad de Tartufo, la Iglesia católica en Francia denunció este estudio sobre la hipocresía religiosa, a lo que siguió una prohibición del Parlamento, mientras que Don Juan fue retirada y nunca más representada por Molière.​ Su arduo trabajo cumpliendo tantas funciones en el teatro pasó factura a su salud y, para 1667, se vio obligado a tomarse un descanso de los escenarios. En 1673, durante una producción de su última obra teatral, El enfermo imaginario, Molière, que sufría de tuberculosis, sufrió un ataque de tos y una hemorragia mientras interpretaba al hipocondríaco Argan, y aunque terminó la función, se desplomó de nuevo y murió unas horas después, a los 51 años de edad.​

Despiadado con la pedantería de los falsos sabios, la mentira de los médicos ignorantes, la pretenciosidad de los burgueses enriquecidos, Molière exalta la juventud, a la que quiere liberar de restricciones absurdas. Muy alejado de la devoción o del ascetismo, su papel de moralista termina en el mismo lugar en el que él lo definió: «No sé si no es mejor trabajar en rectificar y suavizar las pasiones humanas que pretender eliminarlas por completo», y su principal objetivo fue el de «hacer reír a la gente honrada». Puede decirse, por tanto, que hizo suya la divisa que aparecía sobre los teatritos ambulantes italianos a partir de los años 1620 en Francia, con respecto a la comedia: Castigat ridendo mores, «Corrige las costumbres riendo», tomada del poeta neolatino francés Jean de Santeul (1630-1697).

La vida de Molière se documentó desde muy pronto; ya Voltaire le escribió una temprana biografía, que acompañó con comentarios a cada una de sus obras.​ Hijo del tapicero real Jean Poquelin y de Marie Cressé, se atribuye a sus tíos (sin que esto sea seguro) la razón de su interés por el teatro, ya que a menudo lo llevaban a ver piezas representadas.

Perdió a su madre a la edad de 10 años (1632) y, aunque no parece haber sido particularmente afectuoso con su padre, vivió con él en un piso alto del Pavillon des Singes, en la calle Saint-Honoré, sita en un barrio pudiente de París; su padre se volvió a casar y enviudó de nuevo en 1636. Molière había iniciado estudios en 1633, a los once años, en el colegio jesuita de Clermont, actual liceo Louis-le-Grand, donde se codeó con la levantisca nobleza francesa, sometida con mano de hierro por el cardenal Richelieu, valido de Luis XIII, hasta 1639. Estudia derecho en Orleáns entre 1640 y 1642 y, una vez licenciado, se colegia, aunque solo durante seis meses.​ Por entonces frecuenta el círculo libertino del filósofo epicúreo Pierre Gassendi, Claude-Emmanuel Luillier, llamado Chapelle, Cyrano de Bergerac y Charles Coypeau de Assoucy.​ Sustituye entonces a su padre (1642) en el oficio de tapicero del rey Luis XIII, y se relaciona con la familia de comediantes Béjart.

Pero ansiaba consagrarse solo a la farándula y el 30 de junio de 1643 Jean-Baptiste firmó con los Béjart el acta de constitución de L'Illustre Théâtre / El Ilustre Teatro. La directora será Madeleine Béjart, de la que andaba enamorado; inician un largo periodo de giras por provincias, sobre todo por el sur de Francia e incluso se presentan en París el uno de enero de 1644; el papel de Molière no consiste solo en actuar, sino en escribir farsas y desde 1644, ya con el sobrenombre de Molière, incluso dirige la compañía, algo que volverá a hacer en 1650.

Sin embargo el éxito se hizo esperar y, con suerte, solo cosechaban medianas recaudaciones con un repertorio de tragedias de Pierre Corneille y otros autores, además de farsas y pantomimas al estilo de la Commedia dell'Arte en forma de intermedios en las tragedias, a fin de atraer a todo tipo de público. Tras una racha de varios fracasos, la compañía llegó a acumular tantas deudas que el director Molière fue encarcelado varios días en 1645. Una vez en libertad, la compañía se fusionó con la de Charles Dufresne, protegido por el duque de Epernon, e hizo una gira por Nantes, Toulouse, Albi, Poitiers, Narbonne, Agen y Pézenas.​

Entre 1645 y 1658 se fue formando como actor y dramaturgo; escribió esbozos de farsas así como sus dos primeras comedias, El atolondrado o los contratiempos (L'Étourdi ou les Contretemps), estrenada en Lyon en 1655, y El despecho amoroso (Le Dépit Amoureux) en la que introduce al personaje de Crascarilles, representada por vez primera en Béziers en 1656. Pero lo importante fue que desde 1653 el poderoso príncipe de Conti, quien tenía un ala propia al lado de la de su hermano, el Gran Condé, en el Palacio de Versalles, y acababa de ser nombrado gobernador de la Guyena y el Languedoc, había empezado a proteger a la compañía, e incluso le había otorgado una pensión de 6000 libras en 1655.

Poco duró esta protección: de súbito De Conti se convirtió a una religiosidad católica intransigente, y el 20 de diciembre de 1656 les retiró no solo esa asignación, sino que se volvió enemigo por motivos morales de toda forma de farándula y espectáculo teatral; la compañía pasó a depender entonces del gobernador de Normandía. En Ruan Molière conoció a Corneille.​

Al volver a París en octubre de 1658, protegido por Felipe I de Orleans, hermano del rey, interpretó ante Luis XIV una tragedia de Corneille, Nicomedes,​ que aburrió, y una farsa escrita e interpretada por él mismo, El doctor enamorado,​ que divirtió, pero no se ha conservado. Molière lucía un gran talento cómico y su voz y mímica desencadenaron las risas. Pronto la compañía alcanzó una reputación inigualable en lo cómico con El desengaño amoroso y sobre todo con la primera de las grandes comedias de Molière, Las preciosas ridículas (Les précieuses ridicules, 1659), que consiguió un éxito enorme y confirmó el favor del joven rey Luis XIV hasta el punto de que este los instaló en un teatro estable en el Petit-Bourbon, en donde actuaban alternándose con la compañía italiana Scaramouche, así llamada por el tópico personaje cómico italiano vestido de negro.

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