Moldavia (en rumano: Moldova), oficialmente la República de Moldavia (en rumano: Republica Moldova), es un país ubicado en Europa Oriental, situado entre Rumania y Ucrania. Tiene una superficie de 33 851 km² y su capital es Chisináu, situada en el centro del país. Es un país sin litoral, aunque se encuentra a solo 40 km del mar Negro, siendo sus ríos más importantes el Dniéster y el Prut.
La población de Moldavia es de 2 597 100 habitantes (2021), la mayoría de ella rumanófona (80%), desglosados según el censo en un 74% de moldavos y un 7% que se declaran rumanos. Cuenta asimismo con minorías considerables de ucranianos (6,5%), gagaúzos (4,5%) y rusos (4%). Declaró su independencia con las mismas fronteras que tenía la anterior República Socialista Soviética de Moldavia en 1991, como parte de la disolución de la Unión Soviética. Sin embargo, una franja del territorio reconocido internacionalmente como moldavo, situado en la orilla oriental del río Dniéster, está bajo el control de facto del gobierno separatista de Transnistria desde 1992.
El país es una democracia parlamentaria, con el presidente como jefe de Estado y con un primer ministro como jefe de Gobierno. Moldavia es un estado miembro de las Naciones Unidas, del Consejo de Europa, de la Organización Mundial del Comercio, de OSCE, de GUAM, de la Comunidad de Estados Independientes, de BSEC y de otros organismos internacionales. Moldavia en la actualidad aspira a adherirse a la Unión Europea, y ha puesto en marcha los tres primeros años el Plan de Acción en el marco de la Política Europea de Vecindad (PEV).
El nombre actual del país es de origen eslavo y deriva del río Moldova, cuyo valle está considerado epicentro de la fundación del Principado de Moldavia en 1359. Según una leyenda recogida por el cronista Grigore Ureche, el voivoda Dragoș de Bedeu lo llamó así después de que su perro Molda se ahogara en el río mientras intentaban cazar un uro silvestre. En cuanto al origen etimológico, la teoría más extendida es que deriva de la palabra mold (en español: «abeto») y la adición del sufijo -ov(a), común en lenguas eslavas.
La República de Moldavia ocupa una parte de la región de Besarabia, que a su vez formaba parte del territorio histórico moldavo. Esta zona se llamó así hasta la anexión por parte de la Unión Soviética en 1940.
El territorio de la actual Moldavia fue habitado en la antigüedad por los dacios. Entre el siglo I y el siglo VII d. C., el sur estuvo intermitentemente bajo el control del Imperio romano y posteriormente del bizantino. Por su situación geográfica estratégica en la ruta entre Europa y Asia, el territorio de la actual Moldavia experimentó numerosas invasiones desde la antigüedad hasta la Alta Edad Media por parte de los godos, hunos, ávaros, búlgaros, magiares, pechenegos, cumanos, mongoles o tártaros.
A fines de la Edad Media, Moldavia tuvo como habitantes, aparte de los rumanos, a rutenos, cumanos, tártaros, húngaros y sajones transilvanos.
La prehistoria de Moldavia abarca desde el Paleolítico Superior, que comienza con la presencia del Homo sapiens en la zona del sureste de Europa hace unos 44.000 años, hasta la aparición de los primeros registros escritos en la Antigüedad Clásica en Grecia. En 2010, se descubrieron en Bayraki herramientas de sílex Oldowan con una antigüedad de entre 800.000 y 1,2 millones de años. Durante el Neolítico, el territorio de Moldavia se situó en el centro de la gran cultura Cucuteni-Trypillia, que se extendía hacia el este más allá del río Dniéster, en Ucrania, y hacia el oeste hasta y más allá de los Cárpatos, en Rumanía. Los habitantes de esta civilización, que duró aproximadamente del 5500 al 2750 a. C., practicaban la agricultura, la ganadería, la caza y fabricaban cerámica de intrincados diseños.
