La mitología celta es conocida por una serie de relatos de la religión de los celtas durante la Edad del Hierro. Al igual que otras culturas indoeuropeas durante este periodo, los primeros celtas mantuvieron una mitología politeísta y una estructura religiosa. Entre el pueblo celta hubo algunas tribus en estrecho contacto con Roma, como los galos y los celtíberos. Esta mitología no sobrevivió al Imperio romano, debido a su subsecuente conversión al cristianismo y a la pérdida de sus idiomas originales. Aunque irónicamente fue a través de fuentes romanas y cristianas, contemporáneas, que se conocen detalles sobre sus creencias.
En contraste, la comunidad celta que mantuvo sus identidades políticas o lingüísticas (tales como las tribus de escotos y bretones de las islas británicas) transmitió por lo menos vestigios remanentes de las mitologías de la Edad de Hierro, las cuales fueron registradas a menudo en forma escrita durante la Edad Media.
Debido a la escasez de fuentes sobrevivientes que pongan por escrito el idioma galo, se conjetura que los celtas paganos no eran extensamente alfabetizados. Aunque una forma escrita de la lengua gala - utilizando el alfabeto griego, latino e itálico del Norte - fue trabajada, según lo evidenciado, por los artículos votivos que llevan las inscripciones en lengua gala y el Calendario de Coligny. Julio César da testimonio del alfabetismo de los galos, pero también describe que sus sacerdotes, los druidas, prohibieron utilizar la escritura para registrar ciertos versos de importancia religiosa, haciendo notar también que los Helvecios tenían un censo escrito.
Roma introdujo el hábito más extendido de inscripciones públicas, y debilitó el poder de los druidas en los territorios que conquista. De hecho, la mayor parte de las inscripciones sobre deidades descubierta en Galia (Francia moderna), Britania y en otros lugares que representan territorios celtas posteriores a la conquista romana.
Aunque tempranamente los escotos de Irlanda y partes del moderno Gales usaron la escritura Ogam para registrar inscripciones cortas (en gran parte nombres personales), el alfabetismo más sofisticado no fue introducido a los territorios celtas. Estos no habían sido conquistados por Roma hasta el advenimiento del cristianismo; de hecho, muchos mitos gaélicos primero fueron registrados por monjes cristianos, aunque sin contar con gran parte de sus significados religiosos originales.
Comentarios de Julio César sobre la religión celta y su significado
La fuente clásica sobre los dioses celtas de la Galia es la sección "Commentarii de bello Gallico" de Julio César (52-51 ac; La Guerra de las Galias). En este, él nombra a los cinco dioses principales adorados en la Galia (según la práctica de su tiempo, él nombra a los dioses con el equivalente romano más cercano) y describe sus roles. Mercurio era el más venerado de todas las deidades y numerosas representaciones de él han sido descubiertas. Mercurio es visto como el creador de todas las artes (y a menudo es tomado para referirse a Lugus por esta razón), protector de aventureros y comerciantes y el más poderoso en relación con el comercio y el beneficio. Además los galos reverenciaban a Apolo, Marte, Júpiter, y Minerva. Las divinidades celtas son descritas con opiniones aproximadamente iguales a las de otros pueblos: Apolo disipa la enfermedad, Minerva anima habilidades, Júpiter gobierna los cielos, y Marte influye en la guerra. Además de estos cinco, él menciona que los Galos remontan su linaje a Dis Pater.
El problema con los 'equivalentes' dioses romanos de César
Debido a que César no describe a estos dioses por sus nombres celtas, sino por los nombres de las divinidades romanas (con los cuales los comparó), este proceso confunde considerablemente la tarea de identificar a estos dioses galos con sus nombres natales en las mitologías insulares. Además retrata por medio de un esquema ordenado la deidad y su rol en una forma que es bastante desconocida y poco familiar a la literatura coloquial de ese tiempo. De todos modos a pesar de las restricciones, su lista final es una observación provechosa y fundamentalmente exacta.
Equilibrando su descripción con la tradición oral, o incluso con la iconografía gala, se puede recolectar los distintos entornos y los roles de estos dioses. Los comentarios de César y la iconografía aluden a períodos bastante distintos en la historia de la religión gala. La iconografía, en los tiempos romanos, es parte de un ajuste de grandes acontecimientos sociales y políticos, y la religión que esto representa se pudo haber mostrado realmente menos obvia que la mantenida por los druidas (orden sacerdotal) durante el período de la autonomía gala de Roma.
Algunos estudiosos concluyen que las deidades celtas y los cultos relacionados eran locales y tribales y no pan-célticos. Los defensores de esta opinión citan la referencia de Lucan, una divinidad llamada Teutates, que ellos traducen como "espíritu tribal" (teuta se cree, puede ser interpretado como "la tribu" en Proto-celta). Sin embargo, la serie evidente de nombres divinos, puede ser justificada de manera diferente: muchos pueden ser meros epítetos aplicados a dioses clave adorados en cultos pan-celtícos.
Las ramificaciones de la mitología celta
La mitología celta se encuentra en un número variado, pero relacionado, de subgrupos distintos ampliamente relacionados por las ramificaciones del idioma céltico:
Religión céltica antigua (conocida básicamente por medio de fuentes arqueológicas más que por fuentes mitológicas escritas.
Mitología en lengua goidélica, representado principalmente por la mitología irlandesa
Mitología en lengua britónica, representado principalmente por la mitología galesa.
Los dioses de los celtas ancestrales
Aunque el mundo celta en su apogeo abarcara la mayor parte de Europa occidental y central, no estaba políticamente unificada, ni existía alguna fuente central sustancial de influencia cultural, por consiguiente, había mucha variación en las prácticas locales de la religión celta (aunque ciertos motivos, por ejemplo, la adoración al dios Lugh, parecen haberse difundido en todas partes del mundo Celta). Las inscripciones de más de trescientas deidades, que a menudo se comparan con su contraparte romana, han sobrevivido, pero de estas las más representadas parecen ser los genii locorum, dioses locales o tribales, de los cuales solo unos pocos fueron extensamente adorados. Sin embargo, de lo que ha llegado a nuestros días de la mitología celta, es posible distinguir las concordancias que insinúan un panteón más unificado de lo que a menudo se cree.