Tras pertenecer durante un periodo de tiempo al Rus de Kiev, las continuas invasiones de mongoles y tártaros que amenazaban la integridad del Reino de Hungría hicieron que el rey Luis I de Hungría constituyera el Principado de Moldavia en 1346 al este de su territorio, nombrando como regente al noble rumano Dragoș. El nuevo estado, que se constituyó en primer lugar dependiente de los magiares, tomó su propio destino con la llegada al poder de Bogdan I de Moldavia, convirtiéndose en un país independiente.
El Principado de Moldavia se convierte en vasallo del Gran Ducado de Lituania en la primera parte del siglo XV, siendo posteriormente invadido y ocupado por los turcos en 1512. En 1538, el Principado se convierte en tributario del Imperio otomano, teniendo como límite oriental al Jedisán y septentrional a Podolia. Sin embargo, Moldavia consiguió mantener una autonomía propia. La familia de “beŷs” (especie) de “virreyes” apellidada Basarab al servicio de la llamada "Sublime Puerta" (Imperio otomano) dio el nombre al sector de Moldavia situado al noreste del río Dniéster, surgiendo así la provincia de Besarabia, que incluía casi la totalidad de la actual República de Moldavia, aunque también algunos distritos hacia el sur (que tras 1947 pasaron a Ucrania). De este modo se conformó la parte oriental del Principado de Moldavia.
En 1812 el Tratado de Bucarest transfirió Besarabia (la mitad oriental del Principado de Moldavia) al Imperio ruso como uno de los “Principados del Danubio”. La parte occidental de Moldavia se convirtió en parte de Rumania. El territorio moldavo contó en principio con una cierta autonomía, que fue decreciendo con el paso de los años hasta su total asimilación por parte de los rusos, que lanzaron una campaña de rusificación del territorio, eliminando el rumano como uso oficial y religioso y trasladando hasta los territorios que se habían quedado sin población tras la marcha de los turcos a numerosas familias eslavas (rusos y ucranianos), que hicieron que el porcentaje de rumanos se redujera a la mitad durante el siglo XIX. Además, durante este periodo llegan al territorio grandes cantidades de judíos.
Bajo el Imperio ruso, la guerra de Crimea hizo retroceder las fronteras rusas en la región, aunque Besarabia (cuyo territorio es el que constituye junto a la Transnistria, la mayor parte de la actual república de Moldavia) se mantuvo bajo control ruso.
República Democrática Moldava y su adhesión
Tras la Revolución rusa, Besarabia fue rápidamente convertida en una república en 1917, denominada República Democrática Moldava, que en primer lugar se constituyó como parte del estado federal ruso pero que declaró su total independencia en 1918. Como la mayoría de la población era de etnia rumana, “Sfatul Țării” ("El Consejo del País", en idioma rumano) votó la Unión con Rumania, hecho que se produjo oficialmente el 9 de abril de 1918, quedando solo la pequeña franja de la Transnistria dentro de la URSS. Esta anexión fue ratificada por el Tratado de París en 1920, siendo reconocida formalmente por las potencias aliadas con la excepción de Rusia y Japón. El territorio moldavo perteneció a Rumania hasta el año 1940.
República Socialista Soviética de Moldavia
El pacto Mólotov-Ribbentrop, en el cual la Alemania nazi consideraba a Moldavia un territorio bajo la esfera de influencia soviética, permitió a la Unión Soviética tomar Besarabia en junio de 1940. El 28 de junio de 1940, la Unión Soviética emitió un ultimátum a Rumania solicitando la cesión de Besarabia y Bucovina del Norte, que Rumania cumplió al día siguiente. Poco después, se estableció la República Socialista Soviética de Moldavia (RSSM).
En 1941 debido a la Operación Barbarroja, Rumanía recuperó el control del Besarabia, realizando junto a la Alemania nazi una importante limpieza étnica y asesinando a 90 000 judíos, mientras que otros 60 000 fueron deportados. Las tropas soviéticas reocuparon el área en agosto de 1944. Bajo el gobierno soviético, las regiones del norte y el sur habitadas por ucranianos y rumanos fueron transferidas a Ucrania, y Transnistria (con una importante población ucraniana y rusa) se unió con el resto en una república soviética llamada República Socialista Soviética de Moldavia, la cual ocupaba el actual territorio de la República de Moldavia